El NobleCORÁN القرآن الكريم Génesis 37

1 Jacob, por su parte, se estableció en el que fue país residencial de su padre, el país de Canaán.

José y sus hermanos

2 Ésta es la historia de Jacob.
Cuando José tenía diecisiete años, siendo un muchacho todavía, estaba de pastor de ovejas con sus hermanos, con los hijos de Bilhá y los de Zilpá, mujeres de su padre. José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos.*

3 Israel amaba a José más que a todos sus demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. Le había hecho una túnica de manga larga.

4 Al darse cuenta sus hermanos que su padre le prefería a todos sus otros hijos, llegaron a aborrecerle, hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle.*

5 José tuvo un sueño y se lo contó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún.*

6 Les dijo: «Oíd el sueño que he tenido.

7 Resulta que estábamos nosotros atando gavillas en el campo, cuando de pronto mi gavilla se levantó y se puso derecha, mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía.»

8 Sus hermanos le dijeron: «¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?» Así que acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de sus palabras.

9 Después tuvo otro sueño, que contó también a sus hermanos. Les dijo: «He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.»

10 Se lo contó a su padre y a sus hermanos. Su padre le reprendió: «¿Qué sueño es ése que has tenido? ¿Es que yo, tu madre y tus hermanos vamos a ir a inclinarnos por tierra ante ti?»*

11 Sus hermanos le tenían envidia; su padre, en cambio, reflexionaba.*

José vendido por sus hermanos

12 En una ocasión fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquén.

13 Dijo Israel a José: «Mira, tus hermanos están pastoreando en Siquén. Ve de mi parte adonde ellos.» Respondió José: «Estoy listo.»

14 Le dijo su padre: «Anda, vete a ver si tus hermanos y el ganado siguen sin novedad, y tráeme noticias.» Lo envió desde el valle de Hebrón, y José se dirigió a Siquén.

15 Se encontró con él un hombre mientras iba desorientado por el campo. El hombre le preguntó: «¿Qué buscas?»

16 Contestó: «Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando.»

17 El hombre le dijo: «Partieron de aquí, y les oí comentar que iban a Dotán.» José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.

18 Ellos lo vieron de lejos y, antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo.

19 Comentaban entre ellos: «Por ahí viene el soñador.

20 Vamos a matarlo y lo echaremos en un pozo cualquiera. Después diremos que algún animal feroz lo ha devorado. Veremos entonces en qué paran sus sueños.»

21 Rubén lo oyó y pensó en el modo de librarle de sus manos. Dijo: «No atentemos contra su vida.»

22 Y añadió: «No cometáis un asesinato. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, pero no pongáis la mano sobre él.» Su intención era salvarlo de sus hermanos para devolverlo a su padre.

23 Entonces, cuando llegó José donde sus hermanos, éstos le despojaron de su túnica —aquella túnica de manga larga que llevaba puesta—,

24 lo sujetaron y lo arrojaron al pozo. (Era un pozo vacío, sin agua.)

25 Luego se sentaron a comer.
Al alzar la vista, divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, que bajaban hacia Egipto.

26 Entonces dijo Judá a sus hermanos: «¿Qué sacamos con asesinar a nuestro hermano y tapar luego su sangre?*

27 Vamos a venderlo a los ismaelitas. Y mejor no ponerle la mano encima, porque es nuestro hermano, carne nuestra.» Sus hermanos asintieron.

28 Pasaron unos madianitas mercaderes que, al descubrir a José, lo sacaron del pozo. Vendieron a José por veinte piezas de plata a los ismaelitas, que se llevaron a José a Egipto.

29 Al volver Rubén al pozo, resulta que José no estaba en él. Rasgó sus vestiduras

30 y, volviendo donde sus hermanos, les dijo: «El muchacho no aparece. ¿Qué hago ahora yo?»

31 Entonces tomaron la túnica de José y, degollando un cabrito, tiñeron la túnica en sangre

32 (la túnica de manga larga) y la hicieron llegar hasta su padre con este recado: «Esto hemos encontrado: mira a ver si se trata de la túnica de tu hijo, o no.»

33 Él la examinó y dijo: «¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz lo ha devorado! ¡José ha sido despedazado!»

34 Jacob desgarró su vestido, se echó un sayal a la cintura e hizo duelo por su hijo durante muchos días.

35 Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba el consuelo y decía: «Voy a bajar en duelo al Seol, donde mi hijo.» Su padre le lloró.

36 Por su parte, los madianitas, llegados a Egipto, lo vendieron a Putifar, eunuco del faraón y capitán de la guardia.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 7
  1. 37,2 Versículo de tradición sacerdotal, paralela a la tradición, quizá de origen yahvista, de los vv. 3-11, pero limitando el odio de los hermanos sólo a los hijos de las concubinas. Aquí José es pastor como los otros, mientras que en todo el resto del relato es el predilecto y permanece en casa; tan sólo ocasionalmente Jacob le envía a llevar algún encargo a sus hermanos, vv. 13-14.
  2. 37,4 «sus otros hijos» griego, sam.; «sus hermanos», hebr.
  3. 37,5 Los sueños, que ocupan un lugar importante en la historia de José, ver 40-41, son anuncios anticipados, y no apariciones divinas como en 20 3; 28 12s; 31 11.24; 1 R 3 5; ver Nm 12 6; Si 34+.
  4. 37,10 Raquel ha muerto ya según 35 19. El relato parece seguir otra tradición que colocaba más tarde la muerte de Raquel y el nacimiento de Benjamín, v. 3 y 43 29.
  5. 37,11 Se disciernen aquí los elementos de dos tradiciones, elohísta y yahvista; han sido combinados y su dualidad es visible sobre todo en la parte final, vv. 18s. Según la primera, los hijos de «Jacob» quieren matar a José, y Rubén consigue que se contenten con echarle en una cisterna, de donde piensa sacarle; pero unos mercaderes madianitas, que pasaban sin ser vistos por los hermanos, sacan a José y se lo llevan a Egipto. Según la segunda, los hijos de «Israel» quieren matar a José, pero Judá les propone venderlo a una caravana de ismaelitas de paso hacia Egipto. El resultado es el mismo en los dos casos: que José sea vendido a Putifar, eunuco del faraón, v. 36 y 39 1. Sobre «Jacob» -«Israel», ver 32 29.
  6. 37,26 Para evitar que la sangre de la víctima clamara al cielo, 4 10, el homicida la tapaba con tierra, Ez 24 7; Jb 16 18+.
  7. 37,36 Tradición yahvista relativa a los orígenes de la tribu de Judá. Judá, que vive separado de sus hermanos, se ha aliado con los cananeos. De su unión con su nuera Tamar han salido los clanes de Peres y de Zéraj, Nm 26 21; 1 Cro 2 3s; Peres es antepasado de David, Rt 4 18s, y por medio de éste, del Mesías, Mt 1 3; Lc 3 33. Así se afirman la mezcla de sangre en Judá y la diferencia de su destino con el de las otras tribus (Jc 1 3; Dt 33 7; y el resto de la historia).