El NobleCORÁN القرآن الكريم Job 19

El triunfo de la fe en el abandono de Dios y de los hombres

1 Job respondió así:

2 ¿Hasta cuándo me vais a atormentar,
aplastándome con tanta palabra?

3 Ya me habéis insultado diez veces,
sin pudor me habéis ultrajado.

4 Aun en caso de haber errado,
en mí queda mi yerro.*

5 Si creéis triunfar sobre mí
echando en cara mi oprobio,

6 sabed que Dios me ha hecho daño
copándome entre sus redes.*

7 Grito «Violencia» y nadie responde,
imploro «Auxilio» y no hay justicia.

8 Ha puesto en mi ruta un muro infranqueable,
ha llenado mis sendas de densa oscuridad.

9 Me ha despojado de mi honra,
ha dejado mi frente sin corona.

10 Ha arrasado mi cerca y debo irme,
ha arrancado cual árbol mi esperanza.

11 Su cólera ha atizado contra mí,
me ha considerado su enemigo.

12 Llegan sus tropas en masa,
van haciendo camino en mi busca,
acampan en torno a mi tienda.

13 Mis hermanos se alejan de mí,
mis amigos me tienen por extraño.

14 Me abandonan vecinos y parientes,
se olvidan de mí mis invitados.*

15 Mis siervas me tienen por intruso,
me he vuelto un extraño a sus ojos.

16 Llamo a mi esclavo y no responde,
aunque yo en persona le suplique.

17 Mi aliento repugna a mi esposa,
doy asco a mis propios hermanos.*

18 También los críos me muestran desprecio,
apenas me levanto, se burlan de mí.

19 Todos mis íntimos me aborrecen,
mis amigos se vuelven contra mí.

20 Mis huesos se pegan a la carne y a la piel,
he escapado con la piel entre los dientes.*

21 ¡Piedad, piedad, amigos!,
que la mano de Dios me ha herido.

22 ¿Por qué me perseguís como Dios
y no os hartáis de mi carne?

23 ¡Ojalá se escribiesen mis palabras!
¡Ojalá se grabasen en bronce!,

24 con cincel de hierro y plomo,
impresas para siempre en la roca.

25 Yo sé que vive mi Defensor,
que se alzará el último sobre el polvo,*

26 que después que me dejen sin piel,
ya sin carne, veré a Dios.*

27 Sí, seré yo quien lo veré,
mis ojos lo verán, que no un extraño.
Se consume mi vigor en mi interior,

28 cuando decís: «¿Cómo acosarlo?
¿Qué pretexto encontrar contra él?».

29 Temed por vosotros a la espada,
la espada que castiga el delito,
y sabréis que existe un juez.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 9
  1. 19,4 Un desvío que explicaría el sufrimiento, ver 6 24+. El griego añade: «pronunciando vocablos que no convienen, con palabras que yerran y son intempestivas».
  2. 19,6 Y no Job el que se enreda a sí mismo en la red de sus faltas, ver 18 8.
  3. 19,14 «mis invitados», tomado del comienzo del v. 15.
  4. 19,17 Lit. «los hijos de mi vientre». La fórmula es insólita para designar a los hijos de un mismo padre: sola, la expresión «fruto del vientre» puede aplicarse ocasionalmente a ellos (ver Dt 28 53: Mi 6 7; Sal 132 11). Además, como el poeta da por supuesta la muerte de los hijos de Job (ver 8 4; 29 5), hay que pensar efectivamente en hermanos uterinos; la fórmula se aclara en parte por 3 10 (ver también Sal 69 9: «los hijos de mi madre»).
  5. 19,20 V. corregido según el griego; hebr.: «a mi piel y a mi carne se pegan mis huesos, y escapo con la piel de mis dientes». Quizá es una expresión proverbial.
  6. 19,25 La palabra gõ’ēl, imperfectamente traducida por «defensor», es un término técnico del derecho israelita, ver Nm 35 19+. Se aplica a menudo a Dios, salvador de su pueblo y vengador de los oprimidos. El Judaísmo rabínico lo aplicó al Mesías; de ahí sin duda la traducción de San Jerónimo «mi Redentor». — Job, calumniado y condenado por sus amigos, espera un Defensor, que no es otro que Dios mismo, al menos que tengamos que ver en él a un mediador celeste que se haría cargo de la defensa de Job y lo reconciliaría con Dios, ver 16 19. Pero Job sigue creyendo que su dicha está perdida y que su muerte está próxima: Dios no intervendrá para vindicar su causa más que tras su muerte. Con todo, Job espera ser testigo de ello, «ver» a su vengador. Después de haberse imaginado, 14 10-14, la posibilidad de una espera en el Seol durante el tiempo de la cólera, Job, impulsado por su fe en Dios, que puede hacer volver del Seol (ver 1 S 2 6; 1 R 17 17-24; Ez 37), parece confiar aquí en un retorno pasajero a la vida corporal, para el tiempo de la venganza.
  7. 19,25 «se alzará»: término jurídico, aplicado a menudo al testigo o al juez, 31 14; Dt 19 16; Is 2 19.21; Sal 12 6. — «el último» recuerda a Is 44 6; 48 12.
  8. 19,26 V. famoso en exégesis por sus dificultades de todo tipo. La traducción propuesta sigue al hebr. Según las versiones, algunos corrigen: «Después de mi sueño (en lugar de «mi piel»), me alzará junto a él». La Vulg. ha influido durante siglos en la exégesis católica con una traducción que resulta improbable, habida cuenta del conocimiento de la evolución de las ideas teológicas de Israel: «Porque sé que mi Redentor vive y que en el último día yo resucitaré de la tierra, que de nuevo me revestiré de mi piel y en mi carne veré a Dios».
  9. 19,29 «que castiga» corresponde al sustantivo «cólera», aquí con valor forense.