El NobleCORÁN القرآن الكريم Levítico 6

A. El holocausto

1 Yahvé habló así a Moisés:

2 «Da esta orden a Aarón y a sus hijos: Ésta es la ley del holocausto. (Éste es el holocausto que quedará sobre las brasas de encima del altar, toda la noche hasta la mañana; y el fuego del altar se mantendrá encendido.)*

3 El sacerdote se vestirá su túnica de lino y cubrirá su cuerpo con calzones de lino. Sacará las cenizas a que el fuego habrá reducido las grasas del holocausto puestas sobre el altar y las depositará a un lado del altar.

4 Después se quitará las vestiduras y se pondrá otras para llevar las cenizas fuera del campamento a un lugar puro.

5 «El fuego permanecerá encendido sobre el altar sin apagarse; el sacerdote lo alimentará con leña todas las mañanas, colocará encima el holocausto y sobre él quemará la grasa de los sacrificios de comunión.

6 Un fuego permanente deberá arder sobre el altar, sin apagarse.

B. La oblación

7 «Ésta es la ley de la oblación vegetal, que los hijos de Aarón presentarán delante de Yahvé, frente al altar.

8 Uno de ellos tomará de la oblación un puñado de flor de harina (con su aceite, y todo el incienso que se añade a la oblación) y lo quemará sobre el altar, en memorial, como calmante aroma para Yahvé.

9 Aarón y sus hijos comerán lo restante; lo comerán sin levadura, en lugar santo, en el atrio de la Tienda del Encuentro.

10 No se cocerá con levadura: es la porción que yo les asigno de los manjares que se abrasan para mí. Es cosa sacratísima, como el sacrificio por el pecado y como el sacrificio de reparación.

11 Podrán comerlo todos los varones de los hijos de Aarón. Es ley perpetua para vuestros descendientes, relativa a los manjares que se abrasan para Yahvé. Todo cuanto entre en contacto con ellos quedará consagrado.»

12 Yahvé habló así a Moisés:*

13 «Ésta es la ofrenda que Aarón y sus hijos ofrecerán a Yahvé el día de su consagración: una décima de medida de flor de harina, como oblación perpetua, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde.

14 Será preparada con aceite en la sartén; la ofrecerás bien frita y la presentarás partida en trozos como calmante aroma para Yahvé.

15 La ofrecerá el sacerdote ungido que le suceda de entre sus hijos. Es decreto perpetuo. Será totalmente quemada para Yahvé.

16 Cualquier oblación de sacerdote será quemada entera; nada se podrá comer.»*

C. El sacrificio por el pecado

17 Yahvé habló así a Moisés:

18 «Comunica lo siguiente a Aarón y a sus hijos:
Ésta es la ley del sacrificio por el pecado: En el lugar donde se inmola el holocausto, delante de Yahvé, será inmolada también la víctima por el pecado. Es cosa sacratísima.

19 La comerá el sacerdote que ha ofrecido la víctima por el pecado. Será comida en lugar santo, dentro del atrio de la Tienda del Encuentro.

20 Todo cuanto entre en contacto con esta carne quedará consagrado y, si su sangre salpica los vestidos, lavarás en lugar santo la parte salpicada.

21 La vasija de barro en que haya sido cocida se romperá; y si ha sido cocida en vasija de bronce, ésta se fregará y lavará con agua.

22 Todo sacerdote varón podrá comerla. Es cosa sacratísima.*

23 Pero no se comerá ninguna víctima ofrecida por el pecado cuya sangre haya sido introducida en la Tienda del Encuentro para hacer la expiación dentro del Santuario. Será consumida por el fuego.

Notas de la Biblia de Jerusalén 4
  1. 6,2 Según Ez 46 13-15, el holocausto perpetuo no supone más que un sacrificio cotidiano, por la mañana, lo cual está conforme con el uso de la época monárquica, ver 2 R 16 15, que distingue el holocausto de la mañana de la simple oblación de la tarde (ver 1 R 18 29). Según Ex 29 38-42 y Nm 28 3-8, debe haber un holocausto por la mañana y otro por la tarde. Aquí se prescribe el de la mañana en el v. 5; el de la tarde está incluido en el v. 2b, pero esta frase poco feliz parece ser una adición. El fuego perpetuo del altar significa la continuidad del culto; comp. la llama permanente, Lv 24 2-4.
  2. 6,12 Los vv. 12-16, que faltan en el ms griego A, se refieren a los ritos de investidura, ver 8 26; 9 4, e interrumpen el ritual común.
  3. 6,16 El sacerdote no puede hacer una ofrenda y recibirla; la idea es más la de una deuda para con Dios que la de una participación en la vida divina; esta participación era propia del sacrificio de comunión, 3 1s; 7 10s; ver 7 28.34.
  4. 6,22 El sacrificio por el pecado de un hombre del pueblo no puede ser consumido por quien lo ofrece, cuya culpabilidad no está expiada todavía, ver 4 12+, pero los sacerdotes pueden comer de él. La regla es la misma para el sacrificio de reparación, 7 6.8-10.