El NobleCORÁN القرآن الكريم 2 Macabeos 15

Blasfemias de Nicanor

1 Cuando Nicanor supo que los hombres de Judas se hallaban en la región de Samaría, decidió atacarlos sin riesgo en el día del descanso.

2 Los judíos, que lo acompañaban a la fuerza, le dijeron: «No mates así de modo tan salvaje y bárbaro; respeta y honra más bien el día que con preferencia ha sido santificado por Aquél que todo lo ve.»

3 Aquel hombre tres veces malvado preguntó si en el cielo había un Soberano que hubiera prescrito celebrar el día del sábado.

4 Ellos le replicaron: «Es el mismo Señor que vive como Soberano en el cielo el que mandó observar el día séptimo.»

5 Entonces el otro dijo: «También yo soy soberano en la tierra: el que ordena tomar las armas y prestar servicio al rey.» Sin embargo, no pudo realizar su malvado designio.

Exhortación y sueño de Judas

6 Nicanor, jactándose con altivez, deliberaba erigir un trofeo común con los despojos de los hombres de Judas.*

7 Macabeo, por su parte, mantenía incesantemente su confianza, con la entera esperanza de recibir ayuda de parte del Señor,

8 y exhortaba a los que lo acompañaban a no temer el ataque de los paganos, teniendo presentes en la mente los auxilios que antes les habían venido del Cielo, y a esperar también entonces la victoria que les habría de venir de parte del Todopoderoso.

9 Los animaba citando la Ley y los Profetas, y les recordaba los combates que habían llevado a cabo. Así les infundía mayor ardor.*

10 Después de haber levantado sus ánimos, les puso además de manifiesto la perfidia de los paganos y la violación de sus juramentos.

11 Armó a cada uno de ellos, no tanto con la seguridad de los escudos y las lanzas como con la confianza de sus buenas palabras. Les refirió además un sueño digno de crédito, una especie de visión, que alegró a todos.*

12 Su visión fue tal como sigue. Onías, que había sido sumo sacerdote, hombre bueno y bondadoso, afable, de suaves maneras, distinguido en su conversación, preocupado desde la niñez por la práctica de la virtud, suplicaba con las manos tendidas por toda la comunidad de los judíos.*

13 Luego se apareció también un hombre que se distinguía por sus blancos cabellos y su dignidad, rodeado de admirable y majestuosa soberanía.

14 Onías había dicho: «Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo y por la ciudad santa, Jeremías, el profeta de Dios.»*

15 Jeremías, tendiendo su diestra, había entregado a Judas una espada de oro y, al dársela, había pronunciado estas palabras:

16 «Recibe, como regalo de parte de Dios, esta espada sagrada, con la que destrozarás a los enemigos.»

Disposiciones de los combatientes

17 Animados por estas bellísimas palabras de Judas, capaces de estimular al valor y de robustecer las almas jóvenes, decidieron no resguardarse en la defensa, sino lanzarse valerosamente a la ofensiva y que, en un cuerpo a cuerpo, la fortuna decidiera, porque peligraban la ciudad, la religión y el templo.*

18 En verdad que el cuidado por sus mujeres e hijos, por sus hermanos y parientes, quedaba en segundo término; el primero y principal era por el templo consagrado.

19 Igualmente para los que habían quedado en la ciudad no era menor la ansiedad, preocupados como estaban por el ataque en campo raso.

20 Todos aguardaban la decisión inminente. Los enemigos se habían concentrado y el ejército se había alineado en orden de batalla. Los elefantes se habían situado en lugar apropiado y la caballería estaba dispuesta en las alas.*

21 Entonces Macabeo, al observar la presencia de las tropas, la variedad de las armas preparadas y el fiero aspecto de los elefantes, extendió las manos al cielo e invocó al Señor que hace prodigios, pues bien sabía que Él concede la victoria a los que la merecen, no por medio de las armas, sino según su decisión.

22 Le invocaba de la siguiente forma: «Tú, Soberano, que enviaste tu ángel a Ezequías, rey de Judá, que dio muerte a cerca de ciento ochenta y cinco mil hombres del ejército de Senaquerib,

23 envía ahora también, Señor de los cielos, un ángel bueno que nos preceda infundiendo temor y espanto.

24 ¡Que el poder de tu brazo hiera a los que han venido blasfemando a atacar a tu pueblo santo!» Así terminó sus palabras.

Derrota y muerte de Nicanor

25 Mientras la gente de Nicanor avanzaba al son de trompetas y cantos de guerra,

26 los hombres de Judas entablaron combate con el enemigo entre invocaciones y plegarias.

27 Luchando con las manos, pero orando a Dios en su corazón, abatieron a no menos de treinta y cinco mil hombres, regocijándose mucho por la manifestación de Dios.

28 Al volver de su empresa, en gozoso retorno, reconocieron a Nicanor caído, con su armadura.

29 Entre clamores y tumulto, bendecían al Señor en su lengua patria.

30 Entonces, el que en primera fila se había entregado, en cuerpo y alma, al bien de sus conciudadanos, el que había guardado hacia sus compatriotas los buenos sentimientos de su juventud, mandó cortar la cabeza de Nicanor y su brazo, hasta el hombro, y llevarlos a Jerusalén.*

31 Llegado allí, convocó a sus compatriotas, puso a los sacerdotes ante el altar y mandó buscar a los de la Ciudadela.

32 Les mostró la cabeza del abominable Nicanor y la mano que aquel infame había tendido insolentemente hacia la santa Casa del Todopoderoso.

33 Después de haber cortado la lengua del impío Nicanor, ordenó que se diera en trozos a los pájaros y que se colgara frente al santuario la paga de su insensatez.*

34 Todos entonces levantaron hacia el cielo sus bendiciones en honor del Señor que se les había manifestado, diciendo: «Bendito el que ha conservado puro su Lugar Santo.»

35 La cabeza de Nicanor fue colgada de la Ciudadela, como señal manifiesta y visible para todos del auxilio del Señor.*

36 Decretaron todos por público edicto no dejar pasar aquel día sin solemnizarlo, y celebrarlo el día trece del duodécimo mes, llamado Adar en arameo, la víspera del Día de Mardoqueo.*

Epílogo del autor del resumen

37 Así pasaron los acontecimientos relacionados con Nicanor. Como desde aquella época la ciudad quedó en poder de los hebreos, yo también terminaré aquí mismo mi relato.*

38 Si ha quedado bello y logrado en su composición, eso es lo que yo pretendía; si imperfecto y mediocre, he hecho cuanto me era posible.

39 Como el beber vino solo o sola agua es dañoso, y en cambio, el vino mezclado con agua es agradable y de un gusto delicioso, igualmente la disposición grata del relato encanta los oídos de los que dan en leer la obra. Y aquí pongamos fin.

Notas de la Biblia de Jerusalén 13
  1. 15,6 Por «trofeo común» se designa un montón de piedras en torno al cual se apilaban las armas de los enemigos caídos en el campo de batalla.
  2. 15,9 A estos dos importantes bloques literarios (ver Lc 24 27), el traductor del Eclesiástico, pocos años después, añadirá «los otros libros de los antepasados», algunos de los cuales estaban sin duda considerados como «libros santos» desde los tiempos de los Macabeos, ver 1 M 12 9.
  3. 15,11 «una especie de visión» hypar ti griego luc.; «referente a» hyper ti griego, versiones (pero el ti resulta inexplicable).
  4. 15,12 Onías prosigue el papel de intercesor que ya había desempeñado en vida, 3 10s; 4 5.
  5. 15,14 Jeremías, que sufrió duramente por su pueblo, ver 11 19.21; 14 15; 18 18s; 20 1-2; 26, es su intercesor más indicado. Este papel otorgado a Jeremías y Onías es la primera comprobación de una creencia en una oración de los justos difuntos en favor de los vivos. Creencia que está ligada a la de la resurrección, ver 6-7; Sal 16 10; 49 16.
  6. 15,17 «no resguardarse en la defensa» griego luc.; «no combatir» griego. —«la fortuna» 1 ms griego, Vet. Lat.; «con todo su valor» griego (excepto griego luc., que suma las dos lecturas).
  7. 15,20 Ver 1 M 6 35, y en cuanto a la caballería en los flancos, 6 38. El relato paralelo de 1 M no cita a los elefantes, pero concreta el campo de batalla: Adasá, 7 40.45.
  8. 15,30 Ver 1 M 9 11 (la palabra no se encuentra más que aquí en la Biblia). Dada la cultura helénica de nuestro autor, es probable que tenga en cuenta el único sentido comprobado en griego, es decir, «protagonista» (en el teatro) y que emplea la palabra como metáfora.
  9. 15,33 «la paga», ta epijeira, significa también «el brazo» y hace un juego de palabras con «la mano», jeir, v. 32.
  10. 15,35 Es poco probable, puesto que el Acra sólo nueve años después fue desembarazado de sirios, 1 M 13 51. Se ha comparado este anacronismo con el de 1 S 17 54. También aquí podría tratarse de una adición, porque el autor ha mencionado ya la exposición de los restos de Nicanor, v. 33.
  11. 15,36 Lit. «en lengua siríaca», frase que en los LXX equivale a «en arameo» de 2 R 18 26; Esd 4 7; Dn 2 4.
  12. 15,36 Este «Día de Mardoqueo» será identificado con la fiesta de los Purim, ver Est 9. Pero hacia el 124 a.C., al parecer, todavía las distinguían. —El «Rollo del ayuno» (siglo i d.C.) cita el «Día de Nicanor» entre los días en que no hay que ayunar.
  13. 15,37 Se trata de la ciudad religiosa (el monte Sión de 1 M), porque la Ciudadela, que sigue en manos de los sirios, no interesa al autor. En efecto, la victoria de Judas sobre Nicanor ha salvado el santuario, que ya no se verá amenazado. El autor, que ha conseguido el fin que se había propuesto, puede poner punto final a su obra.