El NobleCORÁN القرآن الكريم Sabiduría 1

Buscar a Dios y huir del pecado

1 Amad la justicia, los que gobernáis el mundo,
tened buenos sentimientos para con el Señor
y buscadlo con corazón sincero,*

2 pues se deja encontrar por los que no le exigen pruebas
y se manifiesta a los que no desconfían de él.*

3 Los pensamientos retorcidos apartan de Dios,
y su poder, puesto a prueba, confunde a los insensatos.*

4 En efecto, la sabiduría no entra en alma artera,
ni habita en cuerpo esclavo del pecado;*

5 pues el santo espíritu educador rehúye el engaño,
se aleja de los pensamientos vacíos
y se siente confundido ante el ataque de la injusticia.*

6 La sabiduría es un espíritu filántropo
que no deja impunes los labios blasfemos;
pues Dios es testigo de sus interioridades,
observador veraz de su corazón,
y escucha cuanto dice su lengua.*

7 Porque el espíritu del Señor llena la tierra,
lo contiene todo y conoce cada voz.*

8 Por eso, quien pregone calumnias no podrá esconderse,
ni evitar la acusación de la justicia.

9 Los planes del impío serán investigados
y el rumor de sus palabras llegará hasta el Señor,
como prueba de sus delitos.

10 El oído atento lo escucha todo
y no se le escapa el rumor de murmuraciones.

11 Guardaos, pues, de murmuraciones inútiles
y preservad vuestra lengua de la calumnia;
porque no hay confidencia emitida en vano,
y la boca calumniadora da muerte al alma.

12 No persigáis la muerte con vuestra vida perdida
ni os busquéis la ruina con las obras de vuestras manos;

13 porque Dios no hizo la muerte
ni se alegra con la destrucción de los vivientes.*

14 Él lo creó todo para que subsistiera:
las criaturas del mundo son saludables,
no hay en ellas veneno de muerte
ni el abismo reina sobre la tierra,*

15 porque la justicia es inmortal.*

La vida según los impíos

16 Pero los impíos invocan a la muerte con gestos y palabras;
haciéndola su amiga, se perdieron;
se aliaron con ella
y merecen ser sus secuaces.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 17
  1. 1,1 Idéntica fórmula griega en Sal 44 (45) 8 y 1 Cro 29 17. Por «justicia» se ha de entender la conformidad completa del pensamiento y la acción con la voluntad divina, tal como ésta se halla expresada en los preceptos de la Ley y en la voz de la conciencia.
  2. 1,1 Lit.: «los que juzgáis la tierra», ver Sal 2 10. «Juzgar» es el acto esencial de gobierno. El autor, que, por ficción literaria, se hará pasar por Salomón, 7 7-11; 9 7-8.12, aparentemente se dirige a sus colegas en la realeza (ver 6 1-11). En realidad quiere interesar a los judíos amenazados por el paganismo ambiente.
  3. 1,1 «Buscar a Dios» para «hallarle», invitación constante de la literatura profética y sapiencial, ver Am 5 4+. Con todo, la influencia de 1 Cro 28 9 parece más directa. Sobre el «corazón sincero», ver 1 Cro 29 17; Ef 6 5; Col 3 22.
  4. 1,2 Idéntica expresión griega en Jr 29 (LXX: 36) 1314 e Is 65 1.
  5. 1,3 El Poder divino que actúa en el mundo y al que alternativamente se identificará con el Espíritu o su Sabiduría.
  6. 1,4 El cuerpo no es malo en sí mismo. Pero puede convertirse en instrumento del pecado y acabar así en tirano del alma. San Pablo, Rm 7 14-24, y San Juan, 8 34, darán a este pensamiento su expresión definitiva.
  7. 1,5 «educador», lit. «de la educación»; var. «de la sabiduría». Se pone bajo la influencia de un «santo espíritu», ver Sal 51 13; Is 63 10-11, la educación israelita que tradicionalmente dispensaban los sabios; algunos textos habían representado ya al Espíritu divino como guía de Israel en el pasado, Ne 9 20.30; Is 63 10-11, o como una fuerza interior, Sal 51 13; Ez 11 19; 36 26-27; por otra parte, la Sabiduría asumía a veces la función de los maestros de sabiduría, Pr 1-9, o mostraba tendencia a identificarse con el Espíritu, ver vv. 6-7; 7 22; 9 17.
  8. 1,6 «interioridades», lit. «riñones». Éstos eran considerados la sede de las pasiones y de los impulsos inconscientes, Jb 19 27; Sal 16 7; 73 21; Pr 23 16; el «corazón», la de la actividad consciente, intelectual, así como de la afectiva, Gn 8 21+. «Corazón» y «riñones» aparecen asociados con frecuencia, Sal 7 10; 26 2; Jr 11 20; 17 10; 20 12; Ap 2 23, para designar el conjunto de las potencias interiores del hombre.
  9. 1,7 La omnipresencia de Dios, afirmada en Jr 23 24 (ver también Am 9 2-3; 1 R 8 27), se considera como ejercicio de su Espíritu según Sal 139 7 y de los textos que atribuyen a éste una actividad vivificante universal, Jdt 16 14; Jb 34 14-15; Sal 104 30. Ver 12 1.
  10. 1,7 El término traducido por esta expresión está tomado del vocabulario de los estoicos. Subraya enérgicamente el papel del espíritu del Señor. El único paralelo bíblico (remoto) podría ser Gn 1 2. Pero el término, en un plano distinto, designa el poder eficaz de un Dios trascendente.
  11. 1,7 El Espíritu entrelaza tan íntimamente a los seres que percibe inmediatamente cada palabra hablada. Mediante una acomodación, la liturgia de Pentecostés aplica este texto al «don de lenguas», Hch 2 2-4.
  12. 1,13 El autor considera a la vez la muerte física y la muerte espiritual, ligadas mutuamente: la causa de la muerte es el pecado, y para el hombre pecador, la muerte física es también la muerte espiritual y eterna. El autor remite aquí al relato de Gn 2-3 para deducir de él las intenciones del Creador: el hombre ha sido creado para la inmortalidad y nada puede frustar en la creación la voluntad divina; por el contrario, «las criaturas» ayudan a la salvación del hombre. —San Pablo, Rm 5 1221+, volverá sobre esta doctrina de la muerte introducida por el pecado, contraponiendo al primer Adán pecador el nuevo Adán salvador.
  13. 1,14 Lit. «para ser». Dios, «El que es», Ex 3 14+, ha creado todas las cosas para que «sean», para que tengan una vida real, consistente, duradera.
  14. 1,14 El «abismo», lit. «Hades» —el Seol de los hebreos, Nm 16 33+— no representa aquí la mansión de los muertos, sino el poder de la Muerte, personificada, ver Mt 16 18; Ap 6 8; 20 14.
  15. 1,15 El que practica la «justicia» (ver 1 1) tiene asegurada la inmortalidad. Algunos mss lat. añaden: «pero la injusticia es la adquisición de la muerte». Esta adición, mal atestiguada, no parece representar al texto griego original.
  16. 1,16 Los «impíos», aquí, son ante todos los judíos renegados, cínicos y sibaritas que incluso llegan a perseguir a sus hermanos y desafían a Dios. Pero no están excluidos los paganos materialistas, con los que se confunden o cuyas máximas de vida adoptan.
  17. 1,16 Lit. «ser/estar de su parte», o «pertenecer a su partido». También puede entenderse como «de su porción». Los impíos son la porción de la muerte, como Israel es la porción de Dios, Dt 32 9; 2 M 1 26; Za 2 16, como Dios es la porción del fiel, Sal 16 5; 73 26; 142 6.