2 Reyes 18
Introducción al reinado de Ezequías (716-687)
1 En el año tercero de Oseas, hijo de Elá, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías, hijo de Ajaz, rey de Judá.*
2 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. Su madre se llamaba Abía, y era hija de Zacarías.*
3 Hizo lo que agrada a Yahvé, exactamente como su antepasado David.
4 Él fue quien retiró los santuarios, derribó las estelas y cortó los postes sagrados. Hizo pedazos la serpiente de bronce que Moisés había hecho, pues hasta entonces los israelitas habían quemado incienso en su honor; la llamaban Nejustán.*
5 Puso su confianza en Yahvé, Dios de Israel, y no hubo entre todos los reyes de Judá ninguno semejante a él, ni antes ni después de él.
6 Se adhirió a Yahvé y no se apartó de él, guardando los mandamientos que Yahvé había mandado a Moisés.
7 Yahvé estuvo de su parte y tuvo éxito en todas sus empresas. Se rebeló contra el rey de Asiria y le negó vasallaje.*
8 Él fue quien derrotó a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las atalayas de vigía hasta las ciudades amuralladas.*
Recuerdo de la caída de Samaría
9 En el año cuarto del rey Ezequías, que era el séptimo de Oseas, hijo de Elá, rey de Israel, marchó Salmanasar, rey de Asiria, contra Samaría y la cercó.
10 Al cabo de tres años la conquistó. Era el año sexto de Ezequías, el noveno de Oseas, rey de Israel, cuando Samaría fue conquistada.
11 El rey de Asiria deportó a los israelitas a Asiria, instalándolos en Jalaj, en el Jabor, río de Gozán, y en las poblaciones de los medos.*
12 Esto sucedió porque no escucharon la voz de Yahvé, su Dios, y violaron su alianza, todo cuanto había ordenado Moisés, siervo de Yahvé. No obedecieron y no lo pusieron en práctica.*
Invasión de Senaquerib
13 En el año catorce del rey Ezequías, Senaquerib, rey de Asiria, marchó contra todas las ciudades amuralladas de Judá y se apoderó de ellas.
14 Ezequías, rey de Judá, envió este mensaje a Senaquerib, a Laquis: «He cometido un error; déjame tranquilo y soportaré cuanto me impongas.» El rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, el tributo de trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro.
15 Ezequías entregó todo el dinero que se encontraba en el templo de Yahvé y en los tesoros del palacio real.
16 En aquella ocasión Ezequías rompió las puertas del santuario de Yahvé y los batientes que Ezequías, rey de Judá, había revestido de oro, y los entregó al rey de Asiria.*
Misión del copero mayor
17 El rey de Asiria despachó al copero mayor desde Laquis a Jerusalén, donde el rey Ezequías, con un fuerte destacamento. Avanzó sobre Jerusalén y, nada más llegar, tomó una posición próxima al canal de la Alberca Superior, junto al camino del Campo del Batanero.*
18 Llamaron al rey y salieron hacia ellos el mayordomo de palacio, Eliaquín, hijo de Jilquías, el secretario Sebná y el heraldo Joaj, hijo de Asaf.
19 El copero mayor les dijo: «Decid a Ezequías: Esto dice el gran rey, el rey de Asiria: ¿Qué seguridad es ésa en la que has puesto tu confianza?
20 Has pensado para ti: ‘La palabra de los labios es consejo y valor para la guerra’. Pero, ¿en quién confías para haberte rebelado contra mí?
21 Te has confiado al apoyo de esa caña rota que es Egipto, que se clava y traspasa la mano de quien se apoya en ella. Eso es el faraón, rey de Egipto, para todos los que en él confían.*
22 Puede que me contestéis que vosotros confiáis en Yahvé, vuestro Dios; pero, ¿no es ése el dios cuyos santuarios y altares retiró Ezequías, ordenando a Judá y a Jerusalén que diesen culto sólo en Jerusalén, ante este altar?
23 Haced, pues, una apuesta con mi señor, el rey de Asiria: Te daré dos mil caballos si eres capaz de agenciarte jinetes para ellos.
24 ¿Te crees capaz de ofender aunque sea a uno solo de los siervos más insignificantes de mi señor? ¡Te fías de Egipto para disponer de carros y caballería!*
25 ¿Crees que he venido a destruir este lugar sin contar antes con Yahvé? Yahvé es quien me ha dicho que marche contra esa tierra y la destruya.»
26 Eliaquín, Sebná y Joaj dijeron al copero mayor: «Por favor, háblanos a nosotros, tus siervos, en arameo, que lo entendemos; no nos hables en el hebreo de Judá y ante la gente que está en la muralla.»*
27 El copero mayor respondió: «¿Crees que mi señor me envía a decir estas cosas a tu señor o a ti? Es precisamente a los hombres que se asoman en la muralla, quienes como vosotros habrán de comerse sus excrementos y beberse su orina.»*
28 El copero mayor se puso en pie y gritó a toda voz en el hebreo de Judá: «Escuchad la palabra del Gran Rey, rey de Asiria.
29 Esto dice el rey: Que no os engañe Ezequías, pues no podrá libraros de mi mano.*
30 Que Ezequías no os haga confiar en Yahvé diciendo que Él os librará y que esta ciudad no caerá jamás en manos del rey de Asiria.
31 No hagáis caso a Ezequías, porque esto dice el rey de Asiria: Haced las paces conmigo y salid hacia aquí. Así cada uno de vosotros podrá comer de su viña y de su higuera y beber del agua de su cisterna,
32 hasta que llegue yo y os conduzca a una tierra como la vuestra, tierra de trigo y mosto, de pan y de vino, de aceite y de miel, para que viváis y no muráis. Pero no hagáis caso a Ezequías, pues os engaña diciendo que Yahvé os librará.
33 ¿Es que los dioses de las demás naciones han podido librar sus territorios del poder del rey de Asiria?
34 ¿Dónde están los dioses de Jamat y de Arpad? ¿Dónde están los dioses de Sefarváin, de Hená y de Avá? ¿Han podido (los dioses de Samaría) librar a Samaría de mi mano?*
35 ¿Qué dioses, de entre todos los dioses de las naciones, han librado sus territorios de mi poder, como para que Yahvé pueda librar a Jerusalén de mi mano?»
36 El pueblo callaba, sin responder palabra, pues el rey había ordenado que no le respondieran.
37 Eliaquín, hijo de Jilquías, mayordomo de palacio, y el secretario Sebná y el heraldo Joaj, hijo de Asaf, se presentaron ante Ezequías, con las vestiduras rasgadas, y le comunicaron lo dicho por el copero mayor.
Notas de la Biblia de Jerusalén 18
- 18,1 Cronología dudosa.
- 18,2 «Abía» 2 Cro 29 1; «Abí» hebr.
- 18,4 En hebreo ´ăšērā, símbolo de la diosa cananea, esposa de El, tenida después como pareja de Baal y rechazada de plano con motivo de las reformas. —Por medio de esta centralización del culto y esta lucha contra la idolatría, Ezequías preludia la reforma deuteronómica de Josías, cap. 23, y merece los elogios de los vv. 3 y 5-6.
- 18,4 Este nombre propio alude a la materia del objeto, neḥošet «bronce», y a su figura de serpiente, naḥaš. La imagen pasaba por ser la que Moisés había hecho en el desierto, Nm 21 8-9, y recibía culto idolátrico, Sb 16 6-7.
- 18,7 El 711, o quizá mejor después de la muerte de Sargón el 705.
- 18,8 Este pasaje repite los datos de 17 5-6 y añade una reflexión según el espíritu de 17 7.
- 18,11 «instalándolos» versiones; «los llevó» hebr.
- 18,12 La campaña de Senaquerib (hijo y sucesor de Sargón) en Palestina tuvo lugar el año 701. El detallado informe que de ella dan sus Anales confirma las indicaciones de los vv. 13-16, pero no contienen nada que corresponda a 18 17 - 19 37, silenciando así el fracaso final de Senaquerib. El texto bíblico contiene dos relatos paralelos, 18 17 - 19 9a y 19 36-37, por una parte, y 19 9b-35 por otra, que refieren de manera un poco distinta la misma relación de hechos. Todo el conjunto 18 13 - 19 37 ha sido repetido, salvo algunas variantes, en Is 36-37.
- 18,16 El texto trae aquí el nombre de Ezequías, que ha sustituido por inadvertencia al de un rey anterior.
- 18,17 El texto de 2 R inserta: «al comandante en jefe y al eunuco» (y en consecuencia pone en concordancia los verbos en los vv. 17-18), omitido por Is 32 6. Estos personajes no aparecen en el resto del relato.
- 18,17 El hebr. dice aquí: «subieron pues a Jerusalén y llegaron y subieron y llegaron». Duplicado seguramente accidental.
- 18,21 Los intentos de alianza egipcia han sido censurados por Isaías.
- 18,24 «uno solo» conj.; «un solo gobernador» hebr.
- 18,26 «Eliaquín» Is 16 11; hebr. añade «hijo de Jilquías».
- 18,26 El arameo empezaba a convertirse en la lengua de las relaciones internacionales del Próximo Oriente; más adelante llegará a ser la lengua común hablada en Palestina. Pero, en la época de Ezequías, el pueblo sólo entendía el «judío», el hebreo hablado en Jerusalén.
- 18,27 Expresión realista del hambre a que un asedio reduciría la ciudad.
- 18,29 «de mi mano» versiones; «de su mano» hebr.
- 18,34 Sobre estas ciudades sirias, ver 17 24. Habían sido conquistadas por los predecesores inmediatos de Senaquerib. Griego luc. añade: «¿Dónde están los dioses del país de Samaría?»; omitido por hebr.