Salmos 112
Elogio del justo
1 ¡Aleluya!
¡Dichoso el hombre que respeta a Yahvé,
que encuentra placer en todos sus mandatos!
2 Su estirpe arraigará con fuerza en el país,
la raza de los rectos será bendita.
3 Su casa abundará en riqueza y bienestar,
se afianzará su justicia para siempre.*
4 En las tinieblas ilumina a los rectos,
tierno, clemente y justo.*
5 Feliz el hombre que se apiada y presta,
y arregla rectamente sus asuntos.
6 Nunca verá su existencia amenazada,
el justo dejará un recuerdo estable.
7 No habrá de temer las malas noticias,
con firme corazón confiará en Yahvé.
8 Seguro y animoso, nada temerá,
hasta ver humillado al adversario.
9 Da con largueza a los pobres,
su justicia permanece para siempre,
alzará su frente con honor.*
10 Lo ve el malvado y se enfurece,
rechinando sus dientes, se consume.
Los afanes del malvado fracasan.*
Notas de la Biblia de Jerusalén 4
- 112,3 A la vez su virtud y la felicidad con que es premiada.
- 112,4 Se aplica así al justo lo que en otros pasajes se dice de Dios, Sal 18 29; 27 1. También se traduce: «Una luz brilla en las tinieblas para el justo; tierno y clemente es el hombre recto».
- 112,9 Otros: «para su gloria (lit. «en gloria») se alza su frente».
- 112,10 Con este himno empieza el Hallel (Sal 113-118) que los judíos recitaban en las grandes fiestas, especialmente en la cena pascual, ver Mt 26 30 y par.