El NobleCORÁN القرآن الكريم Isaías 56

Promesa a los extranjeros

1 Esto dice Yahvé: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está a punto de llegar y mi victoria se va a manifestar.

2 Dichoso el mortal que obre así, el hombre que persevere en ello, guardándose de profanar el sábado, guardando su mano de hacer nada malo.

3 Que el extranjero que se adhiera a Yahvé, no diga: «¡Seguro que Yahvé me separará de su pueblo!» Que no diga el eunuco: «Soy un árbol seco.»

4 Pues esto dice Yahvé: Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y mantienen mi alianza,

5 yo he de darles en mi templo y en mi ciudad monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado.*

6 En cuanto a los extranjeros adheridos a Yahvé para su ministerio, para amar el nombre de Yahvé y para ser sus siervos, a todo aquel que guarda el sábado sin profanarlo y a los que se mantienen firmes en mi alianza,

7 yo les traeré a mi monte santo y les alegraré en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar. Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos.*

8 Oráculo del Señor Yahvé,
que reúne a los dispersos de Israel:
Todavía seguiré añadiendo
otros a los ya reunidos.*

9 Bestias todas del campo,
venid a comer,
bestias todas del bosque.*

Indignidad de los jefes

10 Sus vigías están ciegos,
no hay ninguno que se entere;
todos ellos, perros mudos,
no saben ni ladrar;
y los videntes se acuestan,
habituados a dormir.*

11 Son también feroces perros
que no conocen la hartura;
¡y hasta sus propios pastores
de nada saben ni entienden!
Cada uno tira por su lado,
cada cual dedicado a su medro:

12 «Venid, que saco vino,
emborrachémonos de licor,
y que sea como hoy el mañana,
o muchísimo mejor.»

Notas de la Biblia de Jerusalén 5
  1. 56,5 «les daré» 1QIsa, versiones; «le daré» TM.
  2. 56,7 Estas palabras que Jesús cita en circunstancias graves de su vida, Mt 21 13p., anuncian dos novedades: la oración se impone a los sacrificios, aun en el templo, a donde se invita a todos los pueblos.
  3. 56,8 El breve oráculo de este v., con su introducción particular, es una confirmación de lo que precede: los «otros» son los prosélitos y los eunucos, mejor que los miembros de la Diáspora fuera de Babilonia.
  4. 56,9 El profeta parece contraponer aquí a los jefes del pueblo (los «pastores», que son como perros perezosos) con los subalternos (los «perros», que son como verdaderos pastores, pero voraces y egoístas). —Este oráculo, quizá anterior al Destierro, desarrolla un tema que también se encuentra en Jeremías, 2 8.26-27; 5 4-5.31; 10 21; 23 1-2.11-12; ver también Ez 8 11-13; 34, el de la indignidad de los jefes de Judá en los años que precedieron al Destierro.
  5. 56,10 El tercer inciso parece más bien comentario explicativo de la metáfora del profeta-vigía-perro. El falso profeta no avisa, y cuando se acuesta no es para soñar profecía, sino para dormir.