Biblia de Jerusalén › Salmos
Salmos 61
Oración de un desterrado
1 Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. De David.
2 ¡Escucha, oh Dios, mi clamor,
atiende a mi plegaria!
3 Te grito desde el confín de la tierra,
con el corazón desmayado.
Condúceme a la roca inaccesible,*
4 que tú eres mi refugio,
bastión frente al enemigo.
5 ¡Hospédame siempre en tu tienda,
acogido al amparo de tus alas!
6 Pues tú, oh Dios, escuchas mis votos:
me otorgas la heredad de tus adeptos.*
7 Añade días a los días del rey,
que sus años se prolonguen por generaciones.
8 ¡Reine por siempre en presencia de Dios!
¡La lealtad y la fidelidad lo guarden!*
9 Tañeré a tu nombre para siempre,
cumpliré mis votos día a día.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 4
- 61,3 Se trata de la Roca del Templo, objeto de la nostalgia del salmista. Este salmo podría datar de la primera deportación (598), ver 2 R 24 14s, antes de la destrucción del Templo.
- 61,6 «tus adeptos», lit. «los que te temen».
- 61,8 Estos atributos divinos personificados acompañarán al Rey Mesías, Sal 85 11s; 89 15.25, como protegen al rey, Pr 20 28, o al levita fiel, Sal 40 12. Los vv. 7-8 podrían ser una antigua oración por el rey, pero su insistencia en un reinado indefinido enlaza con la profecía de Natán, 2 S 7 16; 1 Cro 17 14, y su estrecha semejanza con pasajes mesiánicos de los salmos 72 y 89 autorizan su aplicación al Rey Mesías.
- 61,9 Salmo didáctico: malicia de los hombres, nada de las creaturas, vanidad de las riquezas, imparcialidad del Juez celeste. El tema del estribillo, vv. 2-3.6-7, es el del salmo siguiente.