El NobleCORÁN القرآن الكريم Cantar de los Cantares 2

1 —Soy un narciso de Sarón,
una azucena de los valles.*

2 —Como azucena entre cardos
es mi amada entre las mozas.*

3 —Como manzano entre árboles silvestres
es mi amado entre los mozos.
Me apetece sentarme a su sombra,
su fruto me endulza la boca.

4 Me ha metido en la bodega,
despliega junto a mí su bandera de amor.*

5 Reponedme con tortas de pasas,
dadme vigor con manzanas,
que estoy enferma de amor.*

6 Su izquierda está bajo mi cabeza,
me abraza con la derecha.

7 —Os conjuro, muchachas de Jerusalén,
por las gacelas y las ciervas del campo,
que no despertéis ni desveléis,
a mi amor hasta que quiera.*

8 ¡La voz de mi amado!
Miradlo, aquí llega,
saltando por montes,
brincando por lomas.

9 Es mi amado una gacela,
parecido a un cervatillo.
Mirad cómo se para
oculto tras la cerca,
mira por las ventanas,
atisba por las rejas.

10 Habla mi amado y me dice:
«Levántate, amor mío,
hermosa mía, y vente.

11 Mira, ha pasado el invierno,
las lluvias cesaron, se han ido.

12 La tierra se cubre de flores,
llega la estación de las canciones;
ya se oye el arrullo de la tórtola
por toda nuestra tierra.

13 Despuntan yemas en la higuera,
las viñas en cierne perfumean.
¡Anímate, amor mío,
hermosa mía, y ven!

14 Paloma mía, escondida
en las grietas de la roca,
en los huecos escarpados,
déjame ver tu figura,
deja que escuche tu voz;
porque es muy dulce tu voz
y atractiva tu figura».

15 Cazadnos las raposas,
esas raposillas
que devastan las viñas,
nuestras viñas en flor.*

16 Mi amado es mío y yo de mi amado,
que pasta entre azucenas.*

17 Antes que sople la brisa,
antes de que huyan las sombras,
vuelve, amado mío,
imita a una gacela
o a un joven cervatillo
por los montes de Béter.*

Notas de la Biblia de Jerusalén 10
  1. 2,1 La palabra hebrea “azucena” o “anémona” (ver 5 13) deriva del egipcio sshshn, el “lotus”, nombre dado a veces a las mujeres. Éste sería el caso de la esposa de “Salomón”.- El Sarón (hebr. sharôn) es la llanura costera al sur del Carmelo.
  2. 2,2 «lirio» o «anémona» según otros. El término hebreo (šôšannâ) parece derivar de una palabra egipcia que significa «loto», nombre que a veces se daba a las mujeres. Mantenemos «azucena» por derivar precisamente del árabe vulgar «sussena» (ver término hebreo), el Lilium candidum. – El Sarón es la llanura litoral al sur del Carmelo.
  3. 2,2 La muchacha se ha comparado al narciso y al lirio; el novio abunda en la comparación: ella es un lirio entre cardos, y él sólo la ama a ella. Aquí, lo mismo que más abajo, 4 13-14, conviene no matar esta poesía adosándole notas botánicas.
  4. 2,4 Lit. «la casa del vino»; se podría traducir también «sala de banquete», ver Est 7 8; Qo 7 2, y, según Jr 16 8-9, hallar una referencia a las fiestas de matrimonio.
  5. 2,5 También Amnón estaba enfermo de amor por Tamar, 2 S 13 2, único paralelo bíblico, pero en los cantos egipcios se encontrarían otros.
  6. 2,7 Nota pastoril, como en los vv. 9 y 17. Es poco verosímil que ṣebã’ôt, «gacelas» y ’ayyalôt, «ciervas» (por este orden), sea un criptograma por ‘Elõhê Ṣebã’ôt, el Dios de Israel, cuyo nombre no se habría querido pronunciar en estos cantos profanos.
  7. 2,15 Fragmento poético independiente, probablemente sugerido por la mención de las viñas en cierne en el v. 13. Las viñas son aquí la figura de los encantos de las jóvenes que suspiran por verse libres de sus pretendientes, las pequeñas raposas.
  8. 2,16 Esta segura confianza en una posesión mutua se repite, en términos casi idénticos, en 6 3 y 7 11 y, en los tres casos, se formula en ausencia del muchacho: seguridad del amor. Pero éste anhela la presencia y, en los tres casos, esta confianza en el muchacho va acompañada de una llamada o de una espera, aquí v. 17, y 6 1; 7 12.
  9. 2,17 La brisa del día, ver Gn 3 8, es en Palestina el viento de la tarde, a la hora en que las sombras que se alargan parece que «huyen». Es el momento en que el muchacho volverá del campo, y así se empalma con el comienzo del poema, v. 8. El fin del v. 17 reanuda efectivamente las expresiones de los vv. 8-9a.
  10. 2,17 Todas las explicaciones de esta palabra tomada como nombre común son forzadas, y debe de tratarse de un nombre geográfico, real: Béter al oeste de Jerusalén, Jos 15 59, o bien semilegendario: los paralelos de 4 6 y 8 14 hablan de los montes de la mirra o del bálsamo. Béter sería el equivalente palestino de Punt, el país de los aromas para los egipcios. Un canto de amor dice: «Cuando sus brazos me enlazan es como en el país de Punt».