El NobleCORÁN القرآن الكريم Génesis 6

Los hijos de Dios y las hijas de los hombres

1 Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas,

2 vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran atractivas, y tomaron por mujeres a las que prefirieron de entre todas ellas.

3 Entonces dijo Yahvé: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean ciento veinte años.»*

4 Los nefilim aparecieron en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y éstas les dieron hijos: éstos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.*

Corrupción de la humanidad

5 Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los proyectos de su mente eran puro mal de continuo,

6 le pesó a Yahvé de haber creado al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.*

7 Así pues, dijo Yahvé: «Voy a exterminar de sobre la faz del suelo al hombre que he creado —desde el hombre hasta los ganados, los reptiles, y hasta las aves del cielo—, porque me pesa haberlos hecho.»

8 Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé.

9 Ésta es la historia de Noé:
Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios.

10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.

11 La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se había llenado de violencias.

12 Dios miró a la tierra y vio que estaba viciada: todas las criaturas tenían una conducta viciosa sobre la tierra.

Preparativos para el diluvio

13 Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con todo ser viviente, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he decidido exterminarlos de la tierra.

14 Hazte un arca de maderas resinosas. La haces de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún.*

15 Así es como la harás: su longitud será de trescientos codos; su anchura, de cincuenta codos; y su altura, de treinta codos.

16 Harás al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima; pondrás la puerta del arca en su costado, y harás un primer piso, un segundo y un tercero.*

17 «Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar todo viviente que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá.*

18 Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca junto con tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.*

19 Meterás en el arca una pareja de cada ser viviente, para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.

20 De cada especie de aves, de cada especie de ganados y de cada especie de reptiles entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.*

21 Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos.»

22 Así lo hizo Noé. Ejecutó todo lo que le había mandado Dios.

Notas de la Biblia de Jerusalén 9
  1. 6,3 «…no sea indefinidamente responsable de» (texto). La significación del verbo es desconocida: sólo según el contexto (ver griego y Vulg.) se le da el sentido de «permanecer».
  2. 6,3 Duración máxima a la que, según el autor sagrado, Dios redujo entonces la vida humana. En ello hay que ver un castigo por su falta. La unión de las hijas de los hombres con los «hijos de Dios» habría sido para los hombres el medio de procurarse la inmortalidad.
  3. 6,4 Hay en este conjunto muchas repeticiones, comenzando por la motivación del diluvio, 6 5-8 y 9-13, y diferencias notables (comparar 6 19-20 y 7 17 con 7 2.3b), incluida la cronología: frente a 7 12 y 8 13a.14 (con algunos datos intermedios, ante todo los dos periodos de 150 días), otros pasajes (7 4.10.12 y 8 6-12) suponen una duración más corta. De hecho, hay aquí dos relatos prácticamente completos, el más antiguo de tradición yahvista, el más reciente de tradición sacerdotal. El relato yahvista está lleno de colorido y de vida; el de la tradición sacerdotal es más detallado, sobre todo en la cronología, y más pensado. Los elementos de las dos tradiciones se han reunido sin tratar de hacer desaparecer las diferencias que existen entre ambos. No obstante, acá y allá, sobre todo en 7 3, los redactores han intentado hacer desaparecer una diferencia demasiado acentuada. Ellos son también los responsables de la mayor fragmentación de la tradición yahvista, quizás también de la ausencia de los datos de esta tradición sobre los preparativos y la salida del arca. La narración sacerdotal parece completa; ha sido incluso conservada en grandes bloques al principio, 6 9-22, y al final, 9 1-17. A título indicativo para la lectura, se pueden señalar los pasajes de tradición yahvista (6 5-8; 7 1-2.3b-5.7.10.12.16b.17b.22-23; 8 2b-3a.6-12.20-22) y sacerdotal (6 9-22; 7 6.11.13.16a.17a.18-21.24; 8 1-2a.3b-5.13a.14-19; 9 1-17), lo mismo que los que delatan más claramente la presencia de redactores (7 3a.8-9, y, en parte, 6 7; 7 7.23; 8 20). El tema de un diluvio está presente en todas las culturas, pero los relatos de la antigua Mesopotamia tienen especial interés por sus semejanzas con el relato bíblico. Éste no depende directamente de ellos (pero algún pasaje puede delatar ese tipo de influencia; así 8 6-12 y la tableta XI de la Epopeya de Guilgamesh). El autor sagrado ha cargado estas tradiciones de una enseñanza eterna sobre la justicia y la misericordia de Dios, sobre la malicia del hombre y la salvación concedida al justo (véase Hb 11 7). Es un juicio de Dios, que prefigura el de los últimos tiempos, Lc 17 26s; Mt 24 37s, lo mismo que la salvación concedida a Noé es figura de la salvación por las aguas del bautismo, 1 P 3 20-21.
  4. 6,6 Este pesar de Dios expresa a la manera humana la exigencia de su santidad, que no puede soportar el pecado. 1 S 15 29 evitará una interpretación demasiado literal. Con mucha más frecuencia el «arrepentimiento» de Dios significa el apaciguamiento de su cólera y la cancelación de su amenaza, ver Jr 26 3+.
  5. 6,14 La traducción latina dice arca («cofre»), de ahí el castellano «arca». —«Maderas resinosas» trad. aproximada. —«cañizo» (como la barquilla de Ex 2 3) conj.; «nidos» (¿cabinas?) hebr.
  6. 6,16 Sentido dudoso. Según la traducción adoptada, el tejado tendría una inclinación de un codo para desagüe de las aguas del cielo, 7 11.
  7. 6,17 La palabra ruaḥ designa al aire en movimiento: el soplo del viento, Ex 10 13; Jb 21 18; o el de las narices, 7 15.22, etc. Designa, pues, la fuerza vital y los pensamientos, sentimientos o pasiones por los que se expresa, 41 8; 45 27; 1 S 1 15; 1 R 21 5, etc. En el hombre es un don de Dios, 6 3; Nm 16 22; Jb 27 3; Sal 104 29; Qo 12 7. Es también el poder por el que Dios obra, tanto en la creación, 1 2; Jb 33 4; Sal 104 29; Qo 12 7, como en la historia de los hombres, Ex 31 3, en especial por la voz de los profetas, Jc 3 10+; Ez 36 28+, y del Mesías, Is 11 2+. Ver Rm 1 9+.
  8. 6,18 No un pacto bilateral, sino un compromiso gratuito de Dios mismo para con sus elegidos. Otras alianzas seguirán a ésta, con Abrahán, Gn 15; 17, con todo el pueblo, Ex 19 1+; en espera de la «nueva alianza» concluida en la plenitud de los tiempos, Mt 26 28+; Hb 9 15+.
  9. 6,20 Los seres irracionales son asociados, en el castigo y la salvación, al destino del hombre, cuya iniquidad ha corrompido toda la creación, 6 13; nos hallamos ya próximos a San Pablo, Rm 8 19-22.