El NobleCORÁN القرآن الكريم Eclesiástico (Sirácida) 38

El médico y la enfermedad

1 Honra al médico por los servicios que presta,
que también a él lo creó el Señor.*

2 Del Altísimo viene la curación,
del rey se reciben las dádivas.*

3 La ciencia del médico le hace caminar con la cabeza alta,
y es admirado por los poderosos.

4 El Señor ha creado medicinas en la tierra,
y el hombre prudente no las desprecia.

5 ¿Acaso no endulzó el agua con un leño,
para que se conociera su poder?*

6 Él es quien da a los hombres la ciencia,
para que lo glorifiquen por sus maravillas.

7 Con las medicinas el médico cura y elimina el sufrimiento,
con ellas el farmacéutico prepara sus mezclas.*

8 Y así nunca se acaban sus obras,
y de él procede la paz sobre toda la tierra.*

9 Hijo, si enfermas, no te desanimes;
ruega al Señor, que él te curará.

10 Aparta tus faltas, corrige tus acciones,
y purifica tu corazón de todo pecado.

11 Ofrece incienso, un memorial de flor de harina
y ofrendas generosas según tus medios.*

12 Luego recurre al médico, pues el Señor también lo ha creado;
que no se aparte de tu lado, pues lo necesitas;

13 hay momentos en que la solución está en sus manos.

14 También ellos rezan al Señor,
para que les conceda poder aliviar el dolor,
curar la enfermedad y salvar tu vida.*

15 El que peca contra su Hacedor
¡que caiga en manos del médico!*

El duelo

16 Hijo, por un muerto derrama lágrimas,
y entona una endecha como quien sufre hondamente;
entierra su cadáver según el ritual,
y no seas descuidado con su sepultura.*

17 Llora amargamente, golpéate con fuerza el pecho,
hazle el duelo según su dignidad,
un día o dos, para evitar murmuraciones.
Pero luego consuélate de tu tristeza,*

18 porque la tristeza lleva a la muerte,
y la pena del corazón consume las fuerzas.

19 En la adversidad se prolonga la tristeza,
una vida de miseria aflige el corazón.*

20 No te abandones a la tristeza;
evítala, acordándote del final.*

21 No olvides que no hay retorno;
al difunto no le aprovecha tu tristeza, y te harás daño a ti mismo.

22 «Recuerda mi sentencia, que será también la tuya:
a mí me tocó ayer, a ti te toca hoy.»*

23 Cuando un muerto descansa, deja que descanse su memoria;
consuélate de él, porque ha dejado de existir.*

Oficios manuales

24 La sabiduría del escriba se adquiere en los ratos de ocio,
el que se libera de los negocios se hará sabio.

25 ¿Cómo podrá llegar a sabio el que empuña el arado
y alardea de tener por lanza el aguijón,
el que conduce bueyes, los arrea mientras trabajan,
y no sabe hablar más que de novillos?

26 Se dedica con empeño a abrir surcos,
y se desvela cebando terneras.

27 De igual modo el obrero o artesano,
que trabaja noche y día;
los que graban las efigies de los sellos
y se afanan por variar los detalles,
que ponen todo su empeño en igualar el modelo
y pasan las noches rematando la obra.

28 También el herrero sentado junto al yunque,
atento a los trabajos del hierro;
el vapor del fuego le requema la carne,
y en el calor de la fragua se fatiga;
el ruido del martillo le ensordece,
y sus ojos están fijos en el modelo del objeto;
se esfuerza por concluir su obra,
y pasa sus noches puliendo todos los detalles.*

29 Igualmente el alfarero sentado a su tarea,
que hace girar el torno con sus pies,
continuamente preocupado por su trabajo
y ocupado en producir un buen número de piezas;*

30 con su brazo moldea la arcilla,
con sus pies ablanda su dureza;
se esfuerza por acabar el barnizado,
y pasa sus noches limpiando el horno.

31 Todos éstos confían en sus manos,
y cada uno es sabio en su oficio.*

32 Sin ellos no se podría construir una ciudad,
ni se podría habitar ni circular por ella.

33 Pero no se les busca para el consejo del pueblo,
ni ocupan puestos de honor en la asamblea.
No se sientan en el sitial del juez,
ni comprenden las disposiciones del derecho.*

34 No son capaces de enseñar ni de juzgar,
ni se cuentan entre los que dicen máximas.
Pero ellos aseguran la creación eterna,
y su oración tiene por objeto las tareas de su oficio.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 22
  1. 38,1 Acaso simplemente los «honorarios». Hebr.: «Sé el amigo del médico.»
  2. 38,2 Lit. «(él) recibe»; se trata del enfermo o del médico (v. 1), que no es más que un intermediario. Hebr.: «Del Altísimo recibe el médico su arte, y del rey recibe los obsequios.»
  3. 38,5 Posible referencia al milagro de Mará (Ex 15 23- 25).
  4. 38,7 «Con las medicinas» lit. «con ellas» (vv. 5 y 6 son un paréntesis).
  5. 38,8 Las obras de Dios, continuadas por él después de la creación, dando a los hombres y a las cosas una participación en su poder, y difundiendo así el bien sobre la tierra.
  6. 38,11 «según tus medios» hebr.; «como no siendo (?)» griego.
  7. 38,14 Esta exposición ha inspirado quizá a St 5 14s, pero el consejo dado por Santiago tiene un alcance distinto.
  8. 38,15 Es decir: caiga enfermo. No parece que la expresión trate de ser una descortesía para con los médicos. Pero quizá haya que corregir según el hebr.: «Peca contra su Hacedor el que se las echa de valiente ante el médico.»
  9. 38,15 Las ceremonias fúnebres eran espectaculares entre los judíos, como entre los orientales en general, y se hallaban sometidas a reglas precisas. Ver diversos rasgos en Jr 9 17.18; Am 5 16; Ez 24 15-24; Mt 9 23; Mc 5 38.
  10. 38,16 Hebr.: «y no te ocultes cuando expira».
  11. 38,17 Lit. «haz ardiente el golpe»: se golpeaban el pecho en señal de duelo. —Hebr.: «haz el duelo».
  12. 38,17 Siete días según 22 12. Pero pudieron existir diversos ritos según los duelos.
  13. 38,19 «una vida de miseria»; lit. «una vida de pobre».
  14. 38,20 O simplemente: «acordándote del futuro». Es difícil la traducción de la expresión ta eschata, 7 36; 26 6; 48 24.
  15. 38,22 «mi sentencia» (habla el muerto), o «la sentencia», S, o «su sentencia», Vaticano, hebr. Pero cualquiera que sea la lectura adoptada, se trata de la sentencia que condena a todos los hombres a morir, Gn 2 17; 3 3.4.
  16. 38,22 Es decir: yo estaba vivo ayer como tú lo estás hoy. —Hebr. «a él ayer».
  17. 38,23 Se ha relacionado este pasaje con un antiguo texto egipcio conocido con el nombre de «Sátira de los oficios». Obsérvese que Ben Sirá limita su descripción a los oficios típicamente palestinenses.
  18. 38,28 «los trabajos del hierro» texto recibido; «el hierro bruto» Vaticano. —«ensordece» conj. que supone el hebr. yeḥēraš leído por el traductor griego yeḥaddēš (confusión frecuente del reš y del dalet), «renueva».
  19. 38,29 Traducción dudosa, lit. «toda su actividad está controlada» o «numerada», quizá porque debe suministrar un número determinado de piezas al fin de la jornada.
  20. 38,31 La habilidad manual es una forma elemental de sabiduría, ver Ex 35 30 - 36 1; 1 R 5 20; 7 13-14. Pero no se puede comparar con la del escriba, ver Si 39 1-11.
  21. 38,33 Lit. «el decreto (diathēkē) del derecho», ver 45 17 +. Para el traductor de Ben Sirá, el término griego diathēkē no designaba la alianza, sino una disposición del derecho bíblico.
  22. 38,34 «los que dicen máximas» conj.; «las máximas» griego. Posible confusión del traductor: hay dos palabras hebreas muy parecidas; una significa «proverbios» (mšlym = mešãlîm) y otra «jefes» (mšlym = mõšlîm). De ahí que el texto pueda entenderse: «ni se encuentran entre los jefes».