El NobleCORÁN القرآن الكريم Éxodo 11

Anuncio de la décima plaga

1 Yahvé dijo a Moisés: «Todavía enviaré una plaga al faraón y a Egipto, tras lo cual os dejará partir; más aún, no sólo os dejará partir, sino que incluso os expulsará definitivamente de aquí.*

2 Habla al pueblo y que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, utensilios de plata y objetos de oro.»*

3 Yahvé hizo que el pueblo se ganase el favor de los egipcios. Moisés gozaba de gran consideración en el país de Egipto, tanto ante los cortesanos del faraón como a los ojos del pueblo.

4 Moisés dijo: «Esto dice Yahvé: A media noche pasaré por medio de Egipto.

5 Morirán en el país de Egipto todos los primogénitos: desde el primogénito del faraón, que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la esclava, que se ocupa del molino, así como todos los primogénitos del ganado.*

6 Habrá en el país de Egipto alaridos tales como nunca los ha habido ni los habrá.

7 Pero entre los israelitas no ladrará ni un perro, ni a los hombres ni a las bestias, para que sepáis que Yahvé distingue entre Egipto e Israel.

8 Entonces vendrán a mí todos estos siervos tuyos y, postrados ante mí, me suplicarán: Sal con todo el pueblo que te sigue. Entonces, saldré.» Y, ardiendo en cólera, salió de la presencia del faraón.

9 Yahvé dijo a Moisés: «El faraón no os hará caso, para que se multipliquen mis prodigios en el país de Egipto.»

10 Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios ante el faraón; pero Yahvé hizo que el faraón se obstinara y no dejara salir de su país a los israelitas.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 5
  1. 11,1 Los últimos vv. del cap. 10 concluyen la historia de las nueve plagas, que pertenecen a la tradición del éxodo-huida, véase 7 8+. La historia de la décima plaga, que comienza aquí, presenta el éxodo como una expulsión, véase 12 31-33, y antes 4 21; 6 1. Las dos concepciones serían incompatibles si se hubiese tratado del mismo grupo, pero una y otra pueden justificarse si se trataba de grupos diferentes, o si las tradiciones anteriores a los textos concebían la cosa de manera diferente. Es más arriesgado afirmar que la tradición del éxodo-huida se refería al grupo de Moisés y la del éxodo-expulsión a otro grupo emparentado, y que la doble tradición se manifiesta también en los datos sobre el itinerario de la salida de Egipto, 13 17. Es evidente que la doble tradición ha sido armonizada en torno a un único grupo liderado por Moisés.
  2. 11,2 El despojo de los egipcios es un motivo secundario que aparece ya en 3 21 y volverá a aparecer en 12 35-36. El hecho de mencionarlo aquí excluye que los egipcios hubieran padecido las nueve primeras plagas.
  3. 11,5 Los primogénitos del ganado han sido añadidos según 12 12 porque, al igual que los primogénitos de los hombres, pertenecen a las primicias reservadas a la divinidad.
  4. 11,10 Es decir, las nueve primeras plagas en la perspectiva actual del texto. Pero el lenguaje parece indicar que antes era la conclusión de la tradición sacerdotal.
  5. 11,10 Este largo pasaje, 12 1 - 13 16, reúne por primera vez narración, 12 28-42.50-51, y legislación-instrucción. El relato, núcleo del desarrollo, contiene sobre todo elementos de tradición yahvista, 12 29-30.32-34 y 37-39, pero también algunos de tradición elohista, 12 31, sacerdotal, 12 28.40-42.50-51, o particular, 12 35-36. Las leyes rituales son, en su conjunto, más recientes: 12 21-23 podría pertenecer a la tradición yahvista; 12 1-10.43-49, y quizás 13 1-2, forman parte de la tradición sacerdotal o de sus complementos; los vv. 28 y 50-51 son un marco para la legislación sobre la Pascua y los ázimos. La mención de la masa sin fermentar, 12 34 y 39, y de la muerte de los primogénitos de los egipcios, 12 29, así como el empalme posterior de la Pascua con la salida de Egipto, proporcionan el engarce con las leyes e instrucciones sobre la Pascua, 12 1-14.21-27a.43-49, sobre los ázimos, 12 15-20; 13 3-10, y sobre los primogénitos, 13 1-2.11-16. El lenguaje de 12 24-27a y 13 3-16 recuerda la tradición deuteronómica o deuteronomista. Estas leyes rituales deben ser cotejadas con Lv 23 5-8; Nm 28 16-25 y Dt 16 1-8. Aunque el texto parece decir que las celebraciones de la Pascua y los ázimos nacieron con la salida de Egipto, en realidad se trata de dos fiestas originalmente distintas. Los ázimos era una fiesta agrícola que comenzó a celebrarse en Canaán, y que no se unió con la Pascua hasta la reforma de Josías. La Pascua, de origen preisraelita, era una fiesta anual de los pastores nómadas, orientada a la protección de los rebaños. El comienzo del relato antiguo, v. 21, que la menciona sin explicación, supone que era ya conocida, probablemente «la fiesta de Yahvé» para cuya celebración pedía Moisés permiso al faraón, véase 5 1+. Así, pues, la unión entre la Pascua, la décima plaga y la salida de Egipto sería puramente ocasional: esa salida pudo tener lugar en el momento de la fiesta. Pero esta coincidencia temporal justifica que las adiciones deuteronomizantes de Ex 12 24-27; 13 3-10 expliquen la fiesta de la Pascua (y de los ázimos) como el memorial de la salida de Egipto, véase el Dt mismo, 16 1-3. La tradición sacerdotal relaciona todo el ritual de la Pascua con la décima plaga y con la salida de Egipto, 12 11b-14.42. Pero esa relación es más antigua, porque el relato yahvista, 12 34+.39, pone el viejo rito pascual de los panes sin levadura en relación con la salida de Egipto. Al ser puestos estos ritos en relación histórica con este acontecimiento decisivo de la vocación de Israel, adquirieron una significación religiosa enteramente nueva: expresaban que Dios había salvado a su pueblo, como explicaba la instrucción que acompañaba a la fiesta, 12 26-27; 13 8. La Pascua judía preparaba así la fiesta cristiana: Cristo, cordero de Dios, es inmolado (en la Cruz) y comido (en la Cena), en el marco de la Pascua judía (la Semana Santa). Trae así la salvación al mundo, y la renovación mística de este acto de redención viene a ser el centro de la liturgia cristiana, que se organiza alrededor de la Misa, sacrificio y banquete.