El NobleCORÁN القرآن الكريم Eclesiastés 11

1 Manda tu grano por el mar, que al cabo de mucho tiempo lo encontrarás.*

2 Divídelo en siete partes, o incluso en ocho,
que no sabes qué mal puede venir sobre la tierra.

3 Si las nubes van llenas,
vierten lluvia sobre la tierra,
y caiga el árbol al sur o al norte,
donde cae el árbol allí se queda.

4 El que vigila el viento no siembra,
el que mira a las nubes no siega.

5 Si no sabes cómo entra el espíritu en los miembros, en el vientre de la mujer encinta,
tampoco sabrás la obra de Dios que todo lo hace.*

6 Siembra tu semilla de madrugada y a la tarde no des descanso a tus manos,
pues no sabes si es mejor esto o lo otro,
o si ambas cosas son igual de buenas.*

La edad

7 Dulce es la luz
y bueno para los ojos ver el sol.

8 Si uno vive muchos años,
que sepa disfrutarlos todos,
y tenga en cuenta que abundarán
los días de oscuridad,
que es vanidad todo el porvenir.

9 Disfruta, muchacho, en tu juventud,
pásalo bien en tu mocedad.
Vete por donde te lleve el corazón
y a gusto de tus ojos;
pero a sabiendas de que por todo ello te juzgará Dios.*

10 Aparta el mal humor de tu pecho
y aleja el sufrimiento de tu cuerpo,
que juventud y mocedad son efímeras.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 6
  1. 11,1 Algunos intérpretes piensan en el cebo arrojado por el pescador al agua, y recuperado en forma de captura; otros piensan en los negocios marítimos. Esta secuencia sobre el riesgo permite apreciar la actitud que Cohélet desea en su discípulo. No ha querido desanimarle por capricho, sino quitarle las ilusiones para ahorrarle desengaños. En definitiva, hay que correr algún riesgo.
  2. 11,5 «en los miembros» mss y Targum; «como los miembros» hebr.
  3. 11,6 La longevidad era la recompensa prometida a los israelitas en los discursos del Deuteronomio, Dt 5 16.33; 11 9.21; 22 7, etc., la suprema felicidad garantizada al justo por los Sabios. Para Cohélet, la ancianidad no es la felicidad, sino miedo a la muerte, 11 7, la añoranza de la juventud, 11 812 2, la vida atenuada, 12 3-5, la espera de lo irreparable, 12 5-7.
  4. 11,9 Lit. «lo que tus ojos ven». —Quizá tenemos aquí un refrán sobre la juventud al que Cohélet recurre añadiendo un prudente recuerdo de su brevedad.
  5. 11,9 Esta última frase es considerada a veces una adición de idéntica proveniencia que 12 14. O quizá sea un sarcasmo del propio autor.
  6. 11,10 Este bellísimo poema, lleno de emoción y nostalgia, evoca la vejez de una manera más o menos metafórica; pero a veces resulta difícil captar el alcance exacto de estas metáforas. Con una de las corrientes de interpretación rabínica, se ha querido a veces leer en él la evocación de las diversas partes del cuerpo (ver sobre todo v. 3, los brazos, los dientes y los ojos); pero esta interpretación fisiológica no es obligada. También puede verse en él la descripción de la vejez como el invierno de la vida, pero un invierno que, a diferencia del de la naturaleza, ya no cede su puesto a ninguna primavera.