El NobleCORÁN القرآن الكريم Apocalipsis 6

El Cordero rompe los siete sellos

1 Seguí contemplando la visión. Cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, oí que el primero de los cuatro Vivientes decía con voz de trueno: «Ven».

2 Al mirar, vi un caballo blanco, montado por un jinete que empuñaba un arco. Se le dio una corona y salió en plan victorioso, para seguir venciendo.*

3 Cuando abrió el segundo sello, oí que el segundo Viviente decía: «Ven».

4 Entonces salió otro caballo, rojo. Al jinete se le concedió desterrar de la tierra la paz, para que se degollaran unos a otros. Se le dio una espada enorme.*

5 Cuando abrió el tercer sello, oí que el tercer Viviente decía: «Ven». Al mirar, vi un caballo negro, cuyo jinete sostenía en la mano una balanza.*

6 Oí entonces como una voz que salía de en medio de los cuatro Vivientes, que decía: «Un litro de trigo por denario, tres litros de cebada por denario. Pero no causes daño al aceite y al vino.»

7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto Viviente, que decía: «Ven».

8 Al mirar, vi un caballo verdoso. Su jinete se llamaba Muerte, y el Hades le seguía.
A los cuatro jinetes se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra.*

9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.*

10 Se pusieron a gritar con voz potente: «¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin vengarte de los habitantes de la tierra por haber derramado nuestra sangre?»*

11 Entonces recibió cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser asesinados como ellos.*

12 Seguí contemplando la visión. Cuando abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto. El sol se puso negro como un paño de crin, y la luna enrojeció como sangre;*

13 las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera suelta sus higos verdes al ser sacudida por un viento fuerte;

14 el cielo desapareció como un libro que se enrolla, y todos los montes y las islas fueron removidos de sus asientos.

15 Los reyes de la tierra, los magnates, los tribunos, los ricos, los poderosos, y todos, esclavos o libres, se ocultaron en las cuevas y en las peñas de los montes.

16 Dicen entonces a los montes y a las peñas: «Caed sobre nosotros y ocultadnos de la vista del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero.

17 Porque ha llegado el gran Día de su ira, ¿y quién podrá sostenerse?»*

Notas de la Biblia de Jerusalén 10
  1. 6,2 El jinete del caballo blanco hace pensar en los Partos (cuya arma peculiar era el arco), terror del mundo romano en el siglo I, «fieras de la tierra», v. 8 (ver Dt 7 22; Jr 15 2-4; 50 17; Ez 34 28, y la invasión descrita en 9 13-21). Toda una corriente de la tradición cristiana ha visto en este jinete vencedor a la palabra de Dios, 19 11-16, o la expansión del Evangelio.
  2. 6,4 Símbolo de las sangrientas guerras provocadas por el primer jinete.
  3. 6,5 Símbolo del hambre: artículos racionados y precios exorbitantes.
  4. 6,8 El color «verdoso» es el del cadáver que se descompone, sobre todo por efecto de la peste.
  5. 6,8 Para devorar a las víctimas.
  6. 6,9 En esta liturgia del cielo, el altar, 8 3; 9 13; 14 18; 16 7, corresponde al altar de los holocaustos, 1 R 8 64+. Los mártires, testigos de la Palabra, están asociados a la inmolación de su Maestro, ver Flp 2 17+.
  7. 6,10 Como en los salmos que dan la palabra al pueblo maltratado o a los inocentes oprimidos, ver Sal 13 2-3; 58 11-12; 59 6.14; 79 10; 83 14-19; 94 1-6.16-23, la llamada a la venganza debe comprenderse como una invocación confiada a Dios, único juez y salvador, ver Lc 18 7. Los mártires son invitados a la paciencia (v. 11).
  8. 6,11 Símbolo de la alegría triunfal: 3 5+; 7 9.13-14; 19 8.
  9. 6,12 Todas estas señales cósmicas, vv. 12-14, acompañan en los profetas al Día de Yahvé, ver Am 8 9+. Son símbolo de la ira de Dios desencadenada, ver Mt 24 1+.
  10. 6,17 Var.: «de la ira de ellos».