El NobleCORÁN القرآن الكريم Hechos 3

Curación de un tullido

1 En cierta ocasión, Pedro y Juan subieron al Templo para la oración de la hora de nona.*

2 Había allí un hombre tullido desde su nacimiento, al que llevaban y ponían todos los días junto a la puerta del Templo llamada Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban.*

3 El tullido, al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió una limosna.

4 Pedro, fijando en él la mirada juntamente con Juan, le dijo: «Míranos».

5 Él se quedó mirándolos fijamente, esperando recibir algo de ellos.

6 Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te lo doy: En nombre de Jesucristo, el Nazoreo, echa a andar.»*

7 Y tomándole de la mano derecha, lo levantó. Al instante sus pies y tobillos cobraron fuerza,

8 y de un salto se enderezó y se puso a andar. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios.

9 Toda la gente que vio cómo andaba empezó a alabar a Dios;

10 y, al darse cuenta que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta Hermosa del Templo, se quedaron estupefactos y asombrados por lo que le había sucedido.

Discurso de Pedro al pueblo

11 Como el tullido curado no soltaba a Pedro y a Juan, toda la gente, presa de estupor, corrió hacia ellos al pórtico llamado de Salomón.*

12 Pedro, al percatarse de esto, se dirigió así a la gente: «Israelitas, ¿por qué os admiráis de lo sucedido, o por qué nos miráis fijamente, como si hubiéramos hecho andar a este hombre con nuestro poder o piedad?

13 El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado a su siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y de quien renegasteis ante Pilato, cuando éste había decidido ponerlo en libertad.*

14 Vosotros renegasteis del Santo y del Justo, y pedisteis que os dejaran en libertad a un asesino.*

15 Matasteis al jefe que conduce a la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos; nosotros somos testigos de ello.*

16 Y por la fe en su nombre, el propio Jesús ha restablecido a este hombre que veis y conocéis. Es, pues, la fe, dada por su medio, la que lo ha restablecido totalmente ante todos vosotros.*

17 «Ahora bien, ya sé, hermanos, que obrasteis por ignorancia, lo mismo que vuestros jefes.*

18 Pero de este modo Dios cumplió lo que había anunciado por boca de todos los profetas: que su Cristo había de padecer.

19 Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados,*

20 a fin de que el Señor haga presente el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os estaba predestinado, a Jesús,*

21 a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de la que Dios habló por boca de sus santos profetas.*

22 Moisés efectivamente dijo: El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga.

23 Todo el que no escuche a ese profeta, será excluido del pueblo.

24 Y todos los profetas que hablaron a partir de Samuel anunciaron también estos días.*

25 «Vosotros sois los herederos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con vuestros antepasados, al decir a Abrahán: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra.

26 Dios ha resucitado a su siervo en primer lugar para vuestro provecho, y lo ha enviado para bendeciros, para que cada uno de vosotros abandone sus malos hábitos.»*

Notas de la Biblia de Jerusalén 22
  1. 3,1 Era la hora del sacrificio de la tarde, ver Ex 29 39-42; Lc 1 8-10+; Si 50 5-21; Hch 10 3.30.
  2. 3,2 Probablemente la puerta llamada «Corintia» que, por el este del santuario, daba acceso desde el patio exterior, o atrio de los Gentiles, al primer patio interior o atrio de las mujeres.
  3. 3,6 Var.: «levántate y anda», ver Lc 5 23-24, etc.
  4. 3,11 Columnata que se extendía sobre todo el flanco oriental de la explanada del Templo.
  5. 3,13 Los cristianos reconocen en Jesús al misterioso «Siervo» de Is 52 13-53 12 (parcialmente citado en Hch 8 32-33), ver Is 42+. Ver infra v. 26; 4 27.30. La glorificación que Dios le ha concedido es su resurrección, v. 15. Ver Jn 17 5+.
  6. 3,13 Ver Is 53 12. Igual alusión al Canto del Siervo: Rm 4 25; 8 32; Ga 2 20; Ef 5 2.25; Hch 7 52.
  7. 3,13 Como Moisés, 7 35, también él figura de Cristo y rechazado por sus compatriotas.
  8. 3,14 Var.: «vosotros oprimisteis».
  9. 3,14 Comparar con Hch 4 27.30: Jesús es el «Siervo santo» de Dios. Es también «el Santo de Dios» y «el Santo» por excelencia: Hch 2 27; Lc 1 35; 4 34; Mc 1 24+; Jn 6 69; Ap 3 7.
  10. 3,14 Ver Is 53 11; Hch 7 52; 22 14; ver asimismo Mt 27 19; Lc 23 47; 1 P 3 18; 1 Jn 2 1.
  11. 3,15 El jefe que lleva a los suyos a la vida que le pertenece. La Secuencia de la misa de Pascua recoge la expresión: Dux vitae mortuus regnat vivus. Parecido título de «jefe» se da, 7 27.35, a Moisés, figura de Cristo. Ver 5 31+; Hb 2 10.
  12. 3,16 En la concepción de los antiguos, el nombre es inseparable de la persona y participa de sus prerrogativas, ver Ex 3 14+. Así la invocación del nombre de Jesús, 2 21+.38+, evoca el poder de Jesús; 3 6; 4 7.10. 30; 10 43; 16 18; 19 13; Lc 9 49; 10 17; ver también Jn 14 13.14; 15 16; 16 24.26; 20 31. Mas para que la invocación resulte eficaz exige fe en quien a ella recurre, ver 19 13-17; Mt 8 10+.
  13. 3,17 Parece aludir a Lc 23 34; ver Hch 7 60.
  14. 3,19 Por la «conversión», el hombre «se vuelve, se da media vuelta» espiritualmente, ver Mt 3 2+. Los gentiles deben volver a Dios abandonando los ídolos: ver 1 Ts 1 9; Ga 4 9; 1 Co 10 7.14; Hch 14 15; 15 19; 26 18.20; los judíos deben convertirse al Señor reconociendo a Jesús como Señor: ver 2 Co 3 16; Hch 9 35. Los términos se hallan invertidos en Lc 1 16; Hch 11 21; ver 1 P 2 25. Ver asimismo Is 6 10 citado en Hch 28 27; Mt 13 15; Mc 4 12; ver Jn 12 40.
  15. 3,20 Este tiempo coincide con el de la venida de Cristo y la restauración universal, ver 1 7+; Rm 2 6+; era también, en el pensamiento de los apóstoles, el tiempo de la restauración de la realeza en Israel, 1 6-7. El arrepentimiento y la conversión apresuran su venida, ver 2 P 3 12.
  16. 3,20 O: «a Jesús que ha sido constituido Cristo para vosotros», ver 2 36+.
  17. 3,21 La vuelta de los israelitas cautivos y dispersos fue anunciada por los profetas como un preludio de la era mesiánica, Jr 16 15; 23 8; Os 11 10-11, etc., en la que reinarán paz y felicidad sin fin, Is 11 1-9+; 65 17-25; Os 2 20+; Mi 5 6-8. Así también, cuando haya llegado el tiempo, Dios enviará a Jesús, constituido rey mesiánico desde su resurrección, 2 36+, que inaugurará su reino definitivo y la renovación de toda la creación, ver Rm 8 19+; 1 Co 15 24-25.
  18. 3,21 Adic.: «desde los tiempos antiguos».
  19. 3,24 La predicación primitiva tenía interés en demostrar cómo Jesús realizaba las profecías del AT, por su descendencia davídica, 2 30; 13 34, su misión de «profeta», sucesor de Moisés, 3 22s, ver Mt 16 14+; Jn 1 21+, sus sufrimientos, 2 23+, su papel de piedra rechazada por los constructores y convertida en piedra angular, 4 11, su resurrección, 2 25-31; 13 33-37, su exaltación celeste a la diestra de Dios, 2 34s.
  20. 3,26 Cumpliendo con ello la promesa recordada en el v. 22, ya que el mismo verbo griego significa a la vez «suscitar» y «resucitar». Con la resurrección de Cristo, Dios ha dado cumplimiento a las promesas hechas a los padres, 13 32-34; 24 14-15; 26 6-8.
  21. 3,26 Ver 26 23; 2 Tm 1 10; Ga 3 14. Cristo ha traído al mundo, por su resurrección, la bendición prometida a Abrahán, v. 25.
  22. 3,26 Otra traducción: «con tal de que cada uno de vosotros se aparte de sus iniquidades».