El NobleCORÁN القرآن الكريم Eclesiastés 3

La muerte

1 Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:

2 Su tiempo el nacer,
y su tiempo el morir;
su tiempo el plantar,
y su tiempo el arrancar lo plantado.

3 Su tiempo el matar,
y su tiempo el sanar;
su tiempo el destruir,
y su tiempo el edificar.

4 Su tiempo el llorar,
y su tiempo el reír;
su tiempo el lamentarse,
y su tiempo el danzar.

5 Su tiempo el lanzar piedras,
y su tiempo el recogerlas;
su tiempo el abrazarse,
y su tiempo el separarse.

6 Su tiempo el buscar,
y su tiempo el perder;
su tiempo el guardar,
y su tiempo el tirar.

7 Su tiempo el rasgar,
y su tiempo el coser;
su tiempo el callar,
y su tiempo el hablar.

8 Su tiempo el amar,
y su tiempo el odiar;
su tiempo la guerra,
y su tiempo la paz.

9 ¿Qué gana el que trabaja con fatiga?

10 He considerado la tarea que Dios ha impuesto a los humanos para que en ella se ocupen.

11 Él ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; y también ha puesto el conjunto del tiempo en sus corazones, pero el hombre no es capaz de descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin.*

12 Sé bien que no hay para el hombre mayor felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida.*

13 Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Dios.

14 Sé bien que cuanto Dios hace es duradero.
Nada hay que añadir ni nada que quitar.
Y así hace Dios que se le tema.*

15 Lo que es, ya antes fue;
lo que será, ya es.
Y Dios restaura lo pasado.*

16 Más cosas todavía he visto bajo el sol:
en la sede del derecho, la iniquidad;
y en el sitial del justo, el impío.*

17 Y dije para mí: Dios juzgará al justo y al impío, pues hay un tiempo para cada cosa y para cada acción aquí.*

18 Sobre la conducta de los humanos reflexioné así: Dios los prueba y les demuestra que son como bestias.*

19 Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad.

20 Todos caminan hacia una misma meta;
todos han salido del polvo
y todos vuelven al polvo.

21 ¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra?*

22 Veo que no hay nada mejor para el hombre que gozar de sus obras, pues ésa es su paga. Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?*

Notas de la Biblia de Jerusalén 9
  1. 3,11 O: «Dios ha puesto la eternidad en sus corazones», sin que esta frase tenga el sentido que tomará en el vocabulario cristiano. Únicamente quiere decir: Dios ha dado al corazón (al pensamiento) del hombre el conjunto de la duración, le ha permitido reflexionar sobre la sucesión de los hechos y dominar el momento presente. Pero el autor añade que este resumen es engañoso; no revela el sentido de la vida. Ver Dt 29 28.
  2. 3,12 «para el hombre» bã’ãdãm, ver 2 24; «para ellos» bãm hebr.
  3. 3,14 En la teoría de la retribución, la muerte es el castigo del pecado. Para Cohélet, la muerte es simplemente consecuencia de la condición humana; nada tiene que ver con ello la virtud y la justicia. La suerte del hombre es la de la bestia. E incluso en el terreno de la justicia reina la ley del más fuerte, vv. 16.18. Sin embargo, Dios, por su parte, prefiere al débil, v. 15b.
  4. 3,15 lit. «arrebatado», «perseguido»: es el sentido que el midrás Qohélet Rabbá da a esta palabra.
  5. 3,16 «justo» griego, Targ.; «justicia» hebr.
  6. 3,17 Quizá una adición del segundo editor (ver 12 14), como 11 9b.
  7. 3,18 «y les demuestra» griego, sir.; «y vean» hebr. —Al final del v., hebr. añade dos palabras, lit. «ellos, para ellos», que quizá pudieran entenderse «los unos para los otros». Pero el contexto escasamente abona esta traducción: como lo indica la continuación, la comparación con las bestias no trata de sugerir la maldad, sino la imposibilidad de escapar a la muerte.
  8. 3,21 Esta duda, lanzada de paso, basta para hacer espantosa la muerte. La última sentencia del libro es de un pesimismo menos radical: la vida del hombre vuelve a Dios, que se la dio, 12 7.
  9. 3,22 Las miserias de la vida en sociedad: la opresión de la fuerza y la derrota del hombre aislado, 4 1-12; la pasión política, 4 13-16; la religión gregaria y el abuso de los votos, 4 175 6; la tiranía del poder, 5 7-8.