El NobleCORÁN القرآن الكريم Eclesiástico (Sirácida) 24

Elogio de la Sabiduría

1 La sabiduría hace su propio elogio,
se vanagloria en medio de su pueblo.

2 En la asamblea del Altísimo abre su boca,
se vanagloria delante de su poder:

3 «Yo salí de la boca del Altísimo
y, como niebla, cubrí la tierra.*

4 Yo puse mi tienda en las alturas,
y mi trono era una columna de nubes.*

5 Yo sola recorrí la bóveda del cielo
y me paseé por la profundidad del abismo.

6 Sobre las olas del mar, sobre toda la tierra,
sobre todos los pueblos y naciones se extendía mi dominio.*

7 En todos ellos busqué donde descansar,
una heredad donde establecerme.

8 Entonces el creador del universo me dio una orden,
el que me había creado me hizo plantar la tienda,
y me dijo: «Pon tu tienda en Jacob,
sea Israel tu heredad.»

9 Desde el principio, antes de los siglos, me creó,
y por los siglos de los siglos existiré.

10 Oficié en la tienda santa delante de él,
y así me establecí en Sión;*

11 en la ciudad amada me hizo descansar,
y en Jerusalén está mi poder.

12 He arraigado en un pueblo glorioso,
en la porción del Señor, en su heredad.

13 He crecido como cedro del Líbano,
como ciprés de las montañas del Hermón.

14 He crecido como palmera de Engadí,
como plantel de rosas en Jericó,
como gallardo olivo en la llanura,
como plátano he crecido.*

15 Como cinamomo y aspálato aromático he difundido perfume,
como mirra exquisita he expandido aroma,
como gálbano y ónice y estacte,
como nube de incienso en la Tienda.*

16 Como terebinto he extendido mis ramas,
un ramaje hermoso y espléndido.

17 Como vid lozana he retoñado,
y mis flores son frutos hermosos y abundantes.*

19 Venid a mí los que me deseáis,
y saciaros de mis frutos,

20 pues mi recuerdo es más dulce que la miel,
mi heredad más dulce que los panales.

21 Los que me comen aún tendrán más hambre;
los que me beben aún sentirán más sed.

22 Quien me obedece, no pasará vergüenza;
los que cumplen mis obras, no llegarán a pecar.»*

La Sabiduría y la Ley

23 Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo,
la Ley que nos prescribió Moisés
como herencia para las asambleas de Jacob.*

25 Ella rebosa sabiduría como el Pisón,
como el Tigris en la estación de los primeros frutos;*

26 desborda inteligencia como el Éufrates,
como el Jordán en tiempo de cosecha;

27 derrama enseñanza como el Nilo,
como el Guijón durante la vendimia.*

28 El primero no ha acabado aún de comprenderla,
y el último todavía no la ha descubierto,

29 pues sus pensamientos son más vastos que el mar,
y sus consejos más profundos que el abismo.

30 Y yo, como canal que deriva de un río,
como acequia que atraviesa un jardín,*

31 dije: «Regaré mi jardín,
y empaparé mis parterres.»
Pero el canal se me convirtió en río,
y mi río se ha convertido en un mar.*

32 Haré que mi enseñanza brille como la aurora
y resplandezca en la lejanía.

33 Derramaré mi enseñanza como profecía,
la transmitiré a las generaciones futuras.

34 Fijaos que no he trabajado sólo para mí,
sino para todos aquellos que buscan la sabiduría.

Notas de la Biblia de Jerusalén 13
  1. 24,3 Lat. añade: «primogénita antes de toda creatura; soy yo quien hizo elevarse en el cielo la luz indefectible»; ver Gn 1 3-5; Pr 8 22; Col 1 15.
  2. 24,4 La columna de nube del desierto que, en los textos antiguos, es la manifestación de la presencia de Yahvé.
  3. 24,6 «se extendía mi dominio» 1 ms griego, sir., lat.; «he adquirido» griego.
  4. 24,10 Para Ben Sirá, el culto del templo de Jerusalén es también una obra de la Sabiduría, simplemente porque, al igual que el orden del mundo, es una expresión de la perfección divina, o más exactamente porque se halla codificado en la Ley que, en 24 23s, se confunde con la Sabiduría.
  5. 24,14 «Engadí» 2 mss griegos; «en las riberas» texto recibido.
  6. 24,15 La Sabiduría participa en el culto, 24 10+. Después de hacerlo con todos los perfumes naturales, Ben Sirá la compara con el incienso litúrgico. —Gálbano y estacte son gomorresinas aromáticas como la mirra; el ónice es una secreción de ciertos moluscos, usada en la fabricación del incienso.
  7. 24,17 Griego II y lat. añaden: «18 Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, del conocimiento y de la santa esperanza», y griego II: «Yo me doy a todos mis hijos, desde toda la eternidad, a los que por él han sido designados». En vez de la última frase, el lat. dice; «En mí está toda gracia de camino y de verdad, en mí toda esperanza de vida y de fuerza», glosa de inspiración cristiana, que alude a Jn 14 6 y supone la identificación de la Sabiduría con Cristo.
  8. 24,22 El discurso de la Sabiduría ha terminado. El autor expone ahora el tema de la identidad de la Sabiduría y de la Ley.
  9. 24,23 Griego II añade: «24 No dejéis de ser fuertes en el Señor; para que él os afirme, uníos a él. El Señor todopoderoso es el único Dios y no hay más salvador que él». El lat. añade un texto diferente: «El Señor prometió a David, su siervo, hacer surgir de él un rey muy valiente que se sentará para siempre en el trono de gloria», ver 2 S 7 12; 1 Cro 28 5-7; Sal 89 37-38; 132 11; Lc 1 32-33.
  10. 24,25 En todo este pasaje, el autor piensa en el Paraíso terrenal y sus cuatro ríos, Gn 2 10s, símbolos de la fertilidad.
  11. 24,27 «derrama... como el Nilo» (ye’ôr) según sir.; «muestra... como la luz» (‘ôr) griego.
  12. 24,30 Es el autor que entra en escena sin dejar de utilizar la imagen de los vv. precedentes. Si la Sabiduría es un vasto curso de agua que riega a todo Israel, él es un canal que de ese curso procede y riega su modesto huerto.
  13. 24,31 Por la gracia del Señor, las aguas se hacen cada vez más abundantes. El escriba se convierte en profeta que se dirige a todas las generaciones, v. 33. El autor probablemente se inspira en imágenes análogas a Ez 47 1- 12; Is 11 9, etc. —El lat. aplica todo este texto a la Sabiduría personificada, a la que podría identificar con Cristo, añadiendo: «Penetraré todas las profundidades de la tierra, visitaré a todos los que duermen, iluminaré a todos los que esperan en el Señor». Sin embargo, no es del todo seguro que estas adiciones tengan un origen cristiano; podrían muy bien explicarse desde las especulaciones judías sobre la Sabiduría.