El NobleCORÁN القرآن الكريم Jeremías 5

Motivos de la invasión

1 Recorred las calles de Jerusalén, mirad bien y enteraos;
buscad por sus plazas,
a ver si topáis con alguno
que practique la justicia,
que busque la verdad,
y yo le perdonaría.*

2 Juran «¡Por vida de Yahvé!»,
por eso juran en falso,

3 porque tus ojos, ¡oh Yahvé!
¿no son para discernir la verdad?
Les heriste, mas no acusaron el golpe;
los masacraste, pero no escarmentaron.
Endurecieron sus caras
más que peñascos;
rehusaron convertirse.

4 Yo pensaba: «Serán los pobres
que carecen de criterio,
pues ignoran el obrar de Yahvé,
el derecho de su Dios.

5 Voy a acudir a los grandes
y a hablar con ellos,
pues conocen el obrar de Yahvé,
el derecho de su Dios.»
Pues bien, todos a una
habían quebrado el yugo
y arrancado las coyundas.

6 Por eso los herirá el león de la selva,
el lobo de los desiertos los destrozará,
el leopardo acechará sus ciudades:
todo el que saliere de ellas
será despedazado.
Porque son muchas sus rebeldías,
y sus apostasías, enormes.

7 ¿Cómo te voy a perdonar por ello?
Tus hijos me abandonaron,
juraron por un no-dios.
Yo saciaba su apetito,
pero se hicieron adúlteros
y frecuentaron el lupanar.

8 Son caballos lustrosos y lascivos,
que relinchan por la mujer del prójimo.

9 ¿Y de esto no pediré cuentas?
—oráculo de Yahvé—;
¿de una nación así
no me voy a vengar?

10 Escalad sus murallas, destruid,
mas no acabéis con ella.
Podad sus sarmientos,
porque no son de Yahvé.

11 ¡Qué bien me engañaron
la Casa de Judá y la Casa de Israel!
—oráculo de Yahvé—.*

12 Renegaron de Yahvé
diciendo: «¡Él no cuenta!,
¡no nos alcanzará daño alguno,
ni espada ni hambre padeceremos!*

a Cuanto a los profetas,
el viento se los lleve,
pues carecen de Palabra.»

14a Por tanto, así dice Yahvé,
el Dios Sebaot:

13b —Esto les sucederá.

14b Por haber pronunciado tales palabras,
voy a hacer que las mías en tu boca
se conviertan en fuego,
y este pueblo será la madera,
que ese fuego consumirá.

15 Voy a traer contra vosotros
una nación de muy lejos,
¡oh Casa de Israel!
—oráculo de Yahvé—;
una nación que no mengua,
nación antiquísima aquélla,
nación cuya lengua ignoras
y no entiendes lo que dicen.

16 Su carcaj es tumba abierta:
todos son valientes.

17 Comerá tu mies y tu pan,
comerá a tus hijos e hijas,
comerá tus ovejas y vacas,
comerá tus viñas e higueras;
con la espada destruirá
tus plazas fuertes en que confías.*

La pedagogía del castigo

18 Pero en los días aquellos
—oráculo de Yahvé—
todavía no acabaré con vosotros.

19 Y cuando digan: «¿Por qué nos hace Yahvé nuestro Dios todo esto?», les dirás: «Lo mismo que me dejasteis a mí y servisteis a dioses extraños en vuestra tierra, así serviréis a extraños en una tierra no vuestra.»

Con ocasión de una hambruna(?)

20 Anunciad esto a la Casa de Jacob
y hacedlo saber en Judá:

21 —Escuchad esto,
pueblo necio y sin seso
—tienen ojos y no ven,
orejas y no oyen—:*

22 ¿No vais a temerme a mí?
—oráculo de Yahvé—;
¿no temblaréis ante mí,
que puse la playa por término al mar,
frontera que jamás traspasará?
Se agitará, mas no lo logrará;
mugirán sus olas, pero no pasarán.

23 Pero este pueblo tiene
un corazón traidor y rebelde:
me traicionaron y se fueron.

24 Y no se les ocurrió pensar:
«Temamos a Yahvé nuestro Dios,
que concede la lluvia temprana
y la tardía a su tiempo;
que nos asegura los tiempos
que gobiernan las cosechas.»

25 Vuestras culpas trastornaron todo,
vuestros pecados os privaron del bien.

Se reanuda el tema

26 Hay en mi pueblo malhechores:
preparan la red,
como paranceros montan celada:
¿y qué atrapan? ¡hombres!*

27 Como jaula repleta de aves,
así están sus casas llenas de fraudes.
Así prosperaron y se enriquecieron,

28 engordaron, bien lustrosos.
Pasan por alto la maledicencia,
no aplican la justicia:
desatienden la causa del huérfano,
no respetan el derecho de los pobres.

29 ¿Y de esto no pediré cuentas?
—oráculo de Yahvé—;
¿de una nación así
no voy a vengarme?

30 Algo pasmoso y horrendo
se ha dado en la tierra:

31 los profetas profetizan infundios,
mientras los sacerdotes aplauden.
Pero mi pueblo lo prefiere así.
¿A dónde vais a parar?*

Notas de la Biblia de Jerusalén 7
  1. 5,1 Griego añade: «dice Yahvé»; omitido por hebr.
  2. 5,11 El nombre de «Casa de Israel» quizá designa aquí al reino del Sur, ver el cap. 2, y «Casa de Judá» podría ser glosa. Este término ha tenido varios sentidos: primero designó a las doce tribus del pueblo de la Alianza, Jos 24; luego, tomando sentido profano, sirvió para designar al reino del Norte, 2 S 5 5. Sin embargo, no se olvidó su valor religioso, e Isaías habla de las «dos casas de Israel», 8 14, y después de la caída del reino de Samaría (721) se aplicó este nombre al reino del Sur, ver Is 5 7; Mi 2 1; Ez 4 3; 5 4.
  3. 5,12 Lit. «no él». El impío no manifiesta un ateísmo teórico, pero, según él, Yahvé no actuará; prácticamente no existe a sus ojos; ver Sal 14 1 +. Se puede entender también: «(no queremos) nada de él».
  4. 5,17 El oráculo proseguirá en el v. 26.
  5. 5,21 Lit. «sin corazón», ver Os 7 11; Gn 8 21+.
  6. 5,26 En plural conforme al contexto; el hebr. en singular. —«como paranceros montan celada» trad. dudosa; el verbo normalmente significa «humillarse», de donde quizá también «bajarse, agacharse» (para la espera).
  7. 5,31 Dudoso. Lit. «recogen (?) en sus manos», con el verbo rãdâh II empleado en Jc 14 9; mejor que «gobiernan» (rãdâh I) para sus manos, es decir, en provecho propio.