El NobleCORÁN القرآن الكريم Isaías 10

1 ¡Ay! los que dictan normas inicuas,
y los que firman decretos vejatorios,

2 excluyendo del juicio a los débiles,
atropellando el derecho
de los pobres de mi pueblo,
haciendo de las viudas su botín
y despojando a los huérfanos.

3 ¿Qué haréis cuando os pasen cuentas,
cuando llegue de lejos la devastación?
¿A quién acudiréis para pedir socorro?,
¿dónde dejaréis vuestra riqueza?

4 Por no ir encorvados como prisioneros,
caerán como heridos de muerte.
Con todo eso no se ha calmado su ira,
y aún sigue su mano extendida.*

Contra un rey de Asiria

5 ¡Ay, Asiria, bastón de mi ira,
vara que mi furor maneja!

6 Voy a guiarla contra gente impía,
contra el pueblo objeto de mi cólera,
para que lo saqueen y lo pillen a placer,
y lo pateen como el lodo de las calles.

7 Pero él no pensaba así,
ni su mente así lo estimaba,
sino que su intención era arrasar
y exterminar no pocos pueblos.

8 Decía para sí:
«¿No son reyes todos mis jefes?

9 ¿No es Calnó como Carquemis?
¿No es Jamat como Arpad?
¿No es Samaría como Damasco?*

10 Igual que alcanzó mi mano
a los reinos de los ídolos
—cuyas estatuas eran más numerosas
que las de Jerusalén y Samaría—,*

11 igual que traté a Samaría y sus ídolos,
¿no puedo hacer lo mismo
con Jerusalén y sus simulacros?»

12 Pues bien, cuando hubiere dado remate el Señor a todas sus empresas en el monte Sión y en Jerusalén, pasará cuentas al rey de Asiria del fruto de su engreimiento y castigará su mirada orgullosa y altanera.*

13 Porque dijo:
«Con el poder de mi mano lo hice,
con mi sabiduría, pues soy perspicaz;
he borrado las fronteras de los pueblos,
sus almacenes he saqueado,
he abatido como un héroe a los reyes.

14 Como un nido ha alcanzado mi mano
la riqueza de los pueblos,
como quien recoge huevos abandonados,
me he hecho dueño de toda la tierra;
y no hubo quien aleteara
ni abriera el pico ni piara.»

15 ¿Acaso se jacta el hacha
frente al que corta con ella?,
¿o se tiene por más grande
la sierra que el que la blande?;
¡como si la vara moviera
al que la levanta!,
¡como si el bastón alzara
a quien no está hecho de leño!

16 Por eso enviará Yahvé Sebaot
flaqueza entre sus bien comidos,
y debajo de su esplendor hará estallar
un incendio como de fuego.

17 La luz de Israel se volverá fuego,
su Santo será una llama:
arderá y devorará sus cardos,
sus zarzas en un solo día,

18 el esplendor de su bosque y su vergel
será consumido: su savia y su madera.
Será el languidecer de un enfermo.

19 Tan poco será lo que quede
de los árboles de su bosque,
que hasta un niño los podrá contar.*

El pequeño resto

20 Aquel día el resto de Israel,
los liberados de la casa de Jacob,
ya no se apoyarán en su agresor;
se apoyarán con firmeza en Yahvé,
el Santo de Israel

21 Un resto volverá,
el resto de Jacob, al Dios guerrero.

22 Que aunque sea tu pueblo, Israel,
numeroso como la arena del mar,
sólo un resto de él volverá.
El exterminio decidido rebosa justicia.

23 Porque es un exterminio decidido
lo que Yahvé Sebaot realizará
en medio de toda la tierra.*

Confianza en Dios

24 Por tanto, esto dice el Señor Yahvé Sebaot:
«No temas a Asiria,
pueblo mío que moras en Sión,
aunque te golpee con la vara
y levante su bastón contra ti
(en el camino de Egipto).*

25 Porque un poquito más
y se habrá consumado el furor:
mi ira los consumirá.»

26 Yahvé Sebaot excitará
contra ella una calamidad,
como cuando la derrota de Madián
en la Peña de Oreb,
o cuando alzó su bastón contra el mar
en el camino de Egipto.*

27 Aquel día retirará la carga
que llevas encima del hombro,
será arrancado el yugo
que soportas sobre tu cerviz.
Y el yugo será destruido (...)*

El invasor

28 Avanzó contra Ayat,
cruzó luego por Migrón,
en Micmás pasó revista.

29 Ha cruzado el desfiladero:
pasa la noche en Gueba.
Tiembla de miedo Ramá,
huye Guibeá de Saúl.

30 ¡Grita fuerte, Bat Galín!
¡Escúchala tú, Lais!
¡Respóndele, Anatot!*

31 Se desbandó Madmená,
los de Guebín buscan seguridad.

32 Descansará en Nob un día más
y amenazará con su mano a Sión,
a la colina de Jerusalén.

33 Pero ved cómo el Señor Yahvé Sebaot
sacude el ramaje con estrépito:
las guías más altas están partidas
y las elevadas a punto de caer.

34 Cortará con el hacha
la espesura del bosque;
y el Líbano caerá
con todo su esplendor.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 13
  1. 10,4 Probablemente se trata de Senaquerib y de la invasión del 701. Comp. los vv. 8-11 con 36 18-20. Sin saberlo, el rey de Asiria es un instrumento que ejecuta los juicios de Dios contra el pueblo rebelde, ver 13 5; 5 26; 7 18; 8 7. Así también, Nabucodonosor será para Jeremías un azote en las manos de Yahvé, Jr 51 20; 50 23; incluso será su servidor, Jr 25 9; 27 6; 43 10. Pero esta misión, de la que no es consciente el invasor, no suprime su responsabilidad. Su orgullo y su crueldad serán castigados en el día elegido por Dios, v. 12.
  2. 10,9 Isaías cita las ciudades poderosas que han sido asoladas por los asirios en las campañas precedentes: Calnó, en el norte de Siria, tomada el 738 por Teglatfalasar; Carquemis, en el Éufrates, tomada por Sargón el 717; Jamat, en el Orontes, tomada por Sargón el 720; Arpad, cerca de Alepo, sitiada ya y tomada por Teglatfalasar antes de la guerra siro-efrainita; Samaría, que sucumbió el 721, y Damasco, el 732.
  3. 10,10 Isaías presenta a este rey asirio hablando como un buen yahvista para el que los dioses extranjeros eran unas «nadas», ‘elîlîm, designación frecuente de los ídolos en Isaías.
  4. 10,12 «pasará cuentas» griego; «pasaré cuentas» hebr. —Todo este v. en prosa está añadido.
  5. 10,19 Algunos estiman que los vv. 16-19 no se refieren al rey de Asur, sino a Judá.
  6. 10,19 Este breve oráculo parece ser un comentario del nombre puesto por Isaías a su hijo mayor Sear Yasub, «un resto volverá», ver 7 3. La teología del «resto», predilecta de Isaías, ver 4 3 y la nota, se resume aquí con sus dos aspectos: anuncio de un castigo ejemplar que sólo dejaba subsistir a un pequeño resto, vv. 22-23, y promesa, para ese resto, de una conversión (yãšûb, «volverá») acompañada de un perdón y de nuevas bendiciones, vv. 20-21.
  7. 10,23 Este oráculo fue pronunciado, al parecer, en los momentos que precedieron al ataque de Senaquerib el 701.
  8. 10,24 Glosa tomada del v. 26.
  9. 10,26 Todo el v. es una adición que interrumpe la exposición, y ver 4 5+.
  10. 10,27 Las últimas palabras del v. son ininteligibles (lit. «ante la grasa»). Algunos proponen enlazar «será arrancado» con la frase precedente y leer a continuación corrigiendo: «subió delante de Samaría», que sería el comienzo de la exposición siguiente.
  11. 10,27 Los vv. 28-32 describen el avance del invasor. Si se trata del ataque de Senaquerib, ver 10 6, este itinerario no es el que siguió su ejército, ver 2 R 18 17, sino la descripción ideal de una invasión procedente del Norte, ver Is 14 31. No todas las ciudades están localizadas; la última, Nob, se halla en el monte Scopus, desde el cual se domina Jerusalén.
  12. 10,30 «Respóndele» ‘anîha ir.; «infeliz» ‘anîyyâ hebr.
  13. 10,34 Poema mesiánico, que concreta algunos rasgos esenciales del Mesías futuro: es de linaje davídico, v. 1; será lleno del espíritu profético, v. 2; hará que reine entre los hombres la justicia, reflejo terrestre de la santidad de Yahvé, vv. 3s, ver 1 26+ y 5 16+; restablecerá la paz paradisíaca, vv. 6-8, fruto del conocimiento de Yahvé, v. 9.