El NobleCORÁN القرآن الكريم Números 24

1 Cuando Balaán advirtió que agradaba a Yahvé bendecir a Israel, ya no fue como las otras veces al encuentro de los augurios, sino que se volvió cara al desierto.

2 Y al alzar los ojos, vio Balaán a Israel acampado por tribus. Entonces le invadió el espíritu de Dios

3 y entonó su trova. Dijo así:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del varón clarividente.*

4 Oráculo del que oye los dichos de Dios,
del que ve la visión de Sadday,
del que obtiene respuesta, y se le abren los ojos.*

5 ¡Qué hermosas son tus tiendas, Jacob,
y tus moradas, Israel!

6 Como valles espaciosos,
como jardines a la vera del río,
como áloes que plantó Yahvé,
como cedros a la orilla de las aguas.

7 Sale un héroe de su descendencia,
domina sobre pueblos numerosos.
Se alza su rey por encima de Agag,
se alza su reinado.*

8 Dios lo sacó de Egipto,
como cuernos de búfalo fue para él.
Devora el cadáver de sus enemigos
y les quebranta los huesos.*

9 Se agacha, se tumba,
como león, como leona,
¿quién le hará levantar?
¡Bendito el que te bendiga!
¡Maldito el que te maldiga!»

10 Se enfureció Balac contra Balaán, palmoteó fuertemente y dijo a Balaán: «Te he llamado para maldecir a mis enemigos y resulta que los has llenado de bendiciones ya por tercera vez.

11 Lárgate ya a tu tierra. Te dije que te colmaría de honores, pero Yahvé te ha privado de ellos.»

12 Respondió Balaán a Balac: «Ya les dije yo a los mensajeros que me enviaste:

13 Aunque me diera Balac su casa llena de plata y oro, no podría salirme de la orden de Yahvé, ni hacer por mi cuenta nada, bueno ni malo; sólo diré lo que me diga Yahvé.

14 Ahora, pues, que me marcho a mi pueblo, ven, que te voy a anunciar lo que hará este pueblo al tuyo al cabo del tiempo.»

15 Entonó su trova y dijo:
«Oráculo de Balaán, hijo de Beor,
oráculo del varón clarividente.

16 Oráculo del que escucha los dichos de Dios,
del que conoce la ciencia del Altísimo;
del que ve lo que le hace ver Sadday,
del que obtiene la respuesta, y se le abren los ojos.

17 Lo veo, aunque no para ahora,
lo diviso, pero no de cerca:
de Jacob avanza una estrella,
un cetro surge de Israel.
Aplasta las sienes de Moab,
el cráneo de todos los hijos de Set.*

18 Será Edom tierra conquistada,
tierra conquistada Seír.
Israel despliega su poder,

19 Jacob domina a sus enemigos,
aniquila a los fugitivos de Ar.»*

20 Después vio Balaán a Amalec, entonó su trova y dijo:
«Primicias de las naciones, Amalec;
pero al cabo perecerá para siempre.»*

21 Vio luego a los quenitas, entonó su trova y dijo:
«Firme es tu morada, Caín,
en la peña has puesto tu nido.*

22 Pero el nido es de Beor;
¿hasta cuándo te tendrá cautivo Asur?»*

23 Entonó luego su trova y dijo:
«Pueblos del Mar reviven por el Norte,*

24 barcos por el lado de Quitín.
Oprimen a Asur, oprimen a Héber;
también él perecerá para siempre.»*

25 Luego Balaán se puso en marcha, de vuelta a su país. También Balac se fue por su camino.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 15
  1. 24,3 Aquí comienza una nueva serie de oráculos que pertenecen al ciclo yahvista.
  2. 24,3 Lit. «cuyo ojo es perfecto» šettam, siguiendo el griego; «cuyo ojo está cerrado», šetûm, hebr.
  3. 24,4 Sentido discutido. Otra traducción: «del que cae, y se le abren los ojos».
  4. 24,7 Seguimos el griego; este oráculo parece referirse al «mesianismo real» y apuntar directamente, o a Saúl, vencedor de Agag, rey amalecita, 1 S 15 8, o a David, que también combatió a los amalecitas, 1 S 30. El hebr. es totalmente diferente y puede traducirse: «el agua desborda de su cubo y su semilla (está en) aguas abundantes».
  5. 24,8 Israel. La continuación del v. es incierta y el texto corrompido. En lugar de «cadáver» los masoretas entendieron «naciones».
  6. 24,17 La estrella es en el antiguo Oriente signo de un dios; de ahí pasó a ser signo de un rey divinizado. Véase igualmente Is 14 12. Este término parece evocar aquí la monarquía davídica y, para el futuro, al Mesías.
  7. 24,17 En lugar de «un cetro», el griego dice «un hombre», y en lugar de «sienes», «príncipes». La misma palabra hebrea significa «sienes» y «confines».
  8. 24,17 Aquí, tribus beduinas. El poeta va a pasar revista a los adversarios de Israel en la vecindad de Canaán.
  9. 24,19 «Enemigos» transposición del v. 18, donde el hebreo lo pone después de «Seir». «Ar» ver 22 36, en lugar de hebr. «ciudad» (‘îr).
  10. 24,20 «Perecerá para siempre» sam.; «será hasta la ruina (?)» hebr. Lo mismo en el v. 24.
  11. 24,21 Juego de palabras entre qēn, nido, y qyn, Caín, restituido por el ritmo. Los quenitas son nómadas (ver 1 Cro 2 55, donde son hermanos de los recabitas) en estrechas relaciones con Madián (ver Nm 10 29; y Jc 1 16). Rechazados por los edomitas (el Beor del v. 22 parece ser el del Gn 36 32), conquistan el país de los amalecitas, Jc 1 16; 1 S 15 4.6, ver 27 10 y 30 29, y se les encontrará hasta en la llanura de Esdrelón, Jc 4 11.17; 5 24. Caín debe ser relacionado con Quenaz, nombre del padre de Otniel, hermano a su vez (¿o sobrino?) de «Caleb el quenizeo» (asimilado otras veces a la tribu de Judá), Nm 32 12; Jos 14 6.14; 15 17; Jc 1 13; 3 9-11; 1 Cro 4 13. En Gn 15 19 los quenizeos son nombrados entre los quenitas y los cadmoneos («los hijos del Oriente» de Gn 29 1; Jc 6 3, etc.) y en Gn 36 11.42, Quenaz es nieto de Esaú y hermanastro de Amalec, lo cual expresa una relación geográfica más bien que etnográfica.
  12. 24,22 El texto, muy dudoso, lo corregimos según el griego. La mención de Asur, aquí y en el v. 24, es sorprendente: no puede tratarse de Asiria, porque esto situaría el oráculo muy tarde (s. viii a.C.); quizá se trata de la tribu de Asur mencionada en Gn 25 3 y 2 S 2 9.
  13. 24,23 Lit. «de las islas» mediante una ligera corrección. Estos «pueblos del Mar», de los que formaban parte los filisteos, irrumpieron en Egipto y Palestina a fines del s. XIII a.C.
  14. 24,24 Quitín: Chipre, pero también las costas del Mediterráneo oriental. Héber: ver Gn 10 21; 11 14, población a la que se vincula Abrahán, Gn 11 26; hay que relacionar con «Héber» el nombre de los «hebreos» (ver «Abrán el Hebreo», Gn 14 13), cualquiera que sea el origen real de este nombre.
  15. 24,25 El relato antiguo vv. 1-5 supone la misma situación histórica que los relatos sobre Balaán, ver 22 36+. El santuario de Baal Peor, ver 23 28, en el límite entre Israel y Moab, es frecuentado por los dos pueblos, y las mujeres moabitas arrastran a los israelitas al culto de sus dioses (o de su dios), ver 31 16. Los vv. 6-18, vinculados al mismo santuario por el v. 18, son de redacción sacerdotal, pero utilizan una tradición antigua que introduce en escena a una mujer madianita. Es posible que algunos madianitas que vivían como nómadas en toda esta región, ver 22 4.7, lejos de su territorio, ver Ex 2 11+, frecuentaran este santuario. Este relato dio ocasión a la historia de la guerra contra Madián, Nm 31 1+. Los madianitas, a los que las tradiciones sobre Moisés consideraban favorablemente, ver Ex 2 18+, se convierten en los enemigos de Israel, ver Jc 7-9.