El NobleCORÁN القرآن الكريم Jeremías 6

Más sobre la invasión

1 Escapad, benjaminitas,
huid de Jerusalén;
tocad el cuerno en Técoa,
izad una bandera en Bet Queren,
que una desgracia amenaza del Norte
y un imponente quebranto.*

2 Te comparo, capital Sión,
a un delicioso prado.

3 A ti vienen pastores
acompañados de sus rebaños.
Han montado las tiendas
junto a ella en derredor,
y apacienta cada cual su manada.

4 «¡Declaradle la guerra santa!
¡Venga, ataquemos a mediodía!
¡Ay de nosotros, que el día va cayendo,
y se alargan las sombras de la tarde!*

5 ¡Pues arriba y subamos de noche;
destruyamos sus alcázares!»

6 Porque así dice Yahvé Sebaot:
«Talad árboles para un relleno,
alzad contra Jerusalén un terraplén.»
Es la ciudad visitada,
todo repleta de opresión.*

7 Como mana el agua de un pozo,
así mana de ella su malicia.
En ella se oyen ruinas y atropellos,
veo de continuo heridas y golpes.

8 Aprende la lección, Jerusalén,
no sea que pierda mi apego a ti,
no sea que te convierta en desolación,
en tierra despoblada.

9 Así dice Yahvé Sebaot:
Busca, rebusca como en una cepa
al resto de Israel;
pasa tu mano como el vendimiador,
rebuscando los pámpanos.*

10 ¿A quién me puedo dirigir
para intimarle a que me escuche?
¡Pero su oído es incircunciso,
son incapaces de entender!
¡La palabra de Yahvé les resulta
oprobio, no les agrada.*

11 Estoy lleno de la cólera de Yahvé
y no soy capaz de retenerla.
La verteré sobre el niño de la calle
y también sobre el grupo de mancebos.
Alcanzará a hombres y mujeres,
a adultos junto con ancianos.

12 Sus casas pasarán a otros,
juntos campos y mujeres,
cuando extienda yo mi mano
sobre los habitantes de esta tierra
—oráculo de Yahvé—.

13 Pues desde el pequeño hasta el grande,
todos buscan su provecho;
desde el profeta hasta el sacerdote,
todos practican el fraude.

14 Han curado la llaga de mi pueblo
por encima, predicando: «¡Paz!»,
cuando en realidad no había paz.*

15 ¿Quedaron avergonzados
por las abominaciones cometidas?
¡Desde luego que no se avergonzaron!,
¡si no conocen la vergüenza!
Así que caerán con otros muchos;
se tambalearán cuando yo los visite
—dice Yahvé—.

16 Esto dice Yahvé:
Paraos en los caminos y mirad,
preguntad por los senderos antiguos,
cuál es el buen camino, y andad por él,
y así encontraréis sosiego.
Pero dijeron: «Nada de eso.»*

17 Entonces les puse centinelas:
«¡Atención al toque de cuerno!»
Pero dijeron: «Ni caso.»

18 Por tanto, oíd, naciones,
conoced la decisión
que he tomado sobre ellos;

19 escucha tú, tierra:
Voy a traer la desgracia a este pueblo:
será el fruto de sus decisiones,
por no atender a mis razones
y haber despreciado mi ley.

20 ¿A qué traerme incienso de Seba
y canela fina de país remoto?
Ni vuestros holocaustos me agradan
ni vuestros sacrificios me complacen.*

21 Por tanto, así dice Yahvé:
Voy a poner a este pueblo obstáculos:
tropezarán juntos padres e hijos,
el vecino y su prójimo perecerán.

22 Esto dice Yahvé:
Un pueblo viene de tierras del Norte,
una gran nación se despierta
de los confines de la tierra.

23 Arco y lanza blanden,
son crueles, carecen de entrañas.
Su griterío retumba como el mar,
cabalgan a lomo de corceles,
ordenados como un solo hombre
para luchar contra ti, Sión.

24 Oímos su fama,
flaquean nuestras manos,
la angustia nos asalta,
dolor de parturienta.

25 No salgáis al campo,
no andéis por caminos,
que el enemigo lleva espada:
terror por doquier.

26 Capital de mi pueblo,
cíñete de sayal, revuélcate en ceniza,
haz duelo como por hijo único,
recita una endecha amarguísima,
porque va a llegar en seguida
el saqueador contra nosotros.

27 Te constituí en mi pueblo
como examinador sagaz,
para que lo examinaras
y comprobaras su conducta.*

28 Todos ellos son rebeldes
que andan difamando
(bronce y hierro);
todos son degenerados.*

29 Jadea el fuelle,
el plomo se consume por el fuego;
en vano refina el fundidor,
pues la ganga no se desprende.*

30 Serán llamados «plata de desecho»,
porque Yahvé los desechó.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 13
  1. 6,1 Al parecer, se supone a los benjaminitas instalados al norte de Judá como refugiados en Jerusalén. —Técoa, patria de Amós, a ocho kilómetros al sur de Belén; Bet Queren, ver Ne 3 14, es de localización dudosa; acaso Ramat Rahel, a cinco kilómetros al sur de Jerusalén.
  2. 6,4 Lit. «santificad contra ella guerra», puesto que hasta entonces se había considerado a ésta como deber sagrado, ver también 22 7. Pero, a pesar del vocabulario, es una situación contraria al ideal de la guerra santa en la que Yahvé lucha con su pueblo, ver Dt 1 30; 20 4; Is 31 4, o al menos contra sus enemigos, Is 13 3. Para Jeremías, la guerra ya no es un acto religioso, porque Yahvé ha abandonado el campamento de Israel, a quien ha decidido castigar, ver 21 5; 34 22.
  3. 6,6 Griego: «¡Ay de la ciudad de mentira!» La «visita» de Dios, o para liberar, 15 15; Ex 3 16; Lc 1 68, o para entregar al castigo, 6 15; 8 12; 9 24, ver Is 10 3, etc.
  4. 6,9 La expresión, aquí como en 8 3, no es aún técnica. Lo será en 23 3 y 31 7, para designar al pueblo fiel, beneficiario de la salvación. Ver Is 4 3+.
  5. 6,10 Jeremías, invitado a reunir los restos, declara en los vv. 10-11a que ya no encuentra oyentes atentos. Le responde Dios.
  6. 6,14 Falaces promesas de los falsos profetas, ver 4 10, con los que chocará Jeremías a causa de sus anuncios de desdichas. Ellos anuncian la «paz», šalom, que para el hebreo no sólo expresa la ausencia de peligro exterior (sentido que aparece en primer plano en la época de Jeremías), sino un ideal de felicidad en la prosperidad individual y colectiva, en las buenas relaciones con Dios y en la armonía social. Es el ideal que debe realizar la paz mesiánica, ver Is 11 6+.
  7. 6,16 Los de los antepasados pecadores, Jb 22 15, y, como aquí, los de los antepasados fieles, ver 18 15; Sal 139 14.
  8. 6,20 O Sabá, 1 R 10 1+.
  9. 6,27 El hebr. añade «(como una) plaza fuerte»: la palabra de 1 18.
  10. 6,28 «(Son) bronce y hierro»; posible interferencia de una expresión como la de Ez 22 18.20.
  11. 6,29 Comparación tomada de la purificación de los metales, y aquí especialmente del tratamiento de la galena, de la que hay que sacar por separado plomo y plata. Pero Israel, aún puesto en el crisol de la prueba, no se purifica.
  12. 6,30 (a) Los discursos que siguen, agrupados por su relación con el culto, deben referirse al reinado de Joaquín.
  13. 6,30 (b) El templo, santificado por la presencia de Yahvé, 1 R 8 10s, ver Dt 4 7+, podía parecer como inviolable, y el fracaso de Senaquerib el 701 bajo las murallas de Jerusalén había puesto en claro la protección de Yahvé sobre la Ciudad santa, 2 R 19 32-34; Is 37 33-35. De ahí la presunción de que indudablemente volvería a actuar la misma protección. Jeremías va a escandalizar al pueblo, afirmando, después de Miqueas (3 12), que una confianza así es ilusoria: Dios puede abandonar su templo. Ezequiel verá asimismo que la Gloria de Yahvé abandona su santuario, Ez 11 23. El cap. 26 refiere los incidentes que provocará esta invectiva que data de los comienzos del reinado de Joaquín, hacia el 608.