El NobleCORÁN القرآن الكريم Lucas 5

Vocación de los cuatro primeros discípulos

1 Estando Jesús a la orilla del lago de Genesaret, la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios.

2 En esto vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.

3 Subió entonces a una de las barcas, que era de Simón, y le rogó que se alejara un poco de tierra. Se sentó y empezó a enseñar desde la barca a la muchedumbre.

4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.»

5 Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, basta que tú lo dices, echaré las redes.»

6 Así lo hicieron, y pescaron tan gran cantidad de peces que las redes amenazaban con romperse.

7 Entonces llamaron por señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

8 Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.»*

9 Y es que el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían capturado.

10 Y lo mismo les ocurrió a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.»*

11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.

Curación de un leproso

12 Estando en un pueblo, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra y le rogó diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.»

13 Él extendió la mano, lo tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante le desapareció la lepra.

14 Pero le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: «Vete, preséntate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación, como prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.»

15 Su fama se extendía cada vez más, y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades.

16 Pero él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba.

Curación de un paralítico

17 Un día que estaba enseñando, había allí sentados algunos fariseos y doctores de la ley, que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones.*

18 En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo, para ponerlo delante de él.

19 Pero no encontrando por dónde meterlo, a causa de la multitud, subieron al terrado, lo bajaron con la camilla a través de las tejas y lo pusieron en medio, delante de Jesús.*

20 Viendo Jesús la fe que tenían, dijo: «Hombre, tus pecados te quedan perdonados.»

21 Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice tales blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?»

22 Sabiendo Jesús lo que pensaban, les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestro interior?

23 ¿Qué es más fácil, decir ‘Tus pecados te quedan perdonados’ o decir ‘Levántate y anda’?

24 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados —dijo al paralítico—: ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’.»

25 Se levantó entonces delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, alabando a Dios.

26 El asombro se apoderó de todos y alababan a Dios. Y llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto cosas increíbles.»

Vocación de Leví

27 Después de estos sucesos, un día salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: «Sígueme.»

28 Él, dejándolo todo, se levantó y le siguió.

Comida con los pecadores en casa de Leví

29 Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Les acompañaban a la mesa un gran número de publicanos, aparte de otras personas.

30 Los fariseos y sus escribas decían refunfuñando a los discípulos: «¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?»

31 Les respondió Jesús: «No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal.

32 No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores.»

Discusión sobre el ayuno

33 Ellos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos no se privan de comer y beber.»

34 Jesús respondió: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?

35 Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, cuando lleguen esos días.»

36 Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo, porque, si lo hace, desgarraría el nuevo, y al viejo no le iría el remiendo del nuevo.

37 «Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría y los pellejos se echarían a perder.

38 Hay que echar el vino nuevo en pellejos nuevos.

39 Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo, porque dirá: El añejo es el bueno.»*

Notas de la Biblia de Jerusalén 5
  1. 5,8 De hecho, sólo más tarde dará Jesús a Simón el sobrenombre de Pedro, 6 14. Se trata, pues, de una anticipación literaria, y de carácter joánico (¿como la pesca milagrosa?), porque la expresión «Simón Pedro», excepto este caso de Lc y Mt 16 16, sólo se encuentra en Jn: 17 veces, 1 40; 6 8.68, etc.; 21 2.3.7.11.
  2. 5,10 Los «compañeros» del v. 7. Si no se nombra a Andrés es porque se encuentra en la barca de Simón (ver los plurales de los vv. 5.6.7), que retiene toda la atención de Lucas.
  3. 5,17 Es decir, de Dios. Ver Hch 2 22; 10 38.
  4. 5,19 El terrado palestinense de Mc 2 4 se convierte en Lucas en un tejado de casa grecorromana.
  5. 5,39 El vino nuevo que ofrece Jesús no es del gusto de los que han bebido el vino añejo de la Ley. Esta última idea, propia de Lucas, refleja quizá la experiencia de Lucas, discípulo de Pablo, que conoce las dificultades de la misión entre los judíos, ver Hch 13 5+.