El NobleCORÁN القرآن الكريم Habacuc 1

Título

1 Oráculo que tuvo en visión el profeta Habacuc.*

Primera queja del profeta: la bancarrota de la justicia

2 ¿Hasta cuándo, Yahvé, pediré auxilio,
sin que tú escuches,
clamaré a ti: «¡Violencia!»
sin que tú salves?

3 ¿Por qué me haces ver injusticias,
mientras tú miras la opresión?
¡Ante mí hay rapiña y violencia,
se suscitan querellas y discordias!

4 Pues la ley se desvirtúa,
no se hace justicia.
¡El impío asedia al justo,
por eso se pervierte la justicia!*

Primer oráculo. Los caldeos, azote de Dios

5 Mirad a las naciones, contemplad,
quedad estupefactos, atónitos:
voy a hacer una obra en vuestros días
que no creeríais si os la contasen.*

6 Pienso movilizar a los caldeos,
un pueblo cruel y fogoso,
que recorre las anchuras de la tierra,
para adueñarse de países ajenos.*

7 Es terrible y espantoso,
impone su ley y su poder;*

8 son más raudos que panteras sus caballos,
más ágiles que lobos esteparios.
Sus jinetes galopan,
vienen de lejos sus jinetes,
vuelan como águila que se lanza a devorar.

9 Llegan todos para hacer violencia,
son sus rostros ardientes,
como un viento del este,
amontonan cautivos como arena.*

10 Se burla de los reyes,
los soberanos le sirven de irrisión;
se ríe de toda fortaleza,
levanta un terraplén y la toma.*

11 Después cambia el viento y desaparece,
culpable por hacer de su fuerza su dios.*

Segunda queja del profeta: Las vejaciones del opresor

12 ¿No eres tú desde antiguo, Yahvé,
mi Dios, mi santo? ¡Tú no mueres!
¡Para juzgar lo pusiste, Yahvé,
oh Roca, fiscal lo nombraste!*

13 Tus ojos puros no pueden ver el mal,
eres incapaz de contemplar la opresión.
¿Por qué ves a los traidores
y callas cuando traga el impío
al que es más justo que él?

14 Tratas a los hombres como a peces del mar,
como a reptiles que no tienen amo.

15 A todos los pesca con anzuelo,
los apresa en su red,
los recoge en su copo.
Por eso lo celebra y lo festeja,*

16 por eso sacrifica a su red
y ofrece incienso a su copo,
pues por ellos abunda su presa,
su comida es suculenta.

17 Por eso vacía su red sin cesar,
matando naciones sin piedad.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 15
  1. 1,1 Lit. «carga», «peso», ver Is 13 1, etc., y Jr 23 33-40.
  2. 1,4 Primera respuesta. Es el mismo Yahvé quien suscita el azote de los caldeos. Estos paganos son el instrumento de su justicia por algún tiempo. Ver Am 3 11; Is 10 5-27; Jr 5 14-19; 25 1-13; 27 6-22; 51 20-23; Dt 28 47s; 2 R 24 2-4. Caso, p.e., de Nabucodonosor, «mi siervo», Jr 25 9; 27 6; 43 10.
  3. 1,5 Con griego; el hebr. puede también entenderse: «(una obra) se realiza».
  4. 1,6 Las imágenes que van a componer una descripción épica de la invasión se encuentran repetidamente en los Profetas, ver Is 5 26-29; 13 17-18; Jr 4 5-7.13.16-17; 5 15-17; 6 22-24; Na 3 2-3; Ez 23 22-26; 28 7-10.
  5. 1,7 Este pueblo no reconoce ni Dios ni señor, y sólo a sí mismo se atribuye los éxitos. Ver v. 11b.
  6. 1,9 Texto dudoso. —«un viento del este» con 1Qp Hab (esta sigla designa el comentario de Habacuc descubierto en Qumrán en 1947) y Vulg.; «hacia el este» TM. —El «viento del este», viento agostador del desierto, es a veces el símbolo de las invasiones llegadas del este, ver Os 12 2; 13 15; Jr 18 17; Ez 17 10s.
  7. 1,10 Terraplenes o diques de tierra usados en los asedios.
  8. 1,11 La invasión, como el huracán, pasa y se va, no dejando más que ruinas a su paso. —Otros entienden: «Entonces el espíritu pasa y se va» (una fase de la inspiración profética ha concluido); o bien: «Entonces (el invasor) cambia de espíritu y traspasa (¿su misión?)».
  9. 1,11 Este nuevo lamento reanuda el primero, vv. 2-4: puesto que el triunfo de los caldeos tiene por causa última la voluntad de Yahvé, vv. 5-6, habrá que interrogar al mismo Yahvé. ¿Cómo, siendo justo y santo, guardián del derecho, vv. 12ab.13, puede tratar así a las naciones y al pueblo elegido, v. 14? ¿Dejará que el impío devore al justo, v. 13, ver v. 4 y vv. 15-17?
  10. 1,12 Alusión al Éxodo, que recordará el capítulo 3. Ahí está para Habacuc el motivo de la esperanza.
  11. 1,12 «Tú no mueres» lõ’ tãmût conj.; no morimos» lõ’ nãmût hebr., pero hay aquí una corrección de escriba escrupuloso, y la traducción restituye lo que debía de ser el texto primitivo.
  12. 1,12 Lit. «y una roca» (acaso «como roca»). Ver Dt 32 4.
  13. 1,12 Al pueblo caldeo, suscitado para una misión de justicia que no debe sobrepasar, ver 1 5+. Para otros, se trata de Israel, que debía ser el árbitro de los pueblos, o del rey de Judá, Joaquín, infiel a su misión: 1 2-4.12-17 y 2 6-19 estarían dirigidos contra él.
  14. 1,15 El invasor caldeo.
  15. 1,17 «Por eso» 1 Qp Hab; hebr. en interrogativo, —«sin cesar» 1 Qp Hab; «y sin cesar matando» TM.