El NobleCORÁN القرآن الكريم Gálatas 1

Saludo

1 Pablo, apóstol, no por designación de los hombres ni por mediación humana alguna, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos,

2 y todos los hermanos que conmigo están, a las iglesias de Galacia.

3 Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo,

4 que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre.*

5 A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.*

Amonestación

6 Me maravillo de que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó por la gracia de Cristo, para pasaros a otro evangelio*

7 —no es que haya otro, sino que algunos os están turbando y quieren deformar el Evangelio de Cristo—.

8 Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea maldito!*

9 Os vuelvo a repetir lo que ya tengo dicho: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea maldito!

10 ¿Qué creéis que ando buscando ahora: el favor de los hombres o el de Dios? ¿Pensáis que intento agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo.*

La llamada de Dios

11 Porque quiero que sepáis, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de orden humano,*

12 pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.*

13 Seguramente habéis oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo, cuán encarnizadamente perseguía a la iglesia de Dios para destruirla,

14 y cómo superaba en el judaísmo a muchos compatriotas de mi generación, aventajándoles en el celo por las tradiciones de mis antepasados.

15 Mas, cuando Aquel que me separó desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien

16 revelar en mí a su Hijo, para que lo anunciase entre los gentiles, al punto, sin pedir consejo a hombre alguno,*

17 ni subir a Jerusalén donde los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, de donde volví a Damasco.*

18 Al cabo de tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas; y permanecí quince días en su compañía.*

19 Y no vi a ningún otro apóstol, sino a Santiago, el hermano del Señor.*

20 Y Dios es testigo de que esto que os escribo no es mentira.

21 Más tarde me fui a las regiones de Siria y Cilicia.

22 Las iglesias de Cristo en Judea no me conocían personalmente;

23 solamente habían oído decir: «El que antes nos perseguía ahora anuncia la buena nueva de la fe que entonces quería destruir».

24 Y alababan a Dios por mi causa.

Notas de la Biblia de Jerusalén 14
  1. 1,4 El mundo presente, en oposición al mundo «futuro», mesiánico. Coincide con el reino del pecado y de la Ley, Ga 3 19. Pero Cristo, por su muerte y resurrección, nos libera ya desde ahora de todos estos tiranos y nos hace entrar en el reino suyo y de Dios, Rm 14 17; Col 1 13; Ef 5 5, en espera de la plena liberación en la resurrección corporal de la Parusía, ver Rm 5-8.
  2. 1,5 Una amonestación suple a la acción de gracias habitual en los comienzos de los epístolas paulinas, Rm 1 8; 1 Co 1 4; 2 Co 1 3; Flp 1 3; Col 1 3; 1 Ts 1 2; 2 Ts 1 3; Flm 4.
  3. 1,6 Sólo hay un Evangelio, vv. 6-8; 2 Co 11 4, predicado por todos los Apóstoles, 1 Co 15 11, para cuyo servicio Dios ha escogido al apóstol Pablo, Rm 1 1; 1 Co 1 17; ver Ga 1 15-16. Como en los evangelios, Mc 1 1+, y en los Hechos, Hch 5 42+, se trata de la Buena Nueva anunciada de viva voz y escuchada. Su contenido es la revelación del Hijo, Jesucristo, Rm 1 1-4, resucitado de entre los muertos 1 Co 15 1-5: 2 Tm 1 10, después de su crucifixión, 1 Co 2 2, en favor de todos los pecadores —judíos o paganos—, Rm 3 22-24, que ha instaurado la economía de la justicia, Rm 1 16+, y la salvación, Ef 1 13, que los profetas habían anunciado, Rm 16 25-26; 1 P 1 10. Por lo demás, la palabra expresa a menudo y a la vez la actividad del apóstol y el mensaje que anuncia, 2 Co 2 12; 8 18; Fip 1 5.12; 4 3.15; Flm 13; 1 Ts 3 2. La eficacia de esta proclamación se debe al poder de Dios, 1 Ts 1 3 (ver 2 13): Palabra de verdad que manifiesta la gracia de Dios, Col 1 5-6; Ef 1 13; 2 Co 6 1; Hch 14 3; 20 24.32, produce la salvación en quien la recibe por la fe, Rm 1 16-17+; 3 22; 10 14-15; Flp 1 28, y le obedece, Rm 1 5; 10 16; 2 Ts 1 8; fructifica y se desarrolla, Col 1 6, y, por ella, el ministerio del apóstol que «le da cumplimiento», Rm 15 19, es la fuente primera de toda la esperanza cristiana, Col 1 23.
  4. 1,8 Es decir, aquí: blanco de maldición, ver Dt 7 26; 1 Co 5 5+.
  5. 1,10 Los judaizantes acusaban sin duda a Pablo de que no obligaba a los gentiles a circuncidarse para ganarlos más fácilmente; esta vez, al menos, no hay lugar a que su lenguaje sea tachado de oportunismo.
  6. 1,10 Como antes de la conversión, cuando Pablo predicaba la circuncisión.
  7. 1,11 «Porque», var.: «Pero» o «Ahora bien».
  8. 1,12 Revelación de la que Jesucristo era, a la vez, causa y objeto, v. 16. No que Pablo haya conocido necesariamente todo por revelación directa, y, menos aún, de una vez, en el camino de Damasco. Alude aquí a la doctrina de la salvación por la fe sin las obras de la Ley, única cosa controvertida.
  9. 1,16 Otra traducción: «revelarme a su Hijo». Sin negar el carácter objetivo de la visión, 1 Co 9 1; 15 8, ver Hch 9 17; 22 14; 26 16, Pablo subraya el aspecto interno de la revelación y la relaciona con su vocación de apóstol de los gentiles, 2 8-9; Rm 1 1+; Ef 3 2-3; 1 Tm 2 7.
  10. 1,17 «subir»; var.: «partir» o «ir».
  11. 1,17 Sin duda, el reino de los nabateos, 1 M 5 5+, al sur de Damasco.
  12. 1,18 Pasados en Damasco después de volver de Arabia. Cuando los nabateos se hicieron con el control de Damasco, probablemente a finales del 37, Pablo se vio obligado a huir, 2 Co 11 32-33.
  13. 1,18 Después de predicar —al menos durante siete años—, cuando todavía las memorias de Pedro sobre Jesús no habían recibido la estructura de un evangelio, 1 Co 7 10-11; 9 14. Es probable que en esta ocasión Pablo aprendiera el credo citado en 1 Co 15 3-5.
  14. 1,19 Otros traducen: «fuera de Santiago» suponiendo que este Santiago formaba parte de los Doce, identificándole con el hijo de Alfeo, Mt 10 3p, o bien, tomando la expresión en un sentido más amplio, ver Rm 1 1+.