Tobías 1
3 Yo, Tobit, he andado por caminos de verdad y justicia todos los días de mi vida, y he repartido muchas limosnas entre mis hermanos y compatriotas, deportados conmigo a Nínive, al país de los asirios.*
4 Siendo yo joven todavía y estando en mi país, en la tierra de Israel, toda la tribu de mi antepasado Neftalí se apartó de la casa de David y de Jerusalén, la ciudad elegida entre todas las tribus de Israel para ofrecer allí sacrificios, y en la que había sido edificado y consagrado, para todas las generaciones venideras, el Templo de la Morada del Altísimo.
5 Todos mis paisanos y la tribu de mi antepasado Neftalí ofrecían sacrificios al becerro que Jeroboán, rey de Israel, había erigido en Dan, en los montes de Galilea.
6 Muchas veces era yo el único que iba a Jerusalén, con ocasión de las fiestas, tal como está prescrito para todo Israel por decreto perpetuo. En cuanto cobraba las primicias y las crías primeras, los diezmos de mis bienes y el primer esquileo de mis ovejas, acudía presuroso a Jerusalén
7 y se lo entregaba a los sacerdotes, descendientes de Aarón, para el altar. Daba a los levitas, que hacían el servicio en Jerusalén, el diezmo del vino, del grano, del olivo, de los granados, de los higos y demás frutales; tomaba en metálico el segundo diezmo, de los seis años, y lo gastaba en Jerusalén.
8 Entregaba el tercer diezmo a los huérfanos, a las viudas y a los prosélitos que vivían con los israelitas; se lo llevaba y entregaba cada tres años, celebrando una comida con ellos conforme a lo que se prescribe en la Ley de Moisés y conforme a los preceptos que me dio Débora, madre de nuestro padre Ananiel, pues mi padre había muerto dejándome huérfano.*
9 Una vez llegado a la edad adulta, me casé con Ana, mujer de nuestra parentela; y ella dio a luz a Tobías.
10 Cuando la deportación de Asiria, yo también fui deportado y me trasladé a Nínive. Todos mis paisanos y los de mi linaje comían los manjares de los paganos,*
11 mas yo me guardé bien de comerlos.
12 Como me acordaba de Dios con toda mi alma,
13 me concedió el Altísimo gracia y favor ante Salmanasar, y llegué a ser procurador suyo.
14 Me trasladé a Media y administré allí sus negocios hasta su muerte; y deposité en Ragués de Media, en casa de Gabael, hermano de Gabrí, unos sacos de plata por valor de diez talentos.*
15 Muerto Salmanasar, le sucedió en el trono su hijo Senaquerib. En su reinado, los caminos de Media se hicieron inseguros y no pude volver allí.
16 En vida de Salmanasar hice muchas limosnas a mis hermanos de raza;
17 di mi pan a los hambrientos y vestido a los desnudos; y si veía el cadáver de alguno de los de mi raza arrojado extramuros de Nínive, le daba sepultura.
18 Enterré igualmente a los que mató Senaquerib (cuando vino huyendo de Judea después del escarmiento que hizo contra él el Rey del Cielo, a causa de sus blasfemias. Senaquerib, en su cólera, mandó matar a muchos israelitas); yo me hice con sus cuerpos y los enterré. Senaquerib los buscó sin encontrarlos.
19 Un ninivita fue a denunciarme al rey de que yo los había enterrado en secreto. Cuando supe que el rey tenía informes acerca de mí, y que me buscaba para matarme, tuve miedo y escapé.
20 Me fueron arrebatados todos mis bienes; nada quedó sin confiscar para el tesoro real, salvo mi mujer Ana y mi hijo Tobías.
21 Aún no habían transcurrido cuarenta días, cuando Senaquerib fue asesinado por sus dos hijos, que huyeron luego hacia los montes Ararat. Le sucedió su hijo Asaradón. Este rey puso a Ajicar, hijo de mi hermano Anael, al frente de las finanzas de su reino, de modo que dirigía toda la administración.*
22 Ajicar intercedió por mí y pude regresar a Nínive. Ajicar, de hecho, había sido copero mayor, custodio del sello, administrador y encargado de las finanzas bajo Senaquerib, rey de Asiria; y Asaradón le confirmó en los cargos. Era sobrino mío, de mi propia parentela.
Notas de la Biblia de Jerusalén 5
- 1,3 La piedad de Tobit no consiste tanto en meditar la Ley, ver Sal 119, etc., cuanto en la práctica de las buenas obras con que aquélla se cumple: dar limosna, sepultar a los muertos, peregrinaciones, pago de los diezmos, etc.
- 1,8 «tercer diezmo» sir.; «la del tercer año» Vet. Lat.; omitido por S.
- 1,10 Preparados sin tener en cuenta las prohibiciones legales, ver Lv 11; Dt 14.
- 1,14 Un talento de plata, o sesenta minas, equivalía a unos 44 kilos de peso.
- 1,21 La mención de Ajicar, Tb 1 22; 2 10; 11 18; 14 10 (ver Jdt 5 5+) relaciona la historia de Tobit con el Libro (o: Sabiduría) de Ajicar, obra antigua, conocida en diversas formas y en diversas lenguas. Es un relato que sirve de marco a dos colecciones sapienciales, cuyo eco hallamos en Tb y en Si. El sabio Ajicar, canciller de los reyes de Asiria, Senaquerib y Asaradón, educa a su sobrino Nadab, a quien prepara para que le suceda; y esto da lugar a una primera serie de máximas. Nadab, arribista e ingrato, hace condenar a muerte a su bienhechor. Ajicar escapa a la muerte con un subterfugio y se oculta. Asaradón, apremiado por Faraón para que le presente un sabio capaz de responder a sus pruebas, lamenta la desaparición de Ajicar. Éste abandona entonces su escondite, sale victorioso ante el faraón y, rehabilitado, castiga a su sobrino y le dirige reproches que constituyen la segunda serie de sentencias.