El NobleCORÁN القرآن الكريم Jeremías 3

La conversión

1 «Supongamos que despide
un marido a su mujer;
ella se va de su lado
y pasa a ser de otro hombre.
¿Podrá volver a él?;
¿no sería como una tierra manchada?»
Pues bien, tú que has fornicado
con tantos amantes,
¿piensas volver a mí?
—oráculo de Yahvé—.*

2 Alza los ojos a los calveros y mira:
¿en dónde no fuiste gozada?
A la vera de los caminos
les esperabas sentada,
como el árabe en el desierto.
Así manchaste el país
con tus fornicaciones y malicia.

3 No hubo lloviznas de otoño,
faltó la lluvia tardía;
pero tú, prostituta descarada,
no quisiste avergonzarte.

4 Y me sigues diciendo: «Padre mío,
amor de mis años mozos,

5 ¿tendrás rencor para siempre?,
¿lo guardarás hasta el fin?»
Así hablabas, pero hacías
las maldades que podías.*

Israel del Norte, invitado a convertirse. Parábola de las dos hermanas

6 Yahvé me dijo en tiempos del rey Josías: ¿Has visto lo que hizo Israel, la apóstata? Ha recorrido cualquier monte elevado y bajo cualquier árbol frondoso se ha prostituido.

7 En vista de lo que había hecho, dije: «No vuelvas a mí.» Y no volvió. Vio esto su hermana Judá, la pérfida;

8 vio que a causa de todos los adulterios de Israel, la apóstata, yo la había despedido dándole su carta de divorcio. Pero no hizo caso su hermana Judá, la pérfida, sino que fue y se prostituyó también ella,*

9 tanto que por su liviandad en fornicar manchó la tierra, y se prostituyó con la piedra y con el leño.

10 A pesar de todo, su hermana Judá, la pérfida, no se volvió a mí de todo corazón, sino engañosamente —oráculo de Yahvé—.

11 Yahvé me dijo: Más justa se ha manifestado Israel, la apóstata, que Judá, la pérfida.

12 Anda y pregona estas palabras al Norte:
Vuelve, Israel apóstata —oráculo de Yahvé—;
no estará airado mi semblante contra vosotros,
porque piadoso soy
—oráculo de Yahvé—;
no guardo rencor para siempre.

13 Tan sólo reconoce tu culpa,
pues contra Yahvé tu Dios te rebelaste:
frecuentaste a extranjeros
bajo todo árbol frondoso,
y no escuchasteis mi voz
—oráculo de Yahvé—.*

Digresión: El pueblo mesiánico en Sión

14 Volved, hijos apóstatas —oráculo de Yahvé—, porque yo soy vuestro Señor. Os iré recogiendo uno a uno de cada ciudad, y por parejas de cada familia, y os traeré a Sión.

15 Os pondré pastores según mi criterio, que os den pasto de conocimiento y prudencia.

16 Y luego, cuando seáis muchos y fructifiquéis en la tierra, en aquellos días —oráculo de Yahvé— no se hablará más del arca de la alianza de Yahvé, no vendrá en mientes, no se acordarán ni se ocuparán de ella, ni será reconstruida jamás.*

17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén «Trono de Yahvé», y se incorporarán a ella todas las naciones en el nombre de Yahvé, en Jerusalén, sin seguir más la dureza de sus perversos corazones.

18 En aquellos días, andará la Casa de Judá al par de Israel, y vendrán juntos desde tierras del Norte a la tierra que di en herencia a vuestros padres.*

Prosigue el poema de la conversión

19 Yo había pensado:
«Sí, te adoptaré por hijo
y te daré una tierra espléndida,
flor de las heredades de las naciones.»
Y añadí: «Me llamarás Padre
y andarás siempre tras de mí.»

20 Pues bien, lo mismo que engaña
una mujer a su compañero,
así me ha engañado la Casa de Israel
—oráculo de Yahvé—.

21 Se oyen voces sobre los calveros:
rogativas llorosas de los hijos de Israel,
porque torcieron su camino,
olvidaron a su Dios Yahvé.*

22 —Volved, hijos apóstatas;
yo remediaré vuestras apostasías.
—Aquí nos tienes de vuelta a ti,
porque tú, Yahvé, eres nuestro Dios.

23 ¡Luego eran mentira los altos,
la barahúnda de los montes!
¡Luego por Yahvé, nuestro Dios,
se salva Israel!*

24 La Vergüenza se comió
el trabajo de nuestros padres
desde nuestra mocedad:
sus ovejas y vacas, sus hijos e hijas.*

25 Acostémonos en nuestra vergüenza,
que nos cubra nuestra ignominia,
pues contra Yahvé nuestro Dios hemos pecado,
nosotros como nuestros padres,
desde nuestra mocedad hasta hoy,
y no escuchamos la voz de Yahvé nuestro Dios.

Notas de la Biblia de Jerusalén 11
  1. 3,1 Dt 24 1-4 prohíbe semejante segundo matrimonio. Para que Israel, esposa infiel de Yahvé, vuelva a él y sea aceptada, es preciso un milagro de gracia, ver vv. 19s; 31 23; Os 1-3.
  2. 3,5 Este párrafo data de Josías y debe situarse después de la reforma del 621. Atestigua la esperanza que siempre conservó Jeremías con respecto al reino del Norte, ver 30 1 - 31 22. Parece haber inspirado a Ez 23.
  3. 3,8 Con 1 ms hebr., varios mss griegos y el sir.; «vi» hebr.
  4. 3,13 Sobre los falsos dioses: alusión al sincretismo religioso bajo Manasés y Amón.
  5. 3,13 Este pasaje supone los acontecimientos del 587.
  6. 3,16 Los caldeos debieron de quemar el arca el 587. Pero la Jerusalén futura será toda ella el «Trono de Yahvé», como lo era el arca, Ex 25 10+; 2 S 6 7.
  7. 3,18 Con la restauración mesiánica los profetas anuncian la unidad futura del Reino, reanudando la tradición de David y de Salomón, Jr 23 5-6; 31 1; Is 11 13-14; Ez 37 15-27; Os 2 2; Mi 2 12; Za 9 10.
  8. 3,18 Continuación de los vv. 1-5. Lo que jurídicamente era imposible, v. 1, se hace posible por la gracia.
  9. 3,21 En contraste con 3 2.
  10. 3,23 Seguimos griego, sir. y Vulg.; hebr. corrompido, lit.: «por la mentira de más allá de las colinas, tumulto de los montes».
  11. 3,24 Designación de Baal, ver 11 13; lo que sigue alude a los sacrificios que se le ofrecían.