El NobleCORÁN القرآن الكريم Ezequiel 35

Contra los montes de Edom

1 Yahvé me dirigió su palabra en estos términos:

2 «Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia la montaña de Seír, y profetiza contra ella.

3 Le dirás: Esto dice el Señor Yahvé: Aquí me tienes contra ti, montaña de Seír. Voy a extender mi mano contra ti: te convertiré en pura desolación

4 y dejaré en ruinas tus ciudades; serás una desolación, y sabrás que yo soy Yahvé.

5 Por haber alimentado un odio eterno y haber entregado a la espada a los israelitas cuando les llegó el desastre, el último día, cuando pagaron por su culpa,*

6 por eso, por mi vida —oráculo del Señor Yahvé—, voy a reducirte a sangre, y la sangre te perseguirá. Sí, eres rea de sangre, ¡y la sangre te perseguirá!*

7 Convertiré a la montaña de Seír en pura desolación, y extirparé de allí al que va y al que vuelve.

8 Llenaré de heridos tus montes; tus colinas, valles y barrancos se llenarán de víctimas de la espada.

9 Te convertiré en perpetua desolación; tus ciudades no volverán a ser habitadas. Y sabréis que yo soy Yahvé.

10 «Tú has dicho: ‘Las dos naciones, los dos países son míos, vamos a tomarlos en posesión’, siendo así que Yahvé estaba allí.*

11 Pues por haberlo dicho, juro por mí mismo —oráculo del Señor Yahvé—, que procederé con la misma cólera y el mismo celo con que tú los has odiado, y me daré a conocer a ellos cuando te castigue.

12 Sabrás que yo, Yahvé, he oído todos los insultos que lanzabas contra los montes de Israel, cuando decías: ‘Están devastados, nos han sido entregados como pasto.’

13 Me habéis desafiado de palabra, no habéis hecho más que hablar contra mí; lo he oído todo.

14 Esto dice el Señor Yahvé: Para que toda esta tierra se alegre, haré de ti una desolación.

15 Tú te alegraste cuando la heredad de la casa de Israel era una desolación; pues yo te trataré de la misma manera. Serás una desolación, montaña de Seír, y lo mismo el conjunto de Edom. Y sabrán que yo soy Yahvé.»*

Notas de la Biblia de Jerusalén 4
  1. 35,5 Lit. «atacado (verbo grh) con la espada»; o también «hecho correr sangre (verbo ngr) por la fuerza de la espada».
  2. 35,6 «eres rea de sangre» griego (ledãm ’ãšamtã), ver 22 4; «has odiado la sangre» dãm śãnē’tã hebr.
  3. 35,10 Después del 587, Edom no ocupó más que el sur de Palestina (Idumea) y, salvo quizás algunas incursiones episódicas, nunca intentó invadir todo Judá e Israel, los «dos países», ver 37 22. Pero los desterrados interpretaron la noticia de la invasión edomita como una amenaza contra toda la tierra de Yahvé.
  4. 35,15 Este oráculo anuncia el desquite de los montes de Israel sobre la montaña de Edom, objeto del oráculo precedente. Debió de ser pronunciado poco después del 587, a raíz de las incursiones de los pueblos vecinos en Palestina, ver v. 6.