El NobleCORÁN القرآن الكريم 2 Reyes 19

Recurso al profeta Isaías

1 Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestiduras, se cubrió de sayal y fue al templo de Yahvé.

2 Envió a Eliaquín, mayordomo de palacio, a Sebná, el secretario, y a los más ancianos de los sacerdotes, todos cubiertos de sayal, donde el profeta Isaías, hijo de Amós,*

3 para decirle: «Esto dice Ezequías: ¡Día de angustia, de castigo y de vergüenza! Los niños coronan en el cuello del útero, pero falta fuerza para alumbrarlos.*

4 ¿Tal vez Yahvé tu Dios ha tomado nota de todas las palabras del copero mayor, enviado por el rey de Asiria, su señor, para insultar al Dios vivo? ¿Castigará Yahvé tu Dios las palabras que ha oído? ¡Eleva una plegaria por el resto que aún queda!»*

5 Cuando los siervos del rey Ezequías llegaron donde Isaías,

6 éste les dijo: «Hablad así a vuestro señor: Esto dice Yahvé: No tengas miedo por las palabras que has oído y con las que los criados del rey de Asiria me han insultado.

7 Infundiré en él un espíritu que le hará oír ciertos rumores, y entonces se volverá a su tierra. Haré que caiga a espada en su país.»*

Partida del copero mayor

8 El copero mayor, tras oír que el rey de Asiria se había retirado de Laquis, se dio la vuelta para ir al encuentro del rey, que estaba atacando Libná.

9 Pero (el rey de Asiria) recibió esta noticia: «Tirhacá, rey de Cus, ha partido en campaña contra ti.»
Entonces envió de nuevo mensajeros a Ezequías, con esta misiva:*

Carta de Senaquerib a Ezequías

10 «Esto diréis a Ezequías, rey de Judá: Que tu Dios, en el que confías, no te engañe, diciendo que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria.

11 Tú mismo has oído cómo los reyes de Asiria han tratado a todos los países, entregándolos al anatema, ¿y vas tú a librarte?

12 ¿Salvaron acaso los dioses de las naciones a Gozán, a Jarán, a Résef y a los habitantes de Eden en Tel Basar, que mis antepasados habían aniquilado?*

13 ¿Dónde está el rey de Jamat?, ¿y el rey de Arpad?, ¿y los reyes de Laír, de Sefarváin, de Hená y de Avá?»*

14 Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó. Luego subió al templo y abrió el rollo de carta ante Yahvé.*

15 Ezequías elevó esta plegaria ante Yahvé: «Yahvé, Dios de Israel, entronizado sobre los querubines, tú sólo eres el Dios para todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.

16 ¡Inclina tu oído, Yahvé, y escucha; abre tus ojos, Yahvé, y mira! Escucha las palabras de Senaquerib, enviadas para insulto del Dios vivo.

17 Es verdad, Yahvé, que los reyes de Asiria han exterminado las naciones,*

18 han arrojado sus dioses al fuego y los han destruido, pero no eran dioses, sino hechuras de mano de hombre, de madera y de piedra.

19 Pero ahora, Yahvé, Dios nuestro, líbranos de sus manos, y sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú eres Yahvé Dios.»

Intervención de Isaías

20 Isaías, hijo de Amós, envió a Ezequías este mensaje: «Esto dice Yahvé, Dios de Israel: He escuchado tu plegaria acerca de Senaquerib, rey de Asiria.

21 Éste es el oráculo que Yahvé pronuncia contra él:
«Te desprecia, se burla de ti,
la doncella Sión;
menea la cabeza a tu espalda
la dama Jerusalén.*

22 ¿A quién has insultado y ultrajado?
¿Contra quién has alzado la voz
y lanzado miradas altivas?
Contra el Santo de Israel.

23 A través de tus mensajeros has insultado a mi Señor.
Has pensado: ‘Con mis carros numerosos
he subido a las cumbres de las montañas,
a los extremos inaccesibles del Líbano;
he talado los cedros más altos,
los cipreses más escogidos;
he alcanzado el pico más elevado,
la espesura más densa.*

24 Yo extraje y bebí aguas extranjeras,
con la planta de mis pies
sequé los canales todos de Egipto’.*

25 ¿No has oído? Desde lejos lo planeé,
de antiguo lo preparé,
y ahora, lo cumplo.
Te competía reducir a montaña de ruinas
las ciudades amuralladas.

26 Sus habitantes, manicortos,
confusos y aterrados,
eran hierba del campo, verde heno,
musgo de azotea
abrasado por el viento del este.*

27 Conozco tu situación, tus idas y venidas
(y tu estallar de rabia contra mí).*

28 Ya que has estallado de rabia contra mí
y tu alboroto ha llegado a mis oídos,
te pondré mi argolla en la nariz
y mi freno en el hocico,
y te haré volver por el camino
por el que has venido.

29 Ésta será para ti la señal:
se comerá este año lo que crece sin cultivo,
el próximo lo que brota sin siembra,
y al tercer año, sembrad y segad,
plantad viñas y comed sus frutos.*

30 Los supervivientes de la casa de Judá,
los que han quedado,
echarán de nuevo raíces en lo hondo
y fruto en lo alto.

31 Pues de Jerusalén saldrá un resto,
los supervivientes, del monte Sión.
El celo de Yahvé lo hará realidad.

32 Por ello, esto dice el Señor acerca del rey de Asiria:
No entrará en esta ciudad,
no disparará contra ella una flecha,
no avanzará sobre ella con escudo,
no alzará junto a ella una rampa.

33 Por el camino que ha venido, regresará;
en esta ciudad no entrará —dice Yahvé.

34 Yo protegeré esta ciudad (para salvarla),
por mi honor y el de David, mi siervo—.»*

Fracaso y muerte de Senaquerib

35 Aquella misma noche el Ángel de Yahvé avanzó e hirió en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres. Al amanecer eran todos cadáveres.*

36 Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento y regresó a Nínive, quedándose allí.

37 Mientras estaba celebrando el culto en el templo de su dios Nisroc, sus hijos Adramélec y Saréser lo mataron a espada. Huyeron al país de Ararat y su hijo Asaradón reinó en su lugar.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 19
  1. 19,2 Ezequías recurre a Isaías, al igual que los antiguos reyes de Israel y Judá recurrían a los profetas, sus consejeros de guerra, como Elías o Eliseo, ver 1 R 22 8s; 2 R 1 9s; 3 11s; 6 8s, etc.
  2. 19,3 Sin duda, expresión proverbial de una situación desesperada.
  3. 19,4 La salvación de un «resto» del pueblo elegido es uno de los temas de la predicación de Isaías, ver Is 4 3+ y aquí vv. 30-31.
  4. 19,7 No un espíritu personal, sino una inspiración de Dios que gobierna los corazones.
  5. 19,9 Faraón de la dinastía XXV, de origen etiópico; de ahí su título de «rey de Cus». Reinó de 690 a 664, y nació no antes del 715. En 701 no era rey y no se hallaba en edad de mandar un ejército. Se plantea la hipótesis de que el relato bíblico yuxtapone o combina el relato de dos campañas de Senaquerib: una el 701, narrada en sus Anales; la otra el 689-688, de la que no habla ningún documento asirio. Si solamente se acepta la campaña de 701, debe admitirse que la mención de Tirhacá es un error, debido a la reputación de gran conquistador que se le había atribuido.
  6. 19,12 «Tel Basar» conj.; «Telassar» hebr.
  7. 19,13 Dudoso.
  8. 19,14 «la carta» griego luc.; «las cartas» hebr.
  9. 19,17 Después de «naciones» el hebr. añade «y su país», omitido por griego.
  10. 19,21 Este poema, del estilo de Isaías, ha sido al menos retocado por un discípulo del profeta. De los tres oráculos aquí recogidos, sólo el tercero, vv. 32-34, se refiere directamente a la liberación del 701.
  11. 19,23 Vv. 23-25 verbos en pasado, según griego; hebr. los trae en futuro.
  12. 19,24 En realidad, el primer rey que invadió Egipto fue Asaradón, sucesor de Senaquerib.
  13. 19,26 «manicortos» expresa escasas posibilidades de actuar; la «mano» representa (y significa) el «poder» desde antiguo. —«por el viento del este», según Is 37 27 y 1QIsa, viento seco del desierto; «antes de crecer» hebr.
  14. 19,27 En lugar de la tríada «estar-ir-venir», cabe conjeturar las parejas «levantarse-sentarse, entrar-salir»; 1QIsa presenta el primer elemento «levantarse». —«y tu estallar de rabia contra mí», duplicado del v. 28, omitido en el texto griego.
  15. 19,29 Isaías se dirige a Ezequías. La interpretación de la «señal» es difícil: puede no sembrarse durante dos años y, primero, se come lo que produzca el trigo caído en la recolección anterior; luego lo que la tierra dé espontáneamente. Pero Senaquerib ni siquiera ha permanecido un año en Palestina, y la liberación va a ser inmediata, v. 35. O el oráculo fue pronunciado en otras circunstancias o bien su lección es muy general: tras los malos días viene la prosperidad.
  16. 19,34 «para salvarla» no se encuentra en el texto griego.
  17. 19,35 Un azote de Yahvé, quizá la peste, diezma el ejército asirio, ver 2 S 24 15s.
  18. 19,37 «Nisroc», desconocido; probablemente deformación de algún otro nombre divino, Ninurta o Nuscu. —«sus hijos» versiones, Is 37 38; omitido por hebreo. —Efectivamente, Senaquerib fue asesinado el 681.
  19. 19,37 Este cap. se repite en Is 38-39 con texto más breve, con un orden a veces distinto de los vv. y con la adición del cántico de Ezequías.