El NobleCORÁN القرآن الكريم Jueces 20

Los israelitas se comprometen a vengar el crimen de Guibeá

1 Salieron, pues, todos los israelitas y se reunió toda la comunidad como un solo hombre, desde Dan hasta Berseba y el país de Galaad, delante de Yahvé, en Mispá.*

2 Los principales de todo el pueblo y todas las tribus de Israel acudieron a la asamblea del pueblo de Dios: cuatrocientos mil hombres de a pie, armados de espada.*

3 Oyeron los benjaminitas que los israelitas habían subido a Mispá… Los israelitas dijeron: «Decidnos cómo ha sido el crimen.»

4 El levita, marido de la mujer asesinada, tomó la palabra y dijo: «Había llegado yo con mi concubina a Guibeá de Benjamín para pasar la noche.

5 Los señores de Guibeá se levantaron contra mí y rodearon por la noche la casa, con intención de matarme a mí; y abusaron tanto de mi concubina que murió.

6 Tomé entonces a mi concubina, la descuarticé y la envié por todo el territorio de la heredad de Israel, porque habían cometido una vergüenza y una infamia en Israel.

7 Aquí estáis todos, israelitas: tratad el asunto y tomad aquí mismo una resolución.»

8 Toda la gente se levantó como un solo hombre diciendo: «Ninguno de nosotros marchará a su tienda, nadie volverá a su casa.

9 Esto es lo que hemos de hacer con Guibeá. Echaremos a suertes*

10 y tomaremos de todas las tribus de Israel diez hombres por cada cien, cien por cada mil, y mil por cada diez mil, para que recojan víveres para la tropa. Y en cuanto ésta llegue a Guibeá de Benjamín, tratará a la ciudad conforme a la infamia que han cometido en Israel.»*

11 Así se juntó contra la ciudad toda la gente de Israel como un solo hombre.

Obstinación de los benjaminitas

12 Las tribus de Israel enviaron emisarios a toda la tribu de Benjamín diciendo: «¿Qué crimen es ése que se ha cometido entre vosotros?*

13 Ahora, pues, entregadnos a esos hombres malvados de Guibeá, para que los matemos y desaparezca el mal de Israel.» Pero los benjaminitas no quisieron hacer caso a sus hermanos los israelitas.*

Primeros combates

14 Los benjaminitas abandonaron sus poblados y se reunieron en Guibeá para salir al combate contra los israelitas.

15 Aquel día los benjaminitas llegados de los diversos poblados hicieron el censo, que dio en total veinticinco mil hombres armados de espada, sin contar los habitantes de Guibeá.*

16 En toda esta tropa había setecientos hombres elegidos, zurdos, capaces todos ellos de lanzar una piedra con la honda contra un cabello sin errar el tiro.

17 La gente de Israel hizo también el censo. Sin contar a Benjamín, eran cuatrocientos mil armados de espada; todos hombres de guerra.

18 Partieron, pues, y subieron a Betel. Consultaron a Dios y le preguntaron los israelitas: «¿Quién de nosotros subirá el primero a combatir contra los benjaminitas?» Yahvé respondió: «Judá subirá primero.»

19 Los israelitas se levantaron temprano y acamparon frente a Guibeá.

20 Salieron los hombres de Israel para combatir contra Benjamín y se pusieron en orden de batalla frente a Guibeá.

21 Pero los benjaminitas salieron de Guibeá y dejaron muertos en tierra aquel día a veintidós mil hombres de Israel.

23 Los israelitas subieron a llorar delante de Yahvé hasta la tarde y luego consultaron a Yahvé: «¿He de entablar combate otra vez contra los hombres de mi hermano Benjamín?» Yahvé respondió: «Atacadle.»*

22 Entonces la tropa de Israel recobró su valor y volvió a ponerse en orden de batalla en el mismo lugar que el primer día.

24 El segundo día los israelitas se acercaron a los benjaminitas;

25 pero también aquel segundo día Benjamín salió de Guibeá a su encuentro y volvió a dejar tendidos en tierra a dieciocho mil israelitas, todos ellos hombres armados de espada.

26 Entonces todos los israelitas y todo el pueblo subieron hasta Betel, lloraron, se quedaron allí delante de Yahvé, ayunaron todo el día hasta la tarde y ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión delante de Yahvé.

27 Consultaron luego los israelitas a Yahvé, pues el arca de la alianza de Dios se encontraba allí,

28 y Pinjás, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, estaba entonces a su servicio. Dijeron: «¿He de salir otra vez a combatir a los hijos de mi hermano Benjamín o debo abandonar la empresa?» Yahvé respondió: «Id a atacarle, porque mañana lo entregaré en vuestras manos.»*

Derrota y exterminio de Benjamín

29 Israel puso gente emboscada alrededor de Guibeá.

30 Al tercer día los israelitas marcharon contra los benjaminitas y se pusieron en orden de batalla como las otras veces frente a Guibeá.

31 Los benjaminitas salieron a su encuentro y se dejaron atraer lejos de la ciudad. Comenzaron como las otras veces a matar gente de la tropa por los caminos que suben, uno a Betel y otro a Guibeá, a campo raso: unos treinta hombres de Israel.*

32 Los benjaminitas se decían: «Los hemos derrotado como la primera vez.» Pero los israelitas se habían dicho: «Vamos a huir para atraerlos lejos de la ciudad hacia los caminos.»

33 Entonces todos los hombres de Israel se levantaron de sus puestos, tomaron posiciones en Baal Tamar, y los emboscados de Israel atacaron desde su puesto al oeste de Gueba.*

34 Diez mil hombres elegidos de todo Israel llegaron frente a Guibeá. El combate se endureció; los benjaminitas no se daban cuenta de la calamidad que se les venía encima.

35 Yahvé derrotó a Benjamín ante Israel; y aquel día los israelitas mataron en Benjamín a veinticinco mil cien hombres, todos ellos armados de espada.

36 Los benjaminitas se vieron derrotados.
Los hombres de Israel habían cedido terreno a Benjamín porque contaban con la emboscada que habían puesto contra Guibeá.*

37 Los emboscados marcharon a toda prisa contra Guibeá, se desplegaron y pasaron a cuchillo a toda la ciudad.

38 La gente de Israel y los emboscados habían convenido en levantar una humareda, como señal, desde la ciudad;*

39 entonces harían frente a los combatientes de Israel. Benjamín comenzó matando a algunos israelitas, unos treinta hombres. Y se decían: «Están completamente derrotados ante nosotros, como en la primera batalla.»*

40 Pero entonces, la señal, la columna de humo, comenzó a levantarse de la ciudad, y Benjamín, mirando atrás, vio que toda la ciudad ardía en llamas que subían hacia el cielo.

41 Entonces los hombres de Israel se volvieron y los benjaminitas temblaron al ver la calamidad que se les venía encima.

42 Volvieron la espalda ante la gente de Israel camino del desierto, pero los combatientes los acosaban, y los que venían de la ciudad los destrozaban cogiéndolos en medio.*

43 Así envolvieron a Benjamín, lo persiguieron sin descanso y lo aplastaron hasta llegar frente a Gueba por el oriente.*

44 Cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos hombres valerosos.

45 Volvieron la espalda y huyeron al desierto, hacia la Peña de Rimón. Los israelitas fueron atrapando por los caminos a cinco mil hombres. Luego persiguieron a Benjamín hasta Guidón y le mataron dos mil hombres.*

46 El total de los benjaminitas que cayeron aquel día fue de veinticinco mil hombres, armados de espada, todos ellos hombres valerosos.

47 Seiscientos hombres habían podido volverse y escapar al desierto, hacia la Peña de Rimón. Y aquí, en la Peña de Rimón, se quedaron durante cuatro meses.

48 Las tropas de Israel se volvieron contra los benjaminitas y pasaron a cuchillo a los varones de la ciudad, al ganado y a todo lo que encontraron. Incendiaron también todos los poblados que encontraron.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 20
  1. 20,1 Locución estereotipada, utilizada fuera de Pentateuco para designar los límites norte y sur del país, de hecho ocupado por Israel, ver 1 S 3 20; 2 S 3 10; 1 R 5 5, etc. Por excepción, aquí se añade el país de Galaad, a causa de la historia narrada en 21 8-12. Otras expresiones delimitan el territorio de norte a sur: «desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto (o de la Arabá)», 1 R 8 65; 2 R 14 25; o de sur a norte: «desde el torrente de Egipto hasta el Río Grande» (el Éufrates), Gn 15 18; 2 R 24 7; ver Nm 34 1+.
  2. 20,2 Esta cifra, como las del relato de los combates, ver vv. 15.21, etc., es evidentemente exagerada.
  3. 20,9 «Echaremos a suertes» griego; «contra ella, a suertes» hebr.
  4. 20,10 «Guibeá» versiones; «Gueba» hebr.
  5. 20,12 «a toda la tribu» versiones; «a todas las tribus» hebr.
  6. 20,13 Todo el relato de la batalla de Guibeá, en su desarrollo y en su estilo, se parece al relato de la toma de Ay, Jos 7-8. Mejor que ver una influencia redaccional de Jos en Jc, se puede admitir que el relato de la toma de Ay se inventó basándose en el relato histórico de la victoria de Guibeá, ver Jos 7 2+.
  7. 20,15 Hebr. añade: «setecientos hombres elegidos», duplicado de 16a.
  8. 20,23 Como lo exige el sentido, se invierten los vv. 22 y 23; en realidad estos dos vv. no pertenecen a la misma tradición.
  9. 20,28 Los dos primeros intentos se habían llevado a cabo por orden de Yahvé, vv. 18.23, pero sólo en la tercera consulta promete Dios la victoria. En el paralelo de Jos 7, se explica el fracaso por una violación del anatema. Aquí no se da razón alguna.
  10. 20,28 Como lo indican las incoherencias del texto, se combinan con desmaña en todo el final del cap. las dos tradiciones de Mispá y Betel.
  11. 20,31 El choque tuvo lugar entre Betel, de donde procedían los israelitas, y Guibeá, de donde habían salido los benjaminitas.
  12. 20,33 «al oeste de Gueba» versiones; «de la llanura (o: de la meseta) de Gueba» hebr.
  13. 20,36 La frase continuará en el v. 45; sin embargo, 36b-44 no es uniforme.
  14. 20,38 Después de «emboscados», hebr. añade «multiplica», incomprensible. Omitido por griego.
  15. 20,39 «harían frente» conj.; «hicieron frente» hebr., pero ver v. 41.
  16. 20,42 «de la ciudad» griego; «de las ciudades» hebr. — «cogiéndolos en medio» battāwek conj.; «en medio de él» betôkô hebr. —Los benjaminitas se ven cogidos entre el grueso de la tropa y los emboscados, ver igualmente Jos 8 21-22.
  17. 20,43 «lo persiguieron sin descanso» conj; «les hicieron perseguir, descanso (?)» hebr. —«Gueba» conj; «Guibeá» hebr.
  18. 20,45 Localidad desconocida. El texto primitivo acaso dijera Gueba o Gabaón.
  19. 20,48 «a los varones» metîm conj.: «(de la ciudad) intacta» metōm hebr.
  20. 20,48 Este cap. yuxtapone dos tradiciones enlazadas por las últimas palabras del v. 14. Es probable que la primera proceda del santuario de Mispá y la segunda del de Betel, pero la participación del redactor postexílico es tan grande que resulta difícil llegar a la certeza. El asunto de Yabés de Galaad sirve para explicar los lazos que existían entre esta ciudad y Benjamín en la época de Saúl, ver 1 S 11 1; 30 11-13. La historia del rapto de las muchachas de Siló utiliza un recuerdo cultual: una antigua fiesta de la vendimia a la que las jóvenes acuden en busca de marido.