El NobleCORÁN القرآن الكريم 1 Samuel 9

Saúl y las asnas de su padre

1 Había un hombre de Benjamín, llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afíaj. Era un benjaminita bien situado.

2 Tenía un hijo llamado Saúl, joven aventajado y apuesto. Nadie entre los israelitas le superaba en gallardía; de los hombros para arriba aventajaba a todos.*

3 Pues bien, resulta que se habían extraviado unas asnas pertenecientes a su padre Quis. Así que éste dijo a su hijo Saúl: «Toma contigo uno de los criados y vete a buscar las asnas.»

4 Atravesó la montaña de Efraín, cruzó por el territorio de Salisá y no encontraron nada; pasaron por el país de Saalín, pero no estaban allí; cruzaron el país de Benjamín y no encontraron nada.

5 Cuando llegaron a la comarca de Suf, dijo Saúl a su criado que le acompañaba: «Vamos a volvernos, no sea que mi padre se olvide de las asnas y se inquiete por nosotros.»

6 Pero él respondió: «Mira, precisamente hay en esta ciudad un hombre de Dios. Es hombre acreditado: todo lo que dice se cumple con seguridad. Vamos, pues, allá y acaso nos oriente en nuestro viaje.»*

7 Saúl dijo a su criado: «Vamos a ir, pero, ¿qué ofreceremos a ese hombre? No queda pan en nuestros zurrones y no tenemos ningún regalo que llevar al hombre de Dios. ¿Qué nos queda?»*

8 Replicó el criado a Saúl: «Casualmente tengo en mi poder un cuarto de siclo de plata; se lo daré al hombre de Dios y nos orientará sobre nuestro viaje.»

9 (Antes, en Israel, cuando alguien iba a consultar a Dios, decía: «Vayamos al vidente», porque en vez de «profeta» como hoy, antes se decía «vidente».)

10 Saúl dijo a su criado: «Tienes razón; vamos, pues.» Y se fueron a la ciudad donde se encontraba el hombre de Dios.

Saúl encuentra a Samuel

11 Cuando subían por la cuesta de la ciudad, encontraron a unas muchachas que salían a sacar agua y les preguntaron: «¿Está aquí el vidente?»*

12 Ellas les respondieron con estas palabras: «Sí, ahí delante de ti; date prisa, pues acaba ahora de llegar a la ciudad, porque hoy se celebra un sacrificio por el pueblo en el alto.*

13 En cuanto entréis en la ciudad, lo encontraréis antes de que suba al alto para la comida. El pueblo no comerá antes que él llegue, porque es él quien ha de bendecir el sacrificio; y a continuación comerán los invitados. Si subís ahora, lo encontraréis en seguida.»*

14 Subieron, pues, a la ciudad, y cuando entraban en ella salía Samuel en dirección a ellos para subir al alto.

15 Ahora bien, la víspera de la venida de Saúl Yahvé había revelado a Samuel:*

16 «Mañana, a esta misma hora, te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín, lo ungirás como jefe de mi pueblo Israel y él librará a mi pueblo de la mano de los filisteos, porque he visto a mi pueblo y su clamor ha llegado hasta mí.»*

17 Y cuando Samuel vio a Saúl, Yahvé le indicó: «Éste es el hombre del que te he hablado. Él regirá a mi pueblo.»

18 Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, y le dijo: «Indícame, por favor, dónde está la casa del vidente.»

19 Samuel respondió a Saúl: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al alto, que hoy comeréis conmigo. Mañana por la mañana te despediré y te descubriré todo lo que guardas en tu interior.

20 Y respecto a las asnas que perdiste hace tres días, no te preocupes; ya han aparecido. Por lo demás, ¿para quién es lo mejor de Israel? ¿No es para ti y para la casa de tu padre?»*

21 Saúl respondió: «Yo soy de Benjamín, una de las menores tribus de Israel, y mi familia la más pequeña de todas las de la tribu de Benjamín. ¿Cómo me dices estas cosas?»

22 Tomó Samuel a Saúl y a su criado y los hizo entrar en la sala, y les dio un asiento a la cabecera de los invitados, que eran unos treinta.

23 Después dijo Samuel al cocinero: «Sirve la porción que te di, la que te dije que pusieras aparte.»

24 Tomó el cocinero la pierna y lo que había encima, lo puso delante de Saúl y dijo: «Aquí tienes, delante de ti, lo que se guardó. Come, porque ha sido guardado para el tiempo reservado para ti, al decir: He invitado al pueblo.» Aquel día Saúl comió con Samuel.*

25 Bajaron del alto a la ciudad. Extendieron una estera para Saúl en el terrado,

26 y se acostó.
Cuando apuntó el alba, llamó Samuel a Saúl, que estaba en el terrado, y le dijo: «Levántate, quiero despedirte.» Se levantó Saúl y salieron ambos afuera, Samuel y Saúl.*

Consagración de Saúl

27 Cuando bajaban por las afueras de la ciudad, Samuel dijo a Saúl: «Manda a tu criado que se adelante —y se adelantó—, y tú quédate ahora para que te dé a conocer la palabra de Dios.»

Notas de la Biblia de Jerusalén 12
  1. 9,2 Nombre que significa «pedido (a Dios)». La precisión sobre la estatura de Saúl al final del v. procede de 10 23.
  2. 9,6 Probablemente Ramá, la ciudad de Samuel, 7 17.
  3. 9,7 No se consultaba a un profeta sin ofrecerle un presente, Nm 22 7; 1 R 14 3; 2 R 4 42; 5 15; 8 8. Ver Am 7 12; Mi 3 11; Ez 13 19.
  4. 9,11 Término raro para designar a un profeta. El v. 9, glosa mal insertada en el texto, explica la equivalencia entre «vidente» y «profeta» para preparar así el v. 11.
  5. 9,12 Los «altos» eran santuarios erigidos en las alturas cercanas a las ciudades. Eran ya una tradición cananea, que se adoptó poniendo a Yahvé en el lugar de Baal, Jc 6 25s. El culto legítimo los toleró por mucho tiempo (1 Re 3 4s), hasta que fueron prohibidos por la ley relativa a la unicidad del santuario (Dt 12 2+).
  6. 9,13 La comida era un elemento esencial del sacrificio de comunión, ver Lv 3 1+.
  7. 9,15 Lit. «había abierto la oreja», imagen bastante frecuente para expresar la idea de un mensaje o advertencia dirigido por una persona a otra, ver 20 2.12-13; 22 8.17.
  8. 9,16 El final del v. se inspira en Ex 3 7.9, como bien ha visto el griego, que habla de «la miseria de mi pueblo».
  9. 9,20 Primer anuncio de la proclamación de Saúl.
  10. 9,24 Texto difícil. Parece que una porción escogida se ha reservado para hacer que Saúl sea el presidente del banquete, atribuyéndole así el derecho de decir que es él quien convoca a los invitados. La acción y las palabras ponen de relieve el papel futuro de Saúl y anticipan lo que hará y dirá Samuel al día siguiente.
  11. 9,26 El terrado es a la vez el lugar donde se han entrevistado Samuel y Saúl y el lugar donde éste ha dormido y ha sido interpelado por Samuel. La narración es en este punto muy hábil.
  12. 9,26 Los reyes de Israel eran ungidos por un hombre de Dios (sacerdote o profeta), ver 16 13; 1 R 1 39; 2 R 9 6; 11 12. Este rito confería al rey un carácter sagrado y le hacía vasallo de Yahvé; era «el ungido de Yahvé», ver 2 35; 24 7.11; 26 9.16, y la nota a Ex 30 22+.