El NobleCORÁN القرآن الكريم Sabiduría 19

Séptima antítesis: el mar Rojo

1 Pero sobre los impíos se abatió hasta el fin una ira despiadada,
pues Dios sabía de antemano lo que les iba a suceder:

2 que, tras dejarlos marchar y despedirlos con prisas,
cambiarían de parecer y saldrían a perseguirlos.

3 Cuando todavía estaban ocupados en los funerales
y llorando sobre las tumbas de los muertos,
concibieron otro proyecto insensato
y persiguieron como fugitivos a los que habían despedido con súplicas.

4 A tales extremos los empujaba su merecido destino,
haciéndoles olvidar el pasado,
para que consumaran el castigo que aún faltaba a sus tormentos*

5 y, mientras tu pueblo emprendía un viaje maravilloso,
encontraran ellos una muerte insólita.

6 Porque toda la creación, obediente a tus órdenes,
se transformó de nuevo en su misma naturaleza
para resguardar sanos y salvos a tus hijos.*

7 Vieron la nube que daba sombra al campamento,
la tierra firme que emergía de lo que antes era agua,
un camino abierto en el mar Rojo
y una llanura verde en las olas impetuosas,*

8 por donde tus protegidos pasaron en masa,
contemplando prodigios admirables.

9 Pastaban como caballos
y retozaban como corderos,
alabándote a ti, Señor, su libertador.

10 Todavía recordaban lo sucedido en su destierro:
cómo la tierra, en vez de la generación animal, produjo mosquitos,
y cómo el río, en vez de peces, vomitó una multitud de ranas.

11 Más tarde vieron también un modo nuevo de nacer las aves:
cuando, urgidos por el apetito, pidieron manjares delicados

12 y, para satisfacerlos, salieron codornices del mar.*

Egipto más culpable que Sodoma

13 Los castigos recayeron sobre los pecadores,
precedidos, como aviso, de la furia de los rayos,
pues padecían justamente por sus propias maldades
y por haber albergado el odio más feroz contra los extranjeros.*

14 Hubo quienes no recibieron a unos visitantes desconocidos,
pero éstos esclavizaron a extranjeros bienhechores.*

15 Pero aún hay más, pues a aquellos se les pedirá cuentas
por haber recibido hostilmente a los extranjeros;*

16 pero éstos, después de recibir con fiestas
a los que ya participaban de sus mismos derechos,
los maltrataron con terribles trabajos.*

17 Y también fueron atacados por la ceguera,
como aquéllos que, a las puertas del justo,
envueltos en profunda oscuridad,
buscaban el vano de sus puertas.*

Una nueva armonía

18 Los elementos intercambiaban sus propiedades,
como los sonidos del arpa cambian la cadencia del ritmo
manteniendo el mismo tono,
como puede deducirse claramente a la vista de lo sucedido;

19 pues los seres terrestres se tornaban acuáticos
y los que nadan se pasaban a la tierra.*

20 El fuego aumentaba en el agua su propia virtud
y el agua olvidaba su poder extintor.

21 Las llamas, por el contrario, no consumían
las carnes de los débiles animales que se movían entre ellas,
ni derretían aquella especie de manjar divino,
parecido a la escarcha y fácil de derretir.*

Conclusión

22 En todo, Señor, engrandeciste y glorificaste a tu pueblo,
y no dejaste de asistirlo nunca y en ningún lugar.

Notas de la Biblia de Jerusalén 15
  1. 19,4 El autor transcribe con un término griego el motivo del endurecimiento del faraón, Ex 14 4.8, para designar en realidad, no el Destino ciego e inmisericorde, sino un castigo merecido.
  2. 19,4 El tema de una medida determinada con anticipación por Dios —y que no es más que el tiempo de su paciencia o de su misericordia— se repite a menudo en los escritos apocalípticos.
  3. 19,6 Texto oscuro. Parece que el autor remite a la creación inicial, Gn 1, y da a entender que, para el paso del mar Rojo, la naturaleza creada recibió una nueva impronta o fue modificada. Primitivamente las «tinieblas cubrían la superficie del abismo» y la tierra surgió del agua, Gn 1 1.6: de nuevo se asiste a un fenómeno semejante, pero esta vez la actividad extraordinaria del aire, de la tierra y del agua se apartan del orden establecido por el Creador. No sabemos si el autor considera una transmutación de los elementos o un cambio de sus propiedades, ver 16 25 y 19 18.
  4. 19,7 Is 63 14 habla igualmente de una «llanura», pero sólo a título de comparación. El midrás palestinense habla, no sólo de hierba abundante, sino también de árboles frutales que adornaban el camino así abierto. Los «prodigios» mencionados en el v. siguiente dependen del mismo proceso de idealización. La tradición rabínica enumerará diez milagros en el paso del Mar Rojo.
  5. 19,12 El autor toma a la letra Nm 11 31: las codornices salieron del mar (como los mosquitos de la tierra y las ranas del río).
  6. 19,13 Esta adición al relato del Éxodo la sugiere o Sal 77 18-19 o una interpretación antigua de Ex 14 24 ilustrada por los Targumes.
  7. 19,14 Los habitantes de Sodoma, habitualmente considerados como los mayores criminales. El autor va a probar que los egipcios habían violado más gravemente las leyes de la hospitalidad.
  8. 19,15 Texto difícil que se puede cortar y puntuar diferentemente. O el autor sigue exculpando a los habitantes de Sodoma, o bien recuerda que, a pesar de todo, les está reservada una «visita» punitiva. Es posible que el castigo concierna igualmente a los egipcios.
  9. 19,16 Alusión probable a una reivindicación contemporánea de los judíos de Alejandría.
  10. 19,17 Presentación oratoria de la plaga de las tinieblas.
  11. 19,17 Lot, 10 6; ver Gn 19 11.
  12. 19,17 Los escritos griegos ilustran a menudo mediante una comparación musical el juego de los elementos constitutivos del universo. El autor vuelve aquí sobre idéntica comparación y la aplica a los principales milagros del Éxodo para sugerir una explicación de éstos, o por un cambio de ritmo de los elementos (ver 16 24), o bien por una combinación diferente de sus propiedades. La naturaleza creada está aquí por entero al servicio del pueblo de Dios, ver v. 6.
  13. 19,19 Los israelitas y su ganado en el paso del Mar Rojo.
  14. 19,19 Las ranas, Ex 8 2.
  15. 19,21 Lit. «un manjar ambrosiaco». Se trata del maná, 16 22. La ambrosía es un manjar delicioso que, según los griegos, aseguraba la inmortalidad a héroes y dioses. Toda esta relectura del éxodo, 11-19, orienta hacia la escatología, y el maná prefigura el don de la inmortalidad, de la que hablaba el comienzo del libro, 1-6.