El NobleCORÁN القرآن الكريم 1 Pedro 4

Romper con el pecado

1 Ya que Cristo padeció en la carne, haced vuestra esta misma idea: que quien padece en la carne ha roto con el pecado.

2 Así, el tiempo que le quede en la carne podrá vivirlo conforme a la voluntad de Dios, no según las pasiones humanas.

3 Ya es suficiente el tiempo que habéis pasado obrando conforme al sentir de los gentiles, viviendo en desenfrenos, liviandades, crápulas, orgías, embriagueces y en cultos ilícitos a los ídolos.

4 A este propósito, se extrañan de que no compartáis su carrera hacia ese libertinaje desbordado, y prorrumpen en injurias.*

5 Pero darán cuenta a quien está pronto para juzgar a vivos y muertos.

6 Por eso, hasta a los muertos se ha anunciado la Buena Nueva, para que, condenados en la carne según los hombres, vivan en espíritu según Dios.*

A la espera de los últimos tiempos

7 El fin de todas las cosas está cercano. Sed, pues, sensatos y daos con seriedad a la oración.*

8 Ante todo, amaos profundamente unos a otros, pues el amor cubre multitud de pecados.

9 Sed hospitalarios unos con otros, sin murmurar.

10 Que cada cual ponga al servicio de los demás los dones que haya recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios.*

11 Si alguno habla, que sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.*

Dichosos los que sufren en Cristo

12 Queridos, no os extrañéis del fuego que ha prendido en medio de vosotros para probaros, como si fuera algo extraordinario.

13 Alegraos más bien en la medida en que participáis en los sufrimientos de Cristo, para que también os alegréis alborozados en la revelación de su gloria.*

14 Así, sed dichosos si os injurian a causa de Cristo, pues entonces reposa en vosotros el Espíritu de gloria, que es el Espíritu de Dios.*

15 Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por ser criminal, ladrón, malhechor o entrometido;

16 pero si es por cristiano, que no se avergüence, que glorifique a Dios por llevar este nombre.

17 Ha llegado el tiempo de comenzar el juicio por la propia familia de Dios. Pues si comienza por nosotros, ¿qué fin tendrán los que no creen en el Evangelio de Dios?

18 Si el justo se salva a duras penas, ¿en qué pararán el impío y el pecador?

19 De modo que, incluso los que sufren conforme a la voluntad de Dios, confíen sus almas al Creador fiel, haciendo el bien.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 10
  1. 4,4 Lit.: «este desbordamiento sin esperanza de salvación», que se contrapone a las aguas bienhechoras del diluvio, ver 3 20. Otra traducción: «ese torrente de perdición».
  2. 4,6 Sobre este anuncio llevado a los muertos, ver 3 19+. Según algunos, se trataría aquí de muertos «espirituales», como los infieles que persiguen a los lectores de la epístola.
  3. 4,7 La proximidad de la Parusía es un estímulo para el cristiano, 1 5-7; 4 17; 5 10; Mt 24 42+; 1 Co 16 22+; St 5 8+.
  4. 4,10 Todos los dones (lit.: «carismas») están al servicio de la Iglesia en su unidad y su totalidad, 1 Co 12 1-11+; ver 1 Co 4 1-2; 1 P 3 7.
  5. 4,11 Así son las improvisaciones inspiradas de la profecía y la glosolalia, ver 1 Co 14 2-19; Hch 11 27+; y Hch 2 4+, pero también las funciones de enseñanza y exhortación, Rm 12 7-8, y hasta la transmisión o la defensa del Evangelio.
  6. 4,11 Probablemente las diferentes formas de ayuda mutua, Rm 12 7, especialmente el servicio litúrgico.
  7. 4,11 Esta doxología, Rm 16 27+, es la única en el NT que se dirige a Dios por Jesús, y luego a Jesús mismo.
  8. 4,13 Aquellos a quienes el bautismo ha hecho partícipes de los sufrimientos de Cristo, 2 Co 1 5.7; Flp 3 10, reciben la certeza de participar también de su gloria, 1 11; 5 1; Rm 8 17; 2 Co 4 17; Flp 3 11.
  9. 4,14 Adic.: «y poder». –Adic. al fin del v.: «según ellos, es ultrajado, mas, según vosotros, es glorificado». –Nueva fórmula trinitara, 1 2+.
  10. 4,19 Dios es aquí fiel, 1 Co 1 9+, en cuanto creador, Gn 1 1+, lo cual supone su omnipotencia y su dominio sobre los acontecimientos. Los cristianos perseguidos pueden basar sobre este motivo, ver Sal 31 6; Lc 23 46, su esperanza inquebrantable.