El NobleCORÁN القرآن الكريم 1 Samuel 10

1 Samuel tomó el cuerno de aceite y lo derramó sobre la cabeza de Saúl. Después le besó diciendo: «Sábete que Yahvé te ha ungido como caudillo de su heredad. Tú regirás al pueblo de Yahvé y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean. Y esto te servirá de señal de que Yahvé te ha ungido caudillo de su heredad:

2 En cuanto te separes hoy de mí, encontrarás dos hombres junto a la tumba de Raquel, en la frontera de Benjamín, en Selsaj, y te dirán: ‘Las asnas que fuiste a buscar ya han aparecido. Ahora tu padre ha olvidado el asunto de las asnas y está preocupado por vosotros, diciendo: ¿Qué debo hacer por mi hijo?’*

3 Pasando más allá, cuando llegues a la Encina del Tabor, encontrarás tres hombres que suben donde Dios, a Betel. Uno llevará tres cabritos, otro tres tortas de pan, y el tercero un odre de vino.

4 Te saludarán y te darán dos ofrendas de pan, que tú tomarás de su mano.*

5 Llegarás después a Guibeá de Dios, donde se encuentran los gobernadores de los filisteos. A la entrada de la ciudad tropezarás con un grupo de profetas que bajan del alto, precedidos del añafil, el adufe, la flauta y la cítara, en trance profético.*

6 Te invadirá entonces el espíritu de Yahvé, entrarás en trance con ellos y quedarás cambiado en otro hombre.

7 Cuando se hayan cumplido estas señales, haz lo que te viniere a mano, porque Dios está contigo.

8 Baja delante de mí a Guilgal, que yo me reuniré allí contigo para ofrecer holocaustos y sacrificios de comunión. Esperarás siete días a que yo vaya a tu encuentro y te diré lo que debes hacer.»*

Vuelta de Saúl

9 Apenas volvió las espaldas para dejar a Samuel, le cambió Dios el corazón y todas las señales se realizaron aquel mismo día.

10 Cuando llegaron allí, a Guibeá, venía frente a él un grupo de profetas; le invadió el espíritu de Dios y se puso en trance en medio de ellos.*

11 Todos los del pueblo, que lo conocían de toda la vida, al verlo profetizando con los profetas, decían entre sí: «¿Qué le ha pasado al hijo de Quis? ¿Conque también Saúl anda entre los profetas?»

12 Replicó uno de allá: «Y ¿quién es su padre?» Y de ahí salió el proverbio: «¿Conque también Saúl entre los profetas?»*

13 Cuando salió del trance, se fue a su casa.

14 El tío de Saúl les dijo a él y a su criado: «¿A dónde habéis ido?» Contestó: «A buscar las asnas. Y como no vimos nada, acudimos a Samuel.»

15 Dijo el tío de Saúl: «Vamos, cuéntame qué os ha dicho Samuel.»

16 Saúl dijo a su tío: «Sencillamente, nos avisó que las asnas habían aparecido.» Pero no le dijo ni palabra de lo que le había dicho Samuel acerca del reino.*

Saúl es designado rey por suertes

17 Samuel convocó al pueblo en Mispá junto a Yahvé.

18 Y dijo a los israelitas: «Esto ha dicho Yahvé, el Dios de Israel: Yo hice subir a Israel de Egipto y os libré de la mano de Egipto y de la mano de todos los reinos que os tenían oprimidos.

19 Pero vosotros ahora habéis rechazado a vuestro Dios, a aquel mismo que os salvó de todos vuestros males y aprietos, y le habéis dicho: ‘No: tú asígnanos un rey’. Ahora, pues, compareced delante de Yahvé distribuidos por tribus y familias.»

20 Samuel hizo acercarse a todas las tribus de Israel y fue designada la tribu de Benjamín.

21 Hizo que se acercara la tribu de Benjamín por familias y fue designada la familia de Matrí. Y fue designado Saúl, hijo de Quis. Fueron a buscarlo, pero no lo encontraron.*

22 Entonces volvieron a interrogar a Yahvé: «¿Ha venido ese hombre?» Dijo Yahvé: «Aquí lo tenéis, escondido entre la impedimenta.»

23 Corrieron a sacarlo de allí y, cuando lo pusieron en medio de la gente, les llevaba a todos la cabeza.

24 Dijo Samuel a todos los presentes: «¿Veis al que ha elegido Yahvé? No hay nadie como él en todo el pueblo.» Y toda la gente gritó: «¡Viva el rey!»

25 Samuel dictó al pueblo el fuero real y mandó ponerlo por escrito. Y, tras depositarlo delante de Yahvé, despidió Samuel a toda la gente, cada cual a su casa.*

26 También Saúl se fue a su casa, a Guibeá; le acompañaron algunos valientes a quienes Dios tocó el corazón.*

27 Pero algunos malvados dijeron: «¡Qué nos va a salvar ése!» Y lo despreciaron y no le llevaron regalos. Pero él no contestó.
Cosa de un mes más tarde,*

Notas de la Biblia de Jerusalén 14
  1. 10,2 Nombre de lugar de localización incierta. Algún ms griego y la Vulgata traducen «a mediodía», en lugar de «en Selsaj».
  2. 10,4 El hebr. dice «dos panes» y omite la palabra «ofrenda», porque, en una época tardía, este término designaba lo destinado a los sacerdotes, y Saúl era laico, ver Lv 23 17-20.
  3. 10,5 Otro nombre de Guibeá, la patria de Saúl, vv. 10s; 11 4; 15 34.
  4. 10,5 Lo extraño del plural hebreo en esta palabra ha hecho que las versiones la hayan leído en singular. Esta precisión prepara 13 3.
  5. 10,5 Estos profetas, que vivían en grupos, provocaban con la música y las gesticulaciones un éxtasis que se hacía contagioso, 19 20-24; 1 R 22 10s. Se los ha comparado con las hermandades de derviches modernos. Los pueblos vecinos de Israel conocían (p.e. los profetas de Baal, 1 R 18 25-29) esta forma inferior de vida religiosa, que el culto de Yahvé toleró por largo tiempo, 1 R 18 4. Los encontramos de nuevo, esta vez sosegados, en torno a Eliseo, 2 R 2 3+. Los grandes profetas de Israel serán de otra clase, ver la Introducción a los profetas.
  6. 10,8 Cerca de Jericó, ver Jos 4 19+. El v. 8 es una adición que prepara 13 8-15 y que procede de otra fuente.
  7. 10,10 El relato no se detiene a referir el cumplimiento de las dos primeras señales. La tercera es, por lo demás, de naturaleza diferente y se apoya en un proverbio que se repite en 19 18-24.
  8. 10,12 La pregunta da a entender que este grupo no puede reclamar para sí un fundador o un antepasado con prestigio. Este juicio negativo alcanza también a Saúl, cuya presencia causa extrañeza.
  9. 10,16 Tradición del santuario de Mispá, ver 7 5+, paralela a la de la unción, 9 26 - 10 16. Sobre este sorteo, ver Jos 7 14-18.
  10. 10,21 El proceso del sorteo es descrito aquí de forma muy simplificada.
  11. 10,25 Este «fuero real», ver 8 11-18, es aquí un texto escrito, una «constitución», un pacto que liga entre sí al rey y al pueblo, ver 2 R 11 17.
  12. 10,26 «algunos valientes» griego; hebr. corrompido.
  13. 10,27 Lit. «y estuvo como silencioso».
  14. 10,27 Tradición de Guilgal, independiente de las precedentes: nada indica que Saúl haya sido ya ungido ni aclamado como rey por el pueblo. El relato recuerda a los de los Jueces «mayores». Pero la diferencia está en que, después de su victoria, Saúl no es reconocido como «juez», sino proclamado rey. Y la diferencia es considerable.